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Jony Casella: “En el interior uno es periodista, productor y camarógrafo”

Año de nacimiento: 1988. Lugar: Rocha. Curiosidad: En un ataque de rebeldía se escapó a Montevideo durante dos meses, a los 16 años. Tocó puertas en canales y tras incontables rechazos, se desmotivó y asumió que no podría dedicarse a la comunicación.

17.02.2021 10:34

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2021-02-17T10:34:00
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Por Federica Bordaberry

Nació de una madre de 16 años, joven y soltera. Nació en Rocha, y no en La Paloma, porque ahí ni se nace, ni se muere. No hay neonatología, ni hay cementerios. Sin embargo, ahí fue donde jugó, donde creció, donde se educó y donde se volvió profesional.

Los primeros años de su vida compartió casa con su abuela, que ayudaba en lo que podía a su mamá. Era una abuela con una quinta en el fondo, una abuela que le hacía arroz con leche y una abuela con cuentos de su juventud. Lo que siempre le contaba era que había bailado con Rosa Luna en el convento, antes de irse a vivir a La Paloma.

A Jony Casella y a su mamá les da la sensación de que su abuela se fue de Montevideo escapando de algo. Quizá, de la dictadura, pero no están completamente seguros.

Fue a los cuatro años que Jony se peleó con su abuela y le dijo que quería irse con su madre. Entonces, su abuela llamó a un patrullero y, en vez de mandarlo a lo de su mamá, lo mandó al Juzgado de Paz. Su mamá y su abuela no se estaban llevando bien.

Sin embargo, esa fue la primera vez que encontró a su papá. Ya lo había visto, pero apenas bajó del patrullero, abrazó a la pareja de su mamá y le dijo "papá". Hoy se refiere a él como su padre del corazón y su padre de crianza.

Antes de mudarse con sus padres a una zona más céntrica en La Paloma, Jony jugaba en una isla de eucaliptus donde se juntaban muchos niños del barrio, en frente a lo de su abuela. En la zona céntrica estuvo viviendo dos años, hasta que sus padres, con ayuda de sus tíos y mucho esfuerzo, compraron un terreno a cinco cuadras de lo de su abuela e hicieron una casa.

Eran esos años en los que los niños salían a jugar a la calle sin supervisión y en los que, por la noche, se dormía con la puerta destrancada.

El Jony niño ya tenía cierta atracción hacia la lectura y hacia la radio. De hecho, con seis años, le regalaban walkmans o radios a pila y se quedaba dormido escuchando radio. Lo heredó de su madre, una gran escucha de las frecuencias AM. Él escuchaba a Celso Cuadro en un programa llamado Onda Marina y sería una voz a la que se acostumbraría toda su vida.

Fue en los últimos años de la escuela pública donde Jony se enfrentaría al bullying. En ocasiones, sería por su color de piel. Aunque tenía muchos amigos, había algunos que le hacían el pasaje hacia la adolescencia más difícil.

Recuerda cuando su madre lo tuvo que sacar de una fiesta escolar porque vio que un compañero lo estaba hostigando. Le dijo, "nunca más te van a faltar así al respeto", y se lo llevó. Jony dice que tiene una cuota de culpa, porque él era un niño muy inquieto. De hecho, académicamente le iba muy bien, pero tenía problemas de conducta porque era muy hablador.

Cuando llegó el momento de ir al liceo, tuvo un pasaje por la Escuela Agraria en Rocha. Su madre le decía que ahí la educación era bastante más amplia y prefería que se educara allá. Mientras asistía a clases ahí, rompió un gran ventanal un día de lluvia, mientras jugaba con sus compañeros. Obviamente, el castigo incluía pagar, entre todos, el ventanal.

En la casa de Jony, la situación económica se estaba tornando compleja. Eran los 2000 y se aproximaba una crisis en la que ni siquiera su padre, siendo empleado municipal, recibiría su sueldo por un tiempo. Así que Jony volvió a su casa, le dijo a su madre que extrañaba a sus compañeros de La Paloma y nunca más regresó a la Escuela Agraria. Ella nunca se enteró.

Durante todos esos años, Jony había conocido a Celso Cuadro por un vínculo familiar. Celso le había mostrado el interior de la radio: el estudio, los micrófonos, el aire. Eso fue a los seis y desde ese momento, le empezó a crecer un amor muy importante por ese mundo. Cuando llegaba de la escuela, por las tardes, se iba hasta la radio y Celso lo hacía salir al aire saludando.

