Equipos de rescate y vecinos continúan este miércoles la intensa búsqueda de 33 personas desaparecidas, luego de las lluvias torrenciales que castigaron el sureste de Brasil y que, de acuerdo con el último balance oficial, ya provocaron 36 muertes.
Con registros de precipitaciones fuera de lo común, el temporal que comenzó el lunes golpeó con fuerza a los municipios de Juiz de Fora y Ubá, en el estado de Minas Gerais. El fenómeno desató inundaciones, derrumbes y deslizamientos de tierra que dejaron a decenas de personas sepultadas bajo el barro y los escombros.
Bomberos que participan en las tareas de rescate en Juiz de Fora señalaron a la agencia AFP que, con el paso de las horas, se reducen considerablemente las posibilidades de encontrar sobrevivientes bajo los aludes de barro.
La tragedia en el sureste de Brasil se suma a otros desastres recientes provocados por fenómenos extremos, que científicos vinculan en varios casos al impacto del calentamiento global.
“Nuestra familia está desesperada”, expresó entre lágrimas Josiane Aparecida, cocinera de 43 años. La mujer removía escombros en busca de los dos hijos —de 6 y 9 años— de su prima y también de su pareja.
La prima falleció a causa de un deslizamiento de tierra al igual que su madre. “Tenemos esperanza y no la tenemos, porque es muy difícil encontrarlos y ya perdimos a dos”, lamentó. La vivienda de sus familiares, ubicada en el barrio Paineiras de Juiz de Fora, quedó totalmente destruida y enterrada bajo una espesa capa de lodo.
A pocas cuadras del lugar, los equipos de rescate recuperaron el cuerpo de un hombre que, antes de morir, consiguió poner a salvo a su esposa de la vivienda alcanzada por el deslizamiento.
En Juiz de Fora, las tareas de búsqueda siguen en marcha, en un escenario marcado por el pronóstico de nuevas lluvias intensas al menos hasta el viernes.
El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, declaró el martes el estado de emergencia en la zona afectada y decretó la “alerta máxima” para la defensa civil nacional.
Brasil ha atravesado en los últimos años una seguidilla de tragedias asociadas a fenómenos climáticos extremos, que van desde inundaciones devastadoras hasta sequías prolongadas y olas de calor intensas.
En 2024, crecidas sin precedentes azotaron el sur del país y dejaron más de 200 muertos y cerca de dos millones de personas damnificadas, en lo que se convirtió en una de las peores catástrofes naturales de su historia reciente.
Con información de AFP.