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Política

La verdad es hija del tiempo

Graciela Bianchi: “Perrone hace lo que quiere; es más coherente Salle, uno sabe dónde va”

La senadora se refirió a la actualidad de su partido y consideró necesario “resolver la situación” política de Valeria Ripoll.

16.02.2026 14:19

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2026-02-16T14:19:00-03:00
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Por Joaquín Symonds

La senadora Graciela Bianchi es de las dirigentes que suele salir al cruce cuando considera que los dichos o las acciones de alguien son injustas, faltan a la verdad o carecen de sustento técnico o político. 

No se define blanca, sino nacionalista, y tampoco reniega de su pasaje por el Frente Amplio. Se ha catalogado a ella misma como “luisista” —en referencia al expresidente Luis Lacalle Pou— y, en más de una ocasión durante el gobierno pasado, ha negociado leyes de relevancia con la entonces oposición. 

En entrevista con Montevideo Portal, Bianchi repasa la actualidad de su partido, la del gobierno y el Parlamento, y la tan nombrada autocrítica que el directorio blanco —con Álvaro Delgado a la cabeza— ha culminado en los últimos meses. 

También repasa la coyuntura de la coalición republicana y lanzó una crítica a Cabildo Abierto, específicamente al diputado Álvaro Perrone.

¿Cómo ve la marcha del Parlamento y del gobierno en general?

Veníamos del año pasado, el año 2025, que fue en sintonía. O sea, teníamos un buen relacionamiento y tenemos un buen relacionamiento. Yo hablo de la Cámara de Senadores y de la Cámara de Diputados. Sé porque trabajamos; la coalición trabaja con los diputados, pero bueno… Y veníamos bien, fundamentalmente, con el equipo económico para respaldar lo que entendemos es la parte más racional del gobierno.

Ahora, mirá el gobierno. El problema que teníamos con el gobierno lo tuvimos el año pasado y me parece que este período [legislativo] —ojalá me equivoque— lo vamos a tener más complicado. Es que no hay interlocutores válidos. O sea, el Frente Amplio no tiene líderes. La muchachada que está en el Parlamento tiene que ir a consultar porque nosotros negociamos muy bien.

¿Con quién consultan?

Hay distintas versiones de con quién se consulta. En los temas económicos, no es una versión: sin duda se consulta a Oddone. Pero después, en todo el resto del espectro, hay una influencia bastante marcada que yo la adivinaba porque conozco al Frente de Lucía Topolansky.

El Presupuesto se trabajó bastante bien. Después hubo errores de la coalición en senadores, una forma que nosotros aceptamos que se discutiera, pero eso fue un error nuestro, que el Frente, con la habilidad que alguien tuvo y la inhabilidad que nosotros tuvimos, lo aprovechó. Pero el problema fue el Fonasa y también los aumentos de las tarifas por encima de la inflación. Yo creo que el Fonasa golpeó más. Yo no estoy en la comisión permanente; lo dijo Bordaberry […]: nos traicionaron. Entonces, cuando uno pierde confianza, ese es el problema. Y ni siquiera se nos dijo, para que lo entendiéramos subliminalmente.

¿Se dañó el vínculo entre Cabildo Abierto y el resto de los partidos de la coalición?

A ver, ahí hay dos problemas. No se empezó a conversar con Guido [Manini Ríos]; yo entiendo que hay que empezar. Yo no tomé la iniciativa porque creo que tienen que ser las autoridades. Tiene que ser Álvaro Delgado, tiene que ser el director del partido. Esa es la conversación clave que falta, porque Perrone es una persona que actúa por sí misma. Me consta porque, estando en la coalición, sobre todo el último año que tuvimos que negociar dentro de la coalición leyes en las que teníamos diferencias, como la Ley de Medios, él tenía problemas con Perrone, se le escapaba por la tangente. Entonces, el otro problema es que Perrone hace lo que quiere. Es una complicación para la coalición, porque el Frente tiene mecanismos, que no voy a decir cosas [de las] que no tengo pruebas, pero sí me parece que va por algún lado, y aquí lo logran convencer. Es una persona —y la prueba está— no confiable desde el punto de vista de su estabilidad política; no me refiero a otra cosa. Es más coherente Salle porque uno sabe para dónde va.

A nivel interno ha habido chisporroteos. Últimamente el que se quiere desmarcar siempre es Nicolás Olivera.

Tiene todo el derecho del mundo; lo dijo desde el principio en reuniones privadas con los senadores y me parece perfecto, porque el Partido Nacional “luisdependiente” no puede ser. Pero la forma que eligió no es la más correcta. No solamente porque dirige sus dardos contra Sebastián Da Silva, a quien no se mide en la respuesta, porque es su personalidad. Y yo creo que en el fondo lo busca.

¿Pero creés que hay un tema más que político que termina siendo personal?

No creo, porque conmigo hubo algún chisporroteo en el período pasado y yo lo llamé por teléfono y lo arreglé. “¿Vos querés decirme algo? A mí me lo decís”, le dije. A veces me parece que se va un poco de mambo.

¿Cómo ve la marcha del directorio blanco con Delgado a la cabeza?

