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Gorzy: “Antes estaba mal visto ser antisemita; ahora está mal visto defender a los judíos”

El conductor radial y televisivo palpitó el Mundial, habló de Bielsa, de los derechos de TV del fútbol y de la comunidad judía en Uruguay.

15.04.2026 09:20

Lectura: 21'

2026-04-15T09:20:00-03:00
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Por Gonzalo Charquero

El 2026 no es un año más para Sergio Gorzy. Como cada cuatro años, el conductor radial y televisivo tiene la esperanza de que la selección uruguaya se consagre campeona del mundo. Según su característico cálculo, faltan ocho partidos. 

Pero, además, se le abre una puerta en la conducción de un programa de entretenimientos, una posibilidad sobre la que habló durante la entrevista con Montevideo Portal.

En la charla, Gorzy también abordó sus críticas a Marcelo Bielsa, al que considera “caro e innecesario”, y a la polémica por los derechos de televisión del fútbol uruguayo y su precio. Sobre este punto, el conductor se refirió a un posible “acuerdo” entre empresas con la AUF para obtener un precio a la baja por la concesión y apuntó a una “demonización” de Tenfield.

Además, se refirió a por qué cree que hay un creciente antisemitismo en Uruguay. A continuación, la entrevista.

Tu nombre aparece como uno de los posibles conductores del formato de Escape perfecto para Canal 4. ¿Cómo te ves conduciendo un programa de entretenimiento? 

Me parece divertido e interesante. Todavía no tengo 100% confirmado este tema. Sé que estoy ahí porque hice una prueba. También había hecho otras pruebas para otros programas, siempre invitado por el canal, porque no es algo que se me ocurriera a mí; y el canal entiende que yo puedo tener ese perfil. Las hice, en algunas quedé afuera, y las hicieron otros compañeros del canal. Y en esta, por ahí, capaz que se da. Yo me veo bien. Me veo que lo puedo hacer.

Yo respeto mucho el periodismo, y para mí el periodista es más bien el que investiga; también tiene que tener un poder de análisis sobre los temas que conoce. Trabaja mucho, sobre todo el periodismo escrito es terriblemente exigente, porque queda ahí. Y a mí, dentro del periodismo deportivo, me preguntaban: “¿Vos relatás? ¿Vos comentás?”. No, yo conduzco. Y al final me llevaban a decir “soy una especie de showman del fútbol’. Presentar y que los demás sean los especialistas. Me rodeaba de Da Silveira, Etchandy y ese tipo de cosas. Después, con el tiempo, un poco después que mí, si se quiere en tiempos cronológicos, llegó Alberto Sonsol, quien trabajó conmigo y hacíamos lo mismo. Aunque él sí relataba básquetbol y fútbol. Pero él también tenía esa impronta de show que la manejamos juntos y separados mucho tiempo. Yo me tengo fe. Si sale, me tengo fe.

Yendo al tema del fútbol, siempre llevás una cuenta bastante minuciosa. ¿Cuántos partidos quedan para que Uruguay sea campeón del mundo? 

Ocho. Porque antes eran siete. Pero este mamarracho de hacer un Mundial de 48 países hace que sean ocho. Para ser campeón tenés que jugar ocho. Esa es la realidad; no quiere decir que lo vas a ganar, pero tampoco es una locura. ¿Qué pasa? Hay tres que ya están. Y además con este formato, en el cual clasifican los dos mejores de cada grupo más ocho de los mejores terceros de doce grupos, en los cuales hay algunos países como Curaçao, Haití, Jordania y, en el grupo nuestro, Cabo Verde, es muy probable que ganando ese partido ya estés del otro lado. Entonces, hay tres que jugaste. Y el cuarto lo vas a jugar. Entonces, esa cuenta hace que sea mucho más humano pensar en que se puede. Porque no es que faltan ocho finales. Faltan cinco finales. Antes eran cuatro. Ahora son cinco.

¿Y cómo sopesás esa ilusión con tus críticas a Bielsa y a sus planteos? 

Es que no tiene nada que ver. Yo nunca dije que vamos a perder con Bielsa. Yo dije que vamos a ganar con Bielsa y no por Bielsa. Ese es el punto. Para mí Bielsa es caro e innecesario. Yo había dicho irrespetuoso y cambié. Ahora reconozco que es tóxico. Porque lo dijo él. O sea que es caro; lo innecesario siempre es caro. Y él era el mejor pago hasta que llegó Ancelotti a Brasil faltando dos fechas. El ganaba el doble o el triple que el técnico campeón del mundo. Ganaba más que el técnico de Brasil, de Colombia; países que tienen plata. Entonces, yo decía que era caro. Y al ser innecesario lo hace más caro. Él, para mí, era irrespetuoso. Pero él encontró una palabra que comparto. Y es que él es tóxico. Él dijo: “Los que se acercan a mí se van peor de lo que llegaron”. Y bueno, si lo dice él, yo no lo voy a interrumpir. No lo voy a cambiar. Ahora, que él sea todo eso no quiere decir que no pueda salir campeón. Depende de los jugadores. Los que ganan y pierden, al final, son los jugadores. Por supuesto que el técnico tiene que ayudar.

