El Gobierno de Israel está "estudiando" el informe de la Comisión de Investigación del Consejo de Derechos Humanos, pero, según el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de ese país, Emmanuel Nahson, "es bien sabido que todo el proceso que condujo a la elaboración de este informe tuvo un motivo político y éticamente deficiente desde su inicio".


Asimismo, "lamenta" que el informe "omita el reconocimiento de la profunda diferencia existente entre la conducta moral de Israel durante la Operación Margen Protector y el de las organizaciones terroristas con las que se enfrentó".


El funcionario señala que el trabajo fue encargado "por una institución notoriamente partidista, aportando un obvio mandato partidista e inicialmente encabezado por un presidente sumamente parcial, William Schabas. El UNHRC [ACNUR, Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados] tiene una particular obsesión con Israel, habiendo aprobado más resoluciones específicamente contra Israel que contra Siria, Irán y Corea del Norte juntos; de hecho, más que contra todos los otros países juntos. El mandato de la Comisión de Investigación presupone la culpabilidad de Israel desde un inicio y su primer presidente, William Schabas, se vio obligado a dimitir debido a un evidente conflicto de intereses (trabajo pagado por los palestinos), que él escondió a Naciones Unidas".


Además, el descargo de Nahson apunta que el informe se hizo sin "las herramientas y los conocimientos para llevar a cabo un examen serio y profesional acerca de situaciones relativas a conflictos armados".


A juicio del Gobierno de Israel, sus fuerzas de defensa "actuaron conforme a los más estándares internacionales".