Un día, el Jony niño se sentó en el escritorio del gerente de la radio y le dijo a Celso que, algún día, él iba a sentarse ahí.

A los 15, empezó a gustarle un poco más la música. Cantaba en el coro del liceo y se animó a presentarse en el Festival de la Canción. Se transmitía por radio y televisión en Rocha y pasó la primera ronda, la gala, en Paseo del Puerto. Cantó una canción de la Vela Puerca, cosa rara para el tipo de canciones que se elegían para ese festival. Eran, más bien, folclóricas o melódicas.

La segunda ronda ya no la pasó, pero fue gracias a su exposición en ese festival que su camino y el de los medios de comunicación se iban a cruzar.

Lo vio un periodista de Rocha llamado William Dialutto y le pidió que le presentara una propuesta para un programa de televisión. Le había impresionado cómo se había desenvuelto en el escenario.

Con un amigo, presentaron un proyecto de un programa juvenil en el que hacían entrevistas que hizo cierto furor en Multicanal La Paloma. Así llegó a los medios y hoy es, quizá, uno de los periodistas más importantes de Rocha.

Entonces, tu carrera profesional empezó por el mundo de la televisión, no de la radio.

Empezó por el mundo de la televisión a nivel laboral y con ese tipo de programa. Después, quise llevar la radio a la televisión. Hicimos un programa de verano donde poníamos una cámara en la calle y hablábamos sobre la imagen de la calle. Nosotros pasábamos música y pasábamos mensajes, que en aquel momento eran muy incipientes. Lo que llevaba por adentro era pasión por la radio que lo había trasladado a la televisión. También hice algún programa deportivo. Al poco tiempo, tuvimos una pelea con mi amigo y yo inicié mi carrera solitaria dentro del canal. Empecé a trabajar en toda la parte técnica del canal. Hice de camarógrafo, operador, iluminador. Todo lo que se te ocurra dentro del canal, lo hice. Y empecé a hacer un programa de fútbol infantil, eso también me dio visibilidad. Yo era un niño más, tenía 16 y ellos eran niños de Baby Fútbol, pero hicimos ese programa y tuvo una repercusión bastante interesante a nivel local.

El canal sigue existiendo hasta el día de hoy. Sigue funcionando, pero en ese momento había muchos canales en vivo, era otro tiempo.

¿En qué momento saliste del canal y pasaste a la radio?

Mi pasaje a la radio fue por Celso, otra vez. Celso fue un poco el guía que tuve, incluso en el canal. Me decía, "vestite así, hablá así". Él fue el que me invitó a la radio. Un noche estaba con unos amigos, por salir a bailar, y él me cruza justo cuando iba a hacer un envió para Canal 12. En esa época, los envíos se hacían por ómnibus o por microondas, que era un sistema de Antel para poder mandar el material a los canales de televisión.

Me dijo que tenía que hablar conmigo, que se iba el operador y que le gustaría que ingresara a la radio, y yo le dije que el lunes estaba ahí. Y empecé a aprender lo de la radio. Yo ya venía con la experiencia del canal. Al manejar lo técnico del canal, trasladarlo a la radio era un poco más fácil. Fue un poco distinto al principio porque con las computadoras se trabajaba de otra manera. Pero ahí, en la radio, tenia absoluta libertad para hacer un programa propio en la tarde, formar parte de la mañana.

Celso tenía un programa periodístico en la mañana y yo lo acompañé. Al principio, empecé a ser como su segundo y hacía el suplemento deportivo, que era lo que me gustaba en ese momento.

En algún momento le dije a Celso que me iba porque tartamudeaba, me pisaba, o no me salían los puntos y las comas. Y Celso me dijo que no, que me iba a quedar, me iba a tranquilizar y que iba a aprender con un lápiz en la boca. Y le hice caso. Me quedé, aprendí a leer mucho, sobre todo en radio que era muy distinta a la televisión.

