La guerra en Ucrania supone un profundo punto de inflexión en la historia mundial y el fin de la globalización tal como se la conoce hasta ahora, opinó el historiador alemán Andreas Wirsching en declaraciones a la agencia noticiosa germana dpa.

El ataque de Rusia a Ucrania hace que, "por primera vez desde 1945, la guerra como una invasión de un Estado soberano vuelva a Europa", declaró el director del Instituto de Historia Contemporánea. "Esto sacude la arquitectura de la seguridad internacional a nivel mundial", señaló.

El experto estimó que tras este hecho no habrá un regreso a la globalización tal como se la conoció hasta ahora. En su opinión, Alemania, en particular, deberá prepararse "para nuevas perturbaciones del comercio internacional, la inseguridad económica y financiera" y millones de refugiados.

El futuro de Alemania "lucirá un poco menos prometedor que nuestro pasado reciente", dijo Wirsching, titular de la cátedra de Historia Moderna de la Universidad de Múnich.

"Con su fortaleza exportadora, Alemania fue uno de los grandes beneficiarios de la globalización y sus fronteras abiertas en todo el mundo. La contracara son las crecientes dependencias directas o indirectas de los mercados", sostuvo.

"Estas ya se han hecho parcialmente visibles a través de la pandemia, que, como es sabido, ha abierto graves brechas en las cadenas de suministro mundiales. A causa de la guerra rusa contra Ucrania, ahora se cierne el espectro de una crisis energética; y no habrá una vuelta fácil en el futuro", vaticinó el historiador.

La guerra en Ucrania ha "roto definitivamente el orden de paz de 1990", afirmó. "Con su ataque bélico, Putin evoca malos recuerdos de los años 30. En 1938/39, las potencias occidentales abandonaron a su suerte a una Checoslovaquia indefensa a nivel militar", recordó y agregó que estos fueron los primeros indicios de una gran guerra europea.

El académico estimó sin embargo que en 2022 hay "al menos algo de esperanzas de que el ataque de Putin se enfrente con un Occidente ampliamente unido".

"En el pasado, Occidente se ha presentado demasiado débil hacia afuera y demasiado dividido hacia su interior como para poder imponer un gran respeto. Basta recordar la retirada de los estadounidenses en Afganistán y especialmente en Siria".

Además, Wirsching dijo que hay desavenencias políticas internas existenciales, especialmente en Estados Unidos, Gran Bretaña, Polonia y otros países.

"Aparte de eso, la crisis por el coronavirus golpeó con especial dureza a las sociedades occidentales abiertas, debilitó su fortaleza económica y financiera y le costó un tiempo vital para la reforma urgente", analizó.

El Instituto de Historia Contemporánea (IfZ), fundado en 1949, es una institución no universitaria que investiga la historia de Alemania desde el siglo XX hasta la actualidad en su contexto europeo y mundial. Hace setenta años, fue el primer instituto que exploró a nivel científico la dictadura nazi.

dpa