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Política

Las nuevas generaciones

Joaquín Garlo: los temas que habla con su tío Orsi y cómo es ser un joven legislador

El diputado del MPP viene de una familia que marcó el desarrollo de Punta del Este, y cuenta de qué modo lo forjó ser un Alonsopérez.

03.11.2025 11:29

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2025-11-03T11:29:00-03:00
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Por Valentina Temesio

La calle Laureano Alonsopérez, en Punta del Este, es ancha y recorre el barrio de San Rafael, que le da el nombre al icónico hotel ubicado en la parada 12 de la playa Brava. A sus costados hay casas señoriales, jardines verdes y floreados, y edificios que cambiaron con el tiempo. Hay historia, hay migrantes que llegaron e hicieron suyo ese espacio que antes fue un arenal. Luego llegarían los pinos.

Es probable, casi obvio, que en el momento en que Alonsopérez llegó de España a Maldonado jamás imaginara que su descendencia sería parte del sistema político. Su nieto Joaquín, un importante dirigente blanco del Partido Nacional en Maldonado; su bisnieta Laura, la esposa de Yamandú Orsi; su tataranieto, Joaquín Garlo, el diputado más joven del Movimiento de Participación Popular (MPP).

En diálogo con Montevideo Portal, el diputado del sector que lideró José Mujica afirmó que ser un Alonsopérez “es un orgullo muy grande”. El joven, que se convirtió en edil a los 18 años y dice que “fue el palo en la rueda” de Enrique Antía en Maldonado, sostiene que su familia ha contribuido al desarrollo del balneario.

“Laureano impulsó la plantación de los pinos en la zona de San Rafael, impulsó la creación de la primera escuela pública allí en la zona, en una sinergia también de actores de aquella época que tenían una visión común y tiraban todos para el mismo lado, que era hacer de Punta del Este un lugar para atraer el turismo, pero también donde las personas se podían enraizar”, recuerda.

De alguna manera, el gallego que llegó al este del país y se cautivó con ese mar, determinó lo que vendría después: una generación de sucesores que “aman donde nacieron” y con el ímpetu de “poder dejar algo” para los que sigan.

Desde que el Frente Amplio volvió al gobierno, la vida de Garlo, de 28 años, cambió. Cuando su tío Orsi fue electo presidente, su apellido materno se hizo conocido para la mayoría de los uruguayos. Su parentesco con el mandatario le ha valido críticas en el ámbito político. Cuando Alfredo Fratti fue designado como ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca, el diputado por Maldonado Eduardo Antonini ocupó su banca como senador y él se convirtió en el representante más joven del MPP en la Cámara baja.

El niño, entre adultos

La militancia de Garlo comenzó por motu proprio. Su abuelo, un referente político con diferentes ideas, era blanco. Él dice que llegó solo, aunque en la biblioteca de la casa de sus padres comenzó a marcar un camino con su lectura de la historia del pasado reciente del Uruguay. Dice que le despertó “curiosidad” saber qué fue lo que había ocurrido. Para entenderlo, se sumó a los 13 años a colectivos que organizaban la Marcha del Silencio en Maldonado.

Ese fue el “fermentario” que lo llevó a militar y afiliarse al Frente Amplio. Después llegaría al MPP. La adolescencia de Garlo transitó entre el mundo adulto, uno que “no era cogeneracional”, en el que la mayoría eran “veteranos y veteranas”. Su historia, entonces, tiene que ver con ser el más chico entre los grandes

“Para mí ha sido todo aprendizaje, ha sido todo ganancia, porque el poder aprender de las experiencias ajenas y ver también esas trayectorias sirve para recoger lo bueno, para advertir lo malo y no repetir errores de otros o errores históricos”, reconoce el diputado del MPP.

El diputado reivindica “la intergeneracionalidad”. “Esa cosa de separar a los jóvenes por un lado, los viejos por otro, y sobre todo en política, creo que no es lo más saludable, sino todo lo contrario. El encuentro entre las generaciones, el encuentro entre el mundo de los veteranos y el de los jóvenes, sirve para poder generar una síntesis de crecimiento y poder recoger la experiencia de aquellos que ya vivieron y el ímpetu o la energía militante de los que estamos arrancando”, dice Garlo.

Esa diferencia, admite, la siente en el Parlamento, en el que las diferencias entre las generaciones entrantes y las históricas es evidente.

La vida mediática

Gran parte de la sociedad uruguaya conoció a Laura Alonsopérez el 1° de marzo, cuando se mostró eufórica en el balcón del Palacio Estévez y se volvió blanco de críticas y halagos por su forma de expresarse. La exposición también llegó al resto de la familia.

Garlo dice que los Alonsopérez han transitado el cambio de tener un tío intendente a uno presidente de forma “muy natural”. “Siempre hemos escindido lo familiar de lo político y creo que eso también es una característica propia del Uruguay”, dice el diputado.

Para el joven legislador, el hecho de que la familia presidencial se vuelva mediática tiene que ver con la esencia de “otros países y otras realidades políticas”. “Uruguay está lejos de eso; siempre hace eso y ha separado una cosa de la otra, y creo que eso es muy saludable. En mi caso, mi militancia política siempre ha estado lejos de las vinculaciones familiares”, dice Garlo.