Ahí fue cuando me quedé en su lugar. Él se fue a trabajar para Canal 12, cubriendo en Punta del Este y Maldonado. Era una oportunidad muy buena para él y me dijo que mirara un reloj que todavía está en la radio. Me dijo que lo mirara dijo porque tenía para rato ahí adentro, que él se iba a ir, pero que yo iba a quedar en su lugar. Y me quedé en su lugar. Me costó mucho al principio, porque suplir a Celso, con todo lo que significaba su programa, históricamente.

Era el programa con el que se había iniciado la radio, no era tan sencillo. Incluso, en algún momento, uno dudaba de la continuidad porque es una impronta más periodística y Celso es un periodista de raza. Era más difícil, pero fui construyendo, paso a paso, mi forma de trabajar en base, también, a todas las enseñanzas que él me dio. Fue mi maestro. Yo siempre digo que soy el primer egresado de la academia periodística de Celso Cuadro, porque me enseñó todo lo que es del mundo del periodismo.

Pero también le puse mi impronta, de alguna manera, y ahí sentí que hubo cierto pegue, que la gente empezó a escuchar más.

Tu crecimiento periodístico se hizo en la radio.

Sí, exactamente. Fue como el despegue porque era un programa magazine, informativo, en la mañana. Además, era pionero en cuanto a ese tipo de programas acá en el balneario La Paloma. Este año van a hacer 16 años desde que yo conduzco ese programa, eso le da también la posibilidad al periodista que está atrás que la gente lo acompañe, que lo esté escuchando.

En esos 16 años, ¿estuviste en el mismo programa?

En la radio hice, básicamente, todos los programas. El de la mañana, el magazine periodístico, y en la tarde hacía un programa musical que lo hago hasta el día de hoy, pero siempre tuve también salidas porque la radio me dio muchas posibilidades de ir creciendo, de ir tomando contacto con otros medios. En mi carrera, siempre he tenido la oportunidad de trabajar en otros lados, más allá de lo la radio. Creo que mi punto de despegue es ahí, pero he hecho otras cosas a lo largo de todos estos años.

¿Qué significa la radio para ti, después de tantos años? ¿Qué te apasiona de ella?

Yo creo el contacto directo con la gente, el estar el día a día con la gente, eso es lo que más me apasiona. Cuando uno recibe un mensaje de un oyente, de un vecino, de un amigo, es ese ida y vuelta. Ese poder transformarle el día a la gente, también. Si vienen un poco caídos, tratar de levantarlos, más en estos tiempos que son complejos. Es el contacto directo lo que más me gusta de la radio, es lo que más me atrapa. El poder de seleccionar música y que la gente la disfrute del otro lado, eso y el contacto con la gente, el cara a cara.

También sos periodista de letras, en este momento sos director de La Paloma Digital, ¿cómo llevaste a cabo ese proyecto?

Hace cinco años fue cuando decidí abrir La Paloma Digital. En realidad, había comenzado con porque a mí me gustaba escribir de niño, tenía cierto amor por las noticias locales y por poder transmitirlas. En un momento, hice un blog y, de a poco, empecé a escribir noticias locales. En esa época no se escribía mucho en Internet. No había Facebook cuando arranqué con ese blog.

Un amigo me dijo que yo lo que tenía que hacer era abrirme una web con noticias, que tenía que ir por ese lado. Por eso, decido abrir La Paloma Digital y transmitir muchas noticias que quedaban colgadas en la radio. Lo decido, también, como manera de darle continuidad informativa a la gente.

¿Lo abriste totalmente solo?

Solo. Es pura y exclusivamente de mi autoría. Sigue siendo, yo manejo todos los contenidos. La abrí solo y empecé a hurgar. Yo soy muy curioso y empecé a ver en Internet cómo montar una web, de qué maneras desarrollarla. He aprendido mucho de mucha gente que me ha dado consejos y amigos que están en el área, sobre todo de software.

La ganancia más grande que me genera es e ir aprendiendo día a día, sobre lo que es el mantenimiento de una web, de manejar un medio propio también, de tener esa independencia, de poder manejar mis contenidos. Si bien nunca me censuró nadie, tenía esa necesidad de tener un medio propio.

¿Cuántos lectores tiene hoy La Paloma Digital?

En el año llegan a entrar más de un millón de personas a ver noticias de La Paloma. Eso, en el año. En el día, es dependiendo de las noticia. A veces, como pasa en todos lados, cuando hay una notica policial entran 20.000 personas a verla. Dependiendo del contenido, en promedio, son 3.000 personas las que entran a la web de diferentes lugares.

