Guasquería criolla: el oficio centenario que se ganó su espacio en el calendario
Impulsado por Milagros Herrera, surgió el Día Nacional de la Guasquería Criolla, que busca dar visibilidad a un trabajo que sigue vivo.
01.06.2026 13:15
Por Pedro Dutour.
@pedrodutour
Milagros Herrera (48) era de esas personas que eludían los días conmemorativos. No le encontraba demasiado sentido al Día de la Madre, al Día del Padre o al Día del Niño. Sin embargo, terminó siendo la impulsora de una iniciativa que acaba de abrirse camino en el Parlamento y que busca instalar una fecha en el calendario nacional. La diferencia, asegura, se encuentra en quiénes son los homenajeados.
“Los días sirven para visualizar a los que no están tan seguidos. A los que uno no ve en el almacén, en el quiosco o en la vuelta de la esquina. A los que la mayoría de la gente no les da corte o directamente no sabe quiénes son”, dice a Montevideo Portal.
La figura destinataria de ese reconocimiento apunta a una no muy conocida del interior profundo. Un artesano que trabaja generalmente solo, en un galpón, en una pieza o en un reducido taller doméstico. Un oficio transmitido de generación en generación y ligado a uno de los materiales más antiguos de la historia productiva del país: el guasquero.
La Cámara de Senadores aprobó recientemente el proyecto de ley que declara el 23 de mayo como Día Nacional de la Guasquería Criolla, también conocido como Día del Guasquero Oriental. La iniciativa, presentada por el senador Sebastián da Silva, surgió a partir de una propuesta elaborada por Herrera, periodista, productora y conductora radial vinculada desde hace décadas al ámbito rural.
La fecha elegida coincide con el nacimiento de Roberto J. Bouton, médico rural, investigador y recopilador de costumbres camperas, cuya obra constituye una referencia obligada para comprender la cultura tradicional uruguaya.
Por mayor visibilidad
Durante años, buena parte de la discusión pública alrededor de la guasquería estuvo asociada a la idea de una actividad en vías de desaparición. Herrera discrepa con ese diagnóstico. A su juicio, el problema no es la falta de artesanos, sino su invisibilidad.
“Los guasqueros siguen estando. Vos recorrés el interior y los encontrás trabajando. Lo que pasa es que trabajan puertas adentro. Es un oficio muy individual y muy solitario. Solamente se necesitan ellos y el cuero”, asevera la conductora del programa Abrazo País que transmite radio Rural.
Instagram - Milagros Herrera
Mientras algunos informes hablaban de un oficio amenazado, los relevamientos realizados en departamentos como Lavalleja muestran una realidad distinta. Según datos manejados por el propio colectivo, solamente en ese departamento se identificaron más de 50 guasqueros activos. “Cincuenta es muchísimo”, dice Herrera. “Lo que ocurría era que estaban escondidos”, remarca.
La guasquería había sido declarada Patrimonio Cultural Inmaterial del Uruguay en 2022, un reconocimiento que contribuyó a sistematizar información sobre los artesanos y a documentar técnicas que durante siglos circularon casi exclusivamente por transmisión oral.
El cuero crudo como identidad
La aclaración aparece porque Herrera entiende que resulta pertinente hacerla. Para no confundir los tantos: guasquero y talabartero no son sinónimos. Aunque ambos trabajan con cuero, la materia prima y las técnicas son distintas.
“El talabartero trabaja con suela, con cuero curtido químicamente. El guasquero trabaja con cuero crudo. Todo es natural”, explica.
La diferencia define tanto una técnica artesanal como también una forma de entender el oficio. La palabra guasca proviene del quechua waskha, que significa "tira o soga de cuero". A partir de ese material se elaboran riendas, lazos, bozales, cinchas, aperos y múltiples elementos asociados al trabajo con caballos y ganado.
Son objetos que durante siglos resultaron indispensables para la vida cotidiana en la campaña uruguaya. Hace 300 años, recuerda Herrera, el cuero estaba presente prácticamente en todos los aspectos de la vida rural. Las puertas de los ranchos, los implementos de trabajo, los arreos y buena parte de los utensilios domésticos dependían de él.
