Contenido creado por Gonzalo Charquero
Curiosidades

Lo que te devoraste

Insólito: esperaban en cementerio a Marcelo Araujo para el último adiós, pero nunca llegó

Los familiares y amigos aguardaban en un sector para realizar la despedida, pero el coche fúnebre se fue para otro lado.

18.03.2026 09:08

Lectura: 2'

2026-03-18T09:08:00-03:00
Compartir en

La despedida de Marcelo Araujo, una de las voces más emblemáticas de los relatos del fútbol argentino, quedó empañada por un insólito error que generó enojo y desconcierto entre sus familiares, amigos y colegas.

El episodio ocurrió el martes por la mañana en el cementerio de la Chacarita, donde se había organizado el último adiós al histórico relator. Según explicaron los presentes, el coche fúnebre trasladó el cuerpo de Araujo directamente al crematorio, sin pasar por el sector donde se realiza habitualmente la ceremonia de despedida.

Como consecuencia, los allegados no pudieron ver el féretro ni participar del homenaje previsto, una situación que provocó sorpresa y malestar generalizado.

Uno de los amigos del periodista, José Almozny, explicó al diario Olé que todos aguardaban el inicio de la ceremonia frente a la escalinata principal, pero, de manera repentina, se les informó que el procedimiento ya había finalizado, sin mayores explicaciones.

“Estábamos todos en Chacarita, el féretro fue por detrás y nunca lo vimos. Nos asombramos, nunca nos había pasado algo así. Todos los que estábamos quedamos sorprendidos. Es una locura, no sé si fue un error de alguien, qué pasó o si hubo una persona que dio la orden”, dijo.

“A todos nos extrañó, esperábamos el féretro, estábamos frente a la escalinata, donde hay dos puertas, ahí siempre ponen el cajón. De repente vino uno y dijo 'ya está'. Todos lo miramos y dijimos: '¿ya está qué?'. Todos esperábamos que alguien dijera unas palabras. Nos quedamos todos sorprendidos. Siempre en estos casos hay un homenaje”, sumó.

Ante la imposibilidad de realizar el ritual habitual, el círculo íntimo de Araujo improvisó un homenaje espontáneo, formando una ronda y despidiéndolo con un aplauso en silencio.