La semana pasada, la policía italiana encontró en la estación de tren Porta Garibaldi de Milán a una persona sin hogar que, a pesar de vivir sin condiciones en la calle, tenía una pequeña fortuna que le hubiera permitido un estilo de vida completamente diferente.
Umberto Quintino Diaco, de 75 años, fue encontrado por las autoridades bajo cartones, con ropa andrajosa y raída. Llevaba encima 1235 euros y documentos que demostraban la posesión de una cuenta bancaria, acciones y una jubilación más que digna. El monto en la cuenta del hombre era de 100.000 euros.
Según informara Radio Comercial, la investigación policial comprobó que el septuagenario estaba retirado de Alemania, donde había trabajado en el sector de la construcción. Además de los valores ya mencionados, poseía una casa en la región italiana de Calabria y tenía a su nombre dos casas rodantes con el seguro al día. La muerte se habría producido por frío y hambre.
De acuerdo con el citado medio, familiares del anciano contaron que este se fue de su casa a los 17 años y nunca quiso mantenerse en contacto.
Personas que trataron con él en épocas aseguraron que nunca pidió ayuda ni aceptó comida. Además, siempre se negó a dejarse asistir por las entidades de apoyo social, pese a que -añadieron- padecía un grave trastorno psicológico.
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