Instagram - Milagros Herrera
La modernización y la llegada de nuevos materiales redujo su protagonismo. “Después vinieron el plástico, el vidrio y un montón de cosas más. El cuero quedó más en desuso. Pero eso no significa que el oficio desapareciera”, indica.
La elección de una fecha
La búsqueda de un día para homenajear a los guasqueros comenzó con una pregunta aparentemente sencilla. ¿Qué fecha podía representar mejor a quienes trabajan el cuero crudo?
Herrera pensó inicialmente en vincularla con la llegada del ganado al territorio uruguayo. El problema era la falta de una fecha precisa. La respuesta apareció durante una conversación con el historiador duraznense Óscar Padrón Favre. Fue él quien sugirió el 23 de mayo, aniversario del nacimiento de Bouton.
La propuesta resolvía varios problemas al mismo tiempo. Bouton no solo era un estudioso del mundo rural. También reunía una importante colección de piezas de guasquería que posteriormente pasaron al patrimonio nacional. Su libro La vida rural en el Uruguay sigue siendo una obra de consulta para investigadores, historiadores y tradicionalistas. “Para la gente de campo es como una Biblia”, subraya Herrera.
Así, la idea terminó convirtiéndose en el fundamento histórico de la iniciativa parlamentaria.
El caballo detrás de la historia
La relación de Herrera con la guasquería antecede por mucho tiempo a la discusión legislativa. Nacida en Montevideo, pasó gran parte de su vida vinculada al medio rural y al mundo ecuestre. Cuando intenta explicar por qué dedicó años a impulsar proyectos relacionados con los guasqueros, la respuesta aparece ligada al caballo. “Es la herramienta indispensable para andar a caballo”, dice.
A su entender, ningún material moderno ha logrado sustituir completamente las prestaciones del cuero crudo. “Hoy existen elementos de algodón o de otros materiales, pero nada funciona igual que el cuero”, afirma.
Ese vínculo personal terminó transformándose en una tarea de difusión. Hace siete años, Herrera impulsó la creación de País de Guasqueros, un encuentro que se realiza durante los últimos días de la Expo Prado y que congrega a artesanos de distintos puntos del país.
La iniciativa nació con una convocatoria modesta e incluso le tocó lidiar con las dificultades de la pandemia. La primera edición contó con apenas nueve participantes, que decidieron mantener su presencia pese a las restricciones sanitarias.
Instagram - Milagros Herrera
Pero en la actualidad la realidad es muy diferente y la concurrencia es mucho mayor. Hasta ponen un tope. La organización limita las inscripciones a 30 participantes para garantizar alojamiento, alimentación y condiciones adecuadas de trabajo durante el evento.
Más allá de la competencia, el objetivo principal apunta a generar un espacio en el que los artesanos puedan vender, intercambiar conocimientos, mostrar técnicas, establecer contactos y acercar a los más jóvenes a quienes llevan décadas en el oficio. “Lo importante es que aprendan unos de otros y que el público los conozca”, señala.
Durante los meses previos al encuentro, Herrera recorre talleres de distintos departamentos, entrevista a los artesanos y documenta historias personales que rara vez alcanzan difusión nacional.
Hay peones rurales, encargados de establecimientos, jubilados, artesanos profesionales y jóvenes que complementan sus ingresos mediante la guasquería. Entre ellos menciona el caso de una estudiante de Veterinaria que financia parte de su carrera elaborando piezas de cuero crudo.
Más que una fecha
En el debate parlamentario, legisladores de distintos partidos coincidieron en que la creación de una jornada nacional dedicada a la guasquería trasciende el carácter simbólico.
La actividad forma parte de una cadena de conocimientos desarrollada a lo largo de más de tres siglos y estrechamente ligada a la construcción histórica del país. Cada pieza exige procesos específicos de selección, preparación y tratamiento del cuero. Conocimientos acumulados durante generaciones y transmitidos principalmente a través de la práctica.
Por eso, para Herrera, la importancia del nuevo día no radica únicamente en el reconocimiento institucional. Busca que quienes trabajan en silencio desde sus talleres encuentren una oportunidad adicional para mostrar lo que hacen. “Que hagan ruido”, remarca.
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