Su vínculo con Orsi comenzó cuando se afilió al MPP, a los 14 años. El diputado frenteamplista defiende su historia y su camino propio: fue electo edil a los 18 años, fue concejal del Municipio de Maldonado en 2020, fue electo titular en la elección del 2020 y ahora se ocupa el departamento en el que nació a nivel nacional.

“Todo ese proceso, esa trayectoria política, ha sido propia. No marcada por ser nieto de, sobrino de o hijo de. Y creo que ese es un capital muy importante, sobre todo cuando se intenta, por parte de algunos actores políticos, utilizar esas vinculaciones para generar ataques o pequeñas chicanas políticas, que, la verdad, me parece que no es el camino; además la gente pretende otra cosa del sistema político”, dice sobre las críticas que ha recibido de legisladores que tienden a cuestionarlo por ser “el sobrino de Orsi”.

Garlo admite, incluso, que su vínculo con el presidente está por fuera del ámbito político. “Hablamos cuestiones más triviales, no es un vínculo en el que surja esa cuestión del consejo; elijo hablar con él de otros temas, de música, de libros, de literatura, para, bueno, también preservar ese espacio, ese vínculo más personal”, señala.

A la hora de pedir un consejo político, el diputado del MPP dice que acude a compañeros con “muchos años de experiencia”, aquellos del “mundo adulto” con el que creció.

“Hoy por hoy tengo varios compañeros que son referencia. La partida de Pepe [Mujica], sin duda, significó perder un consejero fundamental, pero Lucía [Topolansky] es esa persona que tiene una visión clara, que te da el consejo preciso, el flaco [Ernesto] Agazzi, compañeros que no son tan veteranos, pero que tienen ya varios años en el Parlamento. El presidente de la Cámara, Sebastián Valdomir, que ha sido también una guía en estos primeros meses, entre otros compañeros y compañeras”, cuenta el legislador.

Ser joven en un ambiente con historia

Garlo sabe que entrar al mundo político siendo joven presenta “dificultades”. Sobre todo, porque para “zambullirse” hay que meterse en un sistema “que tiene un promedio de edad muy elevado”. “Cuando aparecemos figuras jóvenes, los ataques, no por las ideas, sino por otras circunstancias, son más fáciles, son más sencillos. Ni que hablar si sos joven, si sos mujer o pertenecés a otros colectivos que también son atacados. Entonces, creo que ahí esta legislatura de este año, de este período, tiene una característica muy importante que es el alto grado de renovación en todas las bancadas”, dijo el diputado.

Para Garlo, la “barrera” entre las generaciones que constituyen el sistema político del país tiene que ver con la “tendencia de concebir la política como un espectáculo en el que se contraponen las ideas distintas y los políticos se pelean y la gente es como espectadora de todo eso”.

“Esa no es la concepción de política, que, por lo menos, yo quiero. Para mí la política es la herramienta real para poder poner de manifiesto las diferencias y trabajar colectivamente para encontrar las soluciones a los problemas de la gente. Ese es el único camino posible de la política entendida además en términos más puros desde la Antigüedad, desde la concepción antigua de la política. Y también debemos encender las alarmas hoy por hoy ante esas tendencias, por parte de algunos actores del sistema político, de generar un clima más mediático, más polémico, que no es propio de la idiosincrasia uruguaya”, reflexiona.

A pesar de haberse criado entre adultos, que podrían marcar el camino de un adolescente que comienza a descubrirse, Garlo afirma que nunca fue para espacios a los que no quería ir.

“Siempre he sido muy celoso de eso y muy cuidadoso de eso, de no permitir la influencia externa o esa cuestión de, bueno, estar en determinado lugar por ser pariente de alguien, estoy orgulloso de esa construcción propia, y agradecido también con las personas que me ayudaron y que me han rodeado a lo largo de estos años para poder construir esa identidad y ese camino propios”, reconoce.

Cuando fue edil en Maldonado, Garlo tomó un rol de “contralor” que lo llevó, de algún modo, a ser la cara de la oposición frente al exintendente Enrique Antía, con quien tuvo rispideces y “enfrentamientos”. El legislador, que también es estudiante de Derecho, presentó denuncias ante irregularidades en reiteradas ocasiones —el realojo del barrio Kennedy, la zona franca que iba a instalarse, la pista de picadas en humedales, la discusión del presupuesto departamental, por nombrar algunas—.

“Eso también me permitió, justamente, ganarme el respeto del adversario y yo creo que eso es un capital muy importante, porque también la posición opositora no tiene solamente el rol del ataque o el señalamiento de lo que está mal, sino también de aportar una visión distinta a la construcción de las cosas buenas”, reconoció.

Con el mismo motor que el de su su tatarabuelo Laureano, la vida de Garlo estuvo forjada para “dejar algo”. Desde adolescente, el frenteamplista construyó un camino que lo acercó a ser un joven legislador. El niño que se emocionaba por las elecciones y guardaba listas de todos los partidos políticos dice que el futuro es incierto, pero hay algo claro. Garlo estará “trabajando para Maldonado, desde el lugar que sea”.

Por Valentina Temesio