Este verano apareciste en la televisión nacional, como movilero de Teledoce.

Otra oportunidad que se la debo agradecer a Celso. Yo venía trabajando en VTV, que también fue otra oportunidad que me dio Celso. Le habían ofrecido a él corresponsalía, pero obviamente que no podía porque trabaja en Teledoce, ya hace más de veinte años.

Primero, empecé a trabajar con VTV, una experiencia fantástica. Me recibieron como en mi casa, hasta el día de hoy tengo un hermoso vínculo con ellos y fue un poco la escuela de los móviles y de aprender a trabajar como corresponsal. Trabajé en las elecciones del año pasadas, hice la cobertura de Rocha para Telemundo. También fue un ofrecimiento de Celso porque él no podía acaparar todo, entonces me dio esa posibilidad.

Lo hice, después pasó el año 2020, que fue durísimo para todos, y Celso me dice que hay una oportunidad de poder trabajar para Telemundo, que estaba muy verde, que todavía faltaba madurar esa idea, pero que podía llegar a ser. En el canal llegamos a un acuerdo y, el 31 de diciembre, me incorporan a un primer móvil.

¿El mundo de los móviles fue tu reingreso a la televisión, desde antes de entrar a la radio?

Yo venía haciendo televisión local. Venía haciendo Canal 9 de Rocha, que es un canal que tiene 50 años. Yo me había incorporado hacía dos años a trabajar con ellos. Es un canal que quiero mucho porque también fue el canal que me crié viendo y me dieron la posibilidad de trabajar ahí, haciendo móviles. También con cobertura para el informativo, y seguí trabajando en ese sentido.

También trabajé en Canal 8, fui relator de fútbol. Hice algunos programas deportivos, hasta que me invitan a Canal 9 y me sumo a ese programa que es la Rueda del Café, que es un programa histórico de Rocha. Entonces, eso también me hizo regresar a la televisión, hasta que surge lo de VTV y, luego, lo de Telemundo.

Pensaron que iba a ser un verano tranquilo, ibas a hacer un móvil por día, pero terminaste haciendo varios.

Sí, fue así. Al principio, yo le decía a Celso que quería ir suave porque entendía que tenía que ir preparándome para la exposición de un canal nacional, que es distinta a la de un canal local, y entendía que tenía que ir de a poco.

Celso me decía que iba a ser una nota por día, pero al segundo día ya fue informativo del medio día y noche. Fue una locura porque no esperaba la cantidad de información que íbamos a manejar. El trabajo que desarrollamos durante todos esos días fue muy intenso, pero, además, yo no venía con ese entrenamiento. El que ya viene entrenado y trabajando de esa manera, le es más fácil insertarse en un medio nacional, con la responsabilidad que implica. Al principio no era fácil, en un momento estuve a punto de tirar la toalla porque me había desbordado. Pero Celso fue mi gurú, lo llamaba todos los días, tuve ese maestro permanente que me ayudó a poder seguir trabajando y aprendiendo. Yo siempre digo que uno nace aprendiendo y se muere aprendiendo.

También sos jurado de los Graffiti, ¿cómo llegan los premios de música a ti?

A través de una invitación que llegó hace muchos años de mi amigo Nico Pérez. Nos hicimos muy amigos con Nico siendo productores de la Cuchara, programa de música de las radios públicas. Nico empezó a escuchar la radio acá y notó que yo pasaba música nacional, a mí me gusta mucho la música nacional.

Nico me dijo que me había vinculado a los Graffitis recomendándome para ser jurado. Me llaman de la producción de los Graffitis y no podía creer porque era muy admirador de los premios. En su momento, iba a las galas, pero como un espectador más. Iba a ver la música, a hacer entrevistas. Me llaman, me citan, me voy a Montevideo a las primeras reuniones.

Ha sido, porque sigo siendo jurado, una experiencia fantástica de conocer un montón de artistas de la música nacional, de escuchar gente muy nueva también, que se está iniciando en el camino de la música. Es una etapa muy disfrutable la de los Graffiti.

Y el año pasado le diste un premio a los Buitres por Zoom, ¿cómo fue eso?

