La Unidad Reguladora de Servicios de Energía y Agua (Ursea) terminó su informe mensual de Precios de Paridad de Importación (PPI) de los combustibles, documento que el gobierno usa como insumo para fijar las tarifas que regirán en junio. Según este, los números apuntan a naftas más caras, pero a gasoil y supergás más baratos.

Para la nafta Premium 97, el relevamiento marca un incremento del 2,61%, mientras que la nafta Súper 95 subiría un 2,52%. En el otro extremo, el gasoil registraría una reducción del 5,21%, tanto en la variedad 10S como en la 50S. El supergás, por su parte, acumularía una baja del 2,34%.

El PPI es, básicamente, una estimación de cuánto costaría importar cada combustible al precio internacional vigente. No determina directamente el precio final en el surtidor, pero es una de las referencias centrales que maneja el Poder Ejecutivo al momento de fijar las tarifas. La decisión final sobre los precios de junio será comunicada esta semana, según adelantó la ministra de Industria, Energía y Minería, Fernanda Cardona.

Para entender el contexto, en mayo el gobierno había resuelto un aumento del 7% en las naftas y en el supergás, y del 14% para el gasoil. Esos ajustes respondieron a la suba de los precios internacionales del barril de petróleo, impulsada por la guerra en Medio Oriente. Ahora, con el mercado dando señales en sentido contrario para algunos productos, el informe de Ursea abre la puerta a correcciones a la baja en esos rubros, aunque la palabra final la tiene el Ejecutivo.