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LA MENTE DE UN FÍSICO

Javier Santaolalla vuelve a Uruguay: el asado, Drexler, Valverde y la duda sobre el mate

El físico español habló de la ansiedad, los años de incertidumbre antes del éxito y su regreso a Montevideo con una propuesta renovada.

21.10.2026 20:47

Lectura: 5'

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Por Agustín Bassini
  [email protected]

Javier Santaolalla ya había visitado Montevideo en 2016, cuando participaba en un proyecto de stand-up científico. Por entonces, su carrera como divulgador todavía estaba lejos de alcanzar la dimensión que tiene actualmente.

Ahora regresa el 17 y 18 de diciembre, con una propuesta escénica que reúne ciencia, humor, filosofía y música, y que refleja cuánto cambió su proyecto durante la última década. “Van a ver el Javi de 2026, que es muy diferente”, aseguró en diálogo con Montevideo Portal.

El físico, youtuber y divulgador científico español, quien participó en el importante descubrimiento del bosón de Higgs, habló de su infancia como la de un niño inquieto e hiperactivo. Le gustaban los juegos y los deportes, pero también encontraba tiempo para curiosear. Su madre le compraba revistas científicas y él intentaba comprender qué había detrás de las cosas. En el plano social, sin embargo, era tímido y retraído.

su admiración por los uruguayos, su cultura y EL regreso a montevideo

Al hablar de Uruguay, mencionó que conserva buenos recuerdos y amistades; además, recordó dos referentes a los que admira: el músico Jorge Drexler y el futbolista Federico Valverde, a quien sigue por ser hincha del Real Madrid. También recordó con entusiasmo algunos de los sabores que asocia con el país, como el asado y el dulce de leche.

Tras ser consultado sobre si el mate es uruguayo o argentino, Santaolalla optó por no tomar partido. “Voy a dejar que se peleen ustedes, porque no tengo clara la historia de dónde viene”, respondió entre risas. Aclaró que no es demasiado aficionado a ese tipo de infusión, aunque sí disfruta de otros clásicos gastronómicos de Uruguay.

El divulgador ya había visitado Montevideo durante su etapa de stand-up científico, alrededor de 2016. En aquel momento, su proyecto todavía era pequeño. Volver en 2026 representa, para él, la oportunidad de mostrar cuánto cambió desde entonces.

La propuesta con la que regresa combina distintas facetas de su recorrido: tendrá divulgación científica, humor, filosofía y música, con el piano como uno de sus elementos centrales.

El cambio no es solamente artístico: Santaolalla siente que también maduró su manera de entender el trabajo y de relacionarse con el conocimiento. Por eso, la presentación en Uruguay tiene un significado especial: es una forma de reencontrarse con un público que ya conoció una versión anterior de su proyecto.

La ansiedad detrás de los videos

En sus videos, Santaolalla suele transmitir entusiasmo, curiosidad y energía. Pero detrás de esa imagen existe una experiencia personal menos visible.

El divulgador contó que atravesó períodos de mucha ansiedad y ataques de pánico, por los que tuvo que acudir a un psicólogo. Con el tiempo, aprendió a reconocer qué actividades le generan tranquilidad y cuáles le producen mayor tensión.

Estudiar, tocar el piano y escribir son algunas de las tareas que disfruta porque le permiten trabajar a un ritmo que considera más sereno. Las grabaciones, los viajes y las entregas, en cambio, le generan más ansiedad.

Santaolalla admite que trabaja muchísimo y que tiene una relación exigente con la productividad. Cuando se sienta a trabajar, procura aprovechar el tiempo y reducir las distracciones. Pero también busca preservar los espacios para su familia y sus amigos.

La exigencia, de todos modos, tiene un costo. Cuanto más elaborados y estudiados son sus proyectos, mayor es el esfuerzo que requieren. Y esa intensidad puede repercutir en el plano emocional y personal.

“Los caminos nunca son sencillos y fáciles”, señaló. Detrás de cada logro, explicó, hay obstáculos, trabajo y un equipo pequeño que comparte el propósito de hacer algo que aporte a los demás.

Esa responsabilidad también se relaciona con el alcance de su mensaje. Para Santaolalla, tener una audiencia numerosa implica prestar atención a la manera en que sus contenidos pueden ser utilizados y a los intereses que pueden intentar apropiarse de ellos.

Su preocupación ya no pasa tanto por conseguir que su proyecto funcione, sino por mantenerlo fiel a sus principios.

Del descubrimiento del bosón de Higgs al escenario

En 2012, Santaolalla participó en el descubrimiento del bosón de Higgs, uno de los hitos científicos más relevantes de las últimas décadas. Ese mismo año decidió hacer una pausa después de un período de formación particularmente intenso, en el que había concentrado dos carreras, un máster, un doctorado y trabajo, en aproximadamente una década.

Durante su etapa en el CERN, el laboratorio europeo de física de partículas ubicado en las proximidades de Ginebra, había realizado visitas guiadas y descubierto que explicar la ciencia de una manera distendida podía ser tan estimulante como estudiarla.

La experiencia lo acercó al stand-up científico. Junto con otros doctores en ciencias, comenzó a subirse a los escenarios para hablar de conocimiento y hacer reír al público. “Descubrí que era muy divertido hablar de ciencia de forma más relajada”, recordó.

El proyecto llamó la atención en un momento de crisis económica y permitió que los científicos encontraran una manera diferente de acercar su trabajo a la sociedad. Las presentaciones dieron lugar a iniciativas educativas, colaboraciones con medios de comunicación y nuevas oportunidades profesionales.

Santaolalla empezó a construir su carrera lejos del camino académico que había imaginado. En lugar de dedicarse exclusivamente a la investigación, encontró en la divulgación una forma de combinar sus conocimientos con su interés por comunicar. 

Por Agustín Bassini
  [email protected]