Un delfín Pontoporia blainvillei, comúnmente llamado delfín franciscana, apareció en La Paloma en diciembre del año pasado “desorientado” y en muy mal estado: había perdido un ojo y tenía muy poco peso.
Un hombre logró rescatarlo y, para ayudarlo, se comunicó con la Facultad de Veterinaria (FVET).
Así comenzó la historia de Juan Carlos, llamado así en honor a su rescatista. En la institución de la Universidad de la República lograron estabilizar al cetáceo para que, ahora, sea trasladado desde Montevideo al Polo Educativo Tecnológico Chuy, en Rocha. Será la primera vez que se traslada a un ejemplar de esta especie en una camioneta especialmente acondicionada con una piscina, según consignó Telenoche (Canal 4).
De allí será trasladado en los próximos días a Brasil, donde hay un centro especializado en la recuperación de cetáceos.
“El proyecto se trata de la conservación ex situ, que significa conservar fuera de su hábitat, una especie endémica del Uruguay. Es una especie de nuestras costas, que vive muy cerquita de nosotros y, por eso, corre muchos peligros porque interacciona con nuestras actividades (como la pesca)”, dijo al citado medio Natasha Eliopulos, veterinaria de la FVET.
Así, la experta sostuvo que el “objetivo final” al enviar al delfín de dos meses a Brasil es la reintroducción del ejemplar en su ambiente, es decir, el océano. Este proceso “lleva un buen tiempo”; la veterinaria estimó dos años, aunque podrían ser más, dijo.