Esto lo sé más como profesora de Historia que como blanca. El papel del directorio en el Partido Nacional fue muy especial siempre. Y lo que se venía dando, hasta Luis, es que los dirigentes más importantes, las cabezas de lista, los candidatos a la Presidencia presidían en el directorio. El que empezó a mover esa directiva fue Luis, que, al contrario, no quería tener absolutamente nada que ver con el directorio. Es un análisis político. Y entonces el directorio presidido por Beatriz tuvo la impronta de que, como había que hacer todos los eventos de los aniversarios del partido y todo lo demás… eso se cumplió bien y después el juego estaba en otro lado porque Luis estaba en la cancha.

Álvaro creo que hasta ahora está buscando el lugar de cómo actuar con una situación compleja. Se terminó la famosa autocrítica con un documento que a mí no me molestó, empezando porque en una conversación con Álvaro yo le recomendé —y llegué a decirlo una vez que me hizo caso— que contratara a una empresa que hiciera un estudio científico. Bueno, eso se hizo. Tampoco conformó porque era evidente que nada iba a conformar. Así que yo pienso que este año va a ser el año en el que más podamos sacar una conclusión. En general todos estamos apoyando. Incluso yo, como coordinadora, voy todos los lunes y el primer y tercer lunes de cada mes a la sesión del directorio porque entiendo que tiene que haber un vaso comunicante con el Senado, que es mi responsabilidad.

¿Cree necesario empezar a imitar más al Frente Amplio en cuanto a la militancia de cara a las elecciones?

Sí. El problema es que el Frente ha demostrado ser muy capaz en la militancia y en la forma de llegar a los ciudadanos. Entonces, vamos a ver qué están haciendo ellos y nosotros no.

Otra cosa que falta, que lo estuve hablando justamente con mis compañeros de bancada por WhatsApp y después ayer en el cara a cara, [es que] aquí tienen que discutirse ideológicamente muchas cosas, porque no hay que tenerle miedo a la palabra ideología. O sea, la ideología existe siempre; el que diga que no tiene ideología tiene ideología. El relacionamiento entre nosotros es muy bueno, la verdad que es muy bueno. Si tuviera que decir lo contrario, lo diría porque yo soy transparente, pero el relacionamiento es muy bueno. Pero obviamente que se tienen posturas diferentes, por algo hay sectores, y yo creo que tendrían que discutirse lineamientos generales.

¿El efecto Ripoll? Se ha hablado tanto del tema.

Es un tema [en el] que yo cargo con la responsabilidad de haber sido, creo, la primera que lo dijo. Y no lo digo por mal. Además, lo primero que digo es que Valeria no tiene la responsabilidad. Que a una persona que viene de los lugares económicos, sociales y políticos de donde viene ella se le ofrezca la vicepresidencia marea a cualquiera. Entonces, creo que influyó en mucha gente. ¿Cuánto? Los consultores tienen visiones diferentes. Lacalle Herrera dijo el otro día, por ejemplo; lo dijo públicamente hasta la altura de los acontecimientos.

Yo creo que hubo muchos problemas mucho más importantes. No se enfocó bien la campaña. Por ejemplo, en ver lo que el Frente estaba haciendo… te da vuelta el interior en dos meses. Y está bien, es legítimo. Lo que está mal es que mienta, eso es otra cosa. Pero bueno, yo creo que algo influyó. A mí me pasa que, en la calle, en los lugares donde voy, la gente es muy amable conmigo. Los que no me quieren no me dicen nada. La verdad que los epítetos en contra me los dicen en redes, pero no las leo, así que no hay problema. El otro día una señora me saludó y me dijo lo que me dicen siempre: “No aflojen”, y me hizo la pregunta [en referencia a por qué se eligió a Ripoll en la fórmula]. Entonces, yo lo que sé es que hay que terminar con este tema, porque por ese lado no va a salir la solución. Y también sé, y lo he hablado no solamente con Álvaro, sino con José Luis Falero, con el que tengo un vínculo más estrecho —yo tengo la chacra enfrente de la casa, estamos en el Senado, tenemos muchas afinidades—, que hay que resolver la situación de Valeria.

Es decir, Valeria tiene que tener una ubicación política porque, si hay quienes consideraron que era importante, hay que institucionalizar. Lo había dicho antes: ¿por qué a Valeria no le damos una diputación? Porque es buena para debatir. O sea, tenemos lugares en el tercer lugar de diputados, no se llevó eso. Yo creo que es una situación que por ella y por el partido no se puede seguir manteniendo.

¿Hablaste con el periodista de Canal 5?

No, porque yo creo que no era el momento. Yo lo aprecio, como a todos; no a otros. Pero el tema es que yo lo quiero hablar personalmente porque lo veo todos los días. Porque hay cosas que tal vez… yo estoy en una situación personal especialmente difícil. Tengo a mi esposo muy gravemente enfermo. Reconozco que podría haber reaccionado de otra manera. Él ahora trabaja en Canal 5 y Canal 5, lamentablemente para el Uruguay, volvió a ser... Yo no digo que sea un comité de base, no caigo en eso, pero se nota que sacaron de la Troya a los que eran más independientes, pusieron otra vez a los más científicos con el Frente Amplio.

Por Joaquín Symonds