Chile se prepara para el inicio de un cambio de signo político: el líder conservador José Antonio Kast será investido durante la jornada de este miércoles como el nuevo presidente, en una ceremonia que se llevará adelante en el Parlamento, en la ciudad de Valparaíso, y que tendrá la participación de los principales mandatarios de la región.
Kast, de 60 años, sucederá al progresista Gabriel Boric en un acto al que acudirán varios jefes de Estado y de gobierno de América y Europa, como el presidente de la República, Yamandú Orsi, el rey Felipe VI de España, el argentino Javier Milei y el ecuatoriano Daniel Noboa, entre otros.
También confirmaron su asistencia el boliviano Rodrigo Paz, el paraguayo Santiago Peña, el panameño José Raúl Mulino, el dominicano Luis Abinader, el costarricense Rodrigo Chaves y el hondureño Nasry Asfura. Además, estará presente la líder opositora venezolana María Corina Machado.
Mientras tanto, el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva canceló su viaje y enviará a su canciller a la asunción de Kast en representación del gobierno. Si bien no se divulgaron los motivos, la decisión fue confirmada un día después de que el senador Flávio Bolsonaro, hijo de Jair Bolsonaro y considerado su principal rival en las elecciones de octubre, anunciara su viaje a Chile para asistir a la investidura.
Se esperaba que la cita congregase a los principales líderes de la ultraderecha mundial, a los que Kast visitó en varios viajes entre diciembre y febrero, pero finalmente no estarán el húngaro Viktor Orbán, el salvadoreño Nayib Bukele y la italiana Giorgia Meloni. Se había especulado, además, con la participación del secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, pero al final viajará el subsecretario Christopher Landau.
El exdiputado liderará un gabinete de 24 ministros (13 hombres y 11 mujeres), vinculados en su mayoría al sector privado y al académico, y entre los que hay dos antiguos abogados del dictador Augusto Pinochet. Kast reservó pocos ministerios para miembros de su partido y para las formaciones políticas de la derecha tradicional que le apoyaron en la segunda vuelta de diciembre, cuando arrasó con el 58% de los votos.
Su objetivo es “recuperar la grandeza de Chile” y entre sus promesas estrella se encuentran la construcción de un muro en la frontera norte, la expulsión masiva de migrantes, rebajas de impuestos, un crecimiento del 4% y un megarrecorte de US$ 6.000 millones en 18 meses “sin tocar el gasto social”, algo cuestionado por economistas.
Pese a la distancia ideológica que los separa, el traspaso de mando transcurría con normalidad hasta que la cordialidad saltó por los aires cuando Kast acusó a Boric de esconder información sobre un proyecto, en etapa preliminar, para construir un cable digital submarino entre Hong Kong y Chile, algo que el exlíder estudiantil negó.
El proyecto desató el enojo del gobierno estadounidense, que sancionó a tres funcionarios por “socavar la seguridad regional”. En una decisión inédita, Kast suspendió las reuniones con la administración saliente y, en plena tensión diplomática con Estados Unidos, viajó a Miami para participar el sábado en la cumbre ultra organizada por Trump contra el crimen organizado y la influencia de China en la región.
Además, tendrá que lidiar con un Parlamento dividido, en el cual el bloque de derecha y ultraderecha está a dos diputados de la mayoría en el Congreso (78) y en el que serán fundamentales los votos del populista Partido de la Gente (PDG).
Con información de EFE.