El presidente del Parlamento iraní, Mohamad Baqer Qalibaf, afirmó este domingo que Estados Unidos (EE. UU.) mantiene un doble discurso y, mientras habla públicamente de negociaciones, estaría preparando una ofensiva terrestre contra Irán. “El enemigo envía abiertamente un mensaje de negociación y, en secreto, planea un ataque terrestre”, denunció en un aviso dirigido al pueblo iraní, difundido por medios oficiales.

Las declaraciones se producen en medio de conversaciones indirectas entre Washington y Teherán, con mediación de Pakistán, y tras el anuncio del presidente estadounidense, Donald Trump, de postergar hasta el 6 de abril el ultimátum a Irán para desbloquear el estrecho de Ormuz.

En ese contexto de creciente tensión, la Guardia Revolucionaria Iraní informó este domingo que lanzó una nueva oleada de ataques con misiles y drones contra Israel y bases de EE. UU. en Medio Oriente. Según el comunicado, en una primera fase fueron alcanzadas infraestructuras de operaciones aéreas y arsenales en bases estadounidenses como Camp Victory, en Irak; Arifjan, en Kuwait; y Al Jarj, en Arabia Saudí.

Además, la fuerza iraní aseguró haber atacado “con precisión los escondites” de EE. UU., Israel y un grupo kurdo iraquí en diversas zonas, incluyendo Arad, el Néguev y Tel Aviv, en Israel, así como Erbil, en Irak; la Quinta Flota estadounidense en Baréin; y Al-Dhafra, en Emiratos Árabes Unidos. Estas acciones forman parte de la denominada “Operación Promesa Verdadera 4”, que, según indicaron, se desarrolla en múltiples etapas.

Horas antes, la Guardia Revolucionaria había afirmado haber destruido un avión estadounidense de control y vigilancia aérea en un ataque contra la base de Al-Kharj, en Arabia Saudita. “Un avión E-3, conocido como AWACS, capaz de identificar, comandar y controlar aeronaves en vuelo en la base de Al-Kharj en Arabia Saudita, fue destruido por completo, y otras aeronaves cercanas también sufrieron graves daños”, señaló el comunicado difundido por la agencia Fars.

El viernes, un ataque iraní contra esa misma base dejó al menos 12 militares estadounidenses heridos, dos de ellos de gravedad, según informaron funcionarios de EE. UU. a medios de ese país. Sin embargo, el Ejército estadounidense desmintió posteriormente otras declaraciones iraníes que hablaban de ataques en Dubái que resultaron en más de 500 víctimas.

En paralelo, desde el mando militar iraní se multiplicaron las advertencias ante un eventual despliegue terrestre estadounidense. El portavoz del Cuartel General Central de Jatam al Anbiya aseguró que cualquier incursión terminará con la “humillante captura” de tropas de EE. UU., que serán “alimento para los tiburones del golfo Pérsico”.

En la misma línea, el general Amirhosein Shafiei, comandante del Cuartel del Noroeste del Ejército terrestre iraní, advirtió que “degollarán a cada uno de los soldados estadounidenses” y sostuvo que “la nación iraní determinará el final de la guerra”.

La escalada ocurre en un escenario marcado por el aumento de la presencia militar estadounidense en la región y el cruce constante de amenazas, mientras continúan, sin avances visibles, los contactos diplomáticos indirectos entre ambas partes.

Con información de EFE.