Un ciudadano francés de 18 años enfrenta cargos penales en Singapur tras protagonizar un incidente que, aunque aparentemente menor, podría derivar en una condena de prisión bajo el estricto marco legal del país.

El joven fue acusado de daños y alteración del orden público luego de grabarse lamiendo una pajita de una máquina expendedora de zumos y devolverla al dispensador. El video, difundido en redes sociales a mediados de marzo, se viralizó rápidamente, lo que derivó en su detención y en la apertura de una investigación judicial.

Según reportes del diario The Straits Times, la empresa afectada, iJooz, debió reemplazar unas 500 pajitas por razones sanitarias, un hecho que sustenta la acusación de daño a la propiedad. La legislación singapurense contempla penas de hasta dos años de cárcel y multas para este tipo de delitos, además de sanciones adicionales por alteración del orden público.

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Rigor legal y control social

El caso ilustra la aplicación estricta de las normas en Singapur, un país reconocido por su enfoque riguroso en materia de orden público. Conductas consideradas menores en otros contextos pueden derivar en sanciones severas, en línea con una política orientada a preservar estándares elevados de convivencia y limpieza urbana.

Este enfoque es históricamente defendido por las autoridades como un pilar del desarrollo económico y la estabilidad social, aunque también ha generado críticas por su impacto en las libertades individuales.

Dimensión internacional y educativa

El acusado es estudiante del campus local de la escuela de negocios francesa ESSEC Business School, que confirmó la apertura de una investigación interna. El caso introduce además una dimensión internacional, al involucrar a un ciudadano extranjero sujeto a un sistema legal distinto al europeo.

La próxima audiencia judicial está prevista para el 22 de mayo, instancia en la que se determinará el avance del proceso.

Con información de EFE