No fue por Zoom, fue una grabación que hicimos con Celso. Me tocó esa experiencia, un tanto distinta, por lo de la pandemia. A los Buitres le entregamos un premio y fue un momento divino, también, porque es una banda que quiero mucho. Venían a tocar acá y yo era un adolescente. Gabriel siempre ha sido un tipo muy amable, muy abierto. Con los artistas en Uruguay no existe eso de que no te hablan, son muy accesibles y valoran mucho los medios del interior, y fue un privilegio. También está la idea de ir descentralizando los premios Graffiti, para mí es un orgullo poder presentar un premio y más hacerlo desde mi lugar, desde La Paloma, desde Rocha.

¿Cómo es el periodismo del interior?

Es complejo porque, a diferencia de Montevideo, a nivel económico, tener un buen equipo para desarrollar una producción es inviable, más en estos tiempos que corren, entonces uno es todo. Uno es periodista, productor, camarógrafo. Es bastante más complejo que en Montevideo, donde uno sale con un equipo o hay un equipo atrás respaldando. Entonces, yo creo que estos tiempos son un tanto complejos, por lo económico fundamentalmente, porque no te deja sumar más gente a los medios de comunicación de la que ya está.

¿Qué tipo de agenda maneja el periodismo del interior?

La agenda va surgiendo en el día a día. Hay diferentes temas de todos lados para tratar, de interés, y uno va viendo en el correr del día qué es lo que puede ir haciendo. Es saber cuáles son los temas del día y, en base a eso, uno va tratando de contactarse con diferentes autoridades, con diferentes personas y va cubriendo lo que hay.

¿Qué pasa cuando no es temporada en los balnearios a nivel periodístico?

En temporada hay más información. En inverno, quedamos los locales y alguno que viene los fines de semana. Es mucho más intensa la agenda de verano a la agenda de invierno hay una diferencia bastante importante, una gran cantidad de contenidos.

¿Y qué cambió con la Covid-19?

Fue muy duro lo del coronavirus, para todos. Al principio, por lo desconocido. A todos nos dio miedo y, después, fue evolucionando. Se empezaron a aclarar un poco más las aguas. Desde nuestro medio, lo que tratamos hacer fue acompañar a la gente que estaba sufriendo, que no podía salir de la casa, tratar de darle lo mejor. Ese fue un poco el objetivo, el de no estar repitiendo constantemente las cifras porque también están en todos lados y salir un poco de ahí a través de la música y a través de la comunicación. De hecho, lo seguimos haciendo. Tratamos de sacarle la cabeza a la gente de lo que se está viviendo a nivel mundial.

¿Cuál fue el momento de mayor libertad en tu vida?

En la radio, cuando entré, cuando me dijeron, "acá hace lo que quieras, están abiertas las puertas".

¿El día más triste y el más feliz de tu vida?

Cuando se murió mi abuela fue uno de los más tristes de mi vida. El más feliz, cuando nació mi primer hijo.

¿Algo que hayas aprendido a los golpes en la vida?

Mi vida siempre se ha construido a los golpes. Yo creo que he aprendido, a pesar de esos golpes, a seguir y a avanzar. Creo que la enseñanza que saco de esos golpes es que hay que perseverar, en todo. Hay que aprender qu si te dan un cachetazo, hay que poner la otra mejilla y, si te dan otro cachetazo, levantarse.

¿Un sueño por cumplir?

Yo creo que ya he cumplido, prácticamente, todos los sueños así que, creo que el sueño que tengo es el de poder ver a mis hijos crecer, que sean grandes personas. Es más un anhelo que un sueño, porque el resto ya prácticamente lo cumplí todo. Tengo mi esposa, mis hijos, mi familia, mis amigos, así que creo que no falta nada por cumplir.

Si murieras hoy, ¿irías al cielo o al infierno?

Yo creo que al cielo porque soy creyente. Dicen que los que creemos nos vamos al cielo. Yo tengo mucha fe en dios, pero directamente, no con ninguna religión, ni con la Iglesia. Desde muy chico mi madre me inculcó eso. También tuve esa conexión directa y me han pasado cosas increíbles. Desde mi llegada a los medios, mi familia, mis amigos, pero, sobre todo, uno es muy feliz y ha pasado por diferentes situaciones increíbles. Creo que hay una fuerza importante y esa es la conexión directa que tengo que creo que me va a llevar al cielo.

Por Federica Bordaberry