¿Hay un tema de planteo que no te convence? ¿O es un tema de trato?

Más que nada, que para clasificar 7 de 10 a un Mundial, o 6 y medio de 10 para un Mundial, no era necesario. Y yo creo que había técnicos en el medio local que podían haber hecho igual o mejor trabajo. Se lo trajo con la intención de traer un técnico muy importante en el mundo, que lo es. No hubo mala intención. Pero, lamentablemente, quedó demostrado que si no tenés los jugadores que vos querés o no sos mejor que el otro por otras razones, con el técnico solo no ganás. Entonces, por eso para mí era caro e innecesario. Encima, el primer día que llega insulta a todo el mundo. Y se termina después peleando. El primer día lo dije. Ahora todo el mundo se dio cuenta. Igual podés salir campeón. 

Hay que ligar en los cruces. En el cuarto partido, también tenés que ligar en los cruces. Pero aunque sea Argentina, me encanta jugar con esta Argentina.

“Yo nunca dije que vamos a perder con Bielsa. Yo dije que vamos a ganar con Bielsa y no por Bielsa. Ese es el punto. Para mí Bielsa es caro e innecesario. Yo había dicho irrespetuoso y cambié. Ahora reconozco que es tóxico. Porque lo dijo él”.


Has viajado a distintos mundiales y siempre te has identificado con la selección, ¿cómo ves a los hinchas uruguayos? En general, los hinchas de la selección siempre son un poco más fríos que los de los clubes. ¿Ves entusiasmada a la gente con la que hablás en la calle? 

Ya hace varios mundiales que nos pasa esto. Y nos pasa lo mismo con las elecciones nacionales. Lo que pasa es que tenemos mala memoria. Cuando hay elecciones nacionales, lo primero que decimos cuando falta un mes es: “Che, hay elección en un mes, no pasa nada; está todo el mundo callado”. Hay mala memoria. Y con el fútbol también. La efervescencia tenía que ver con que no íbamos a los mundiales, porque el reglamento era otro. Lo que digo es que tiene más que ver con eso y que el primer partido en serio es el cuarto del Mundial. No gritábamos ni los goles en esta Eliminatoria. Ganabas, perdías, empatabas, igual estabas clasificado, salvo que fueses Chile. Todos lo demás parecían que estuviesen clasificados. Brasil se aburrió de perder partidos y casi termina segundo. 

¿Te ves cantando “tuvimos la pelota…” contra Argentina?

Me encanta, porque hay gente equivocada que cree que hay que tener la pelota. Y por eso fueron a buscar a Bielsa, que tampoco es el mayor tenedor de la pelota. Pero hay gente que cree que ese es el tema. No la va a tener nunca Uruguay —aunque sea Bielsa el técnico— contra Argentina, contra Francia o contra España. Y eso nos da más chances. Hay un dato estadístico que es indiscutible: los partidos importantes que Uruguay ha ganado han sido con la pelota en los pies del otro. No me gustan los partidos que tenemos la pelota ineficientemente. Y creo que Uruguay es ineficiente. No sabemos jugar con la pelota. Sabemos molestar al otro. El mayor mérito que tuvo Bielsa en estos últimos dos partidos contra Inglaterra y contra Argelia, y antes contra Argentina y Brasil, fue que no nos patearon al arco. Ahora bien, ¿precisábamos traer a un superdotado para no dejar patear al rival al arco? Si es la especialidad uruguaya de toda la vida. Eso es lo que yo decía. 

¿Cómo crees que se va a salvar la disputa entre el cable y el streaming por los derechos de televisión del fútbol? ¿O, a qué apunta Tenfield? 

Tenfield apunta al streaming. No quiso presentarse al cable. Y tampoco se presentó a los derechos de la Eliminatoria. Creo que el problema que se armó ahí fue porque a último momento el presidente de la AUF se dio cuenta de que no había que separar los famosos lotes entre streaming y cable. Entonces, claro, se les vendió a dos empresas diferentes un producto muy parecido. Y eso hace que uno de los dos no vaya a poder cumplir con el objetivo que tiene la AUF, que es poder cobrar lo que ellos dijeron que iban a poner. Entonces, en números redondos, uno dice que pone 32, el otro dice que pone 18. El de 18, para poder pagar los 18, tiene que poder trabajar con libertad y captar clientes que hoy no están. Porque hay dos partes. Y al de 32 se dice que se lo blinde a través de reglamentos para que no se le pueda fugar nadie, porque la cuenta está hecha sobre esa base. Entonces, eso es un problema.

“Se le vendió a dos empresas diferentes un producto muy parecido. Y eso hace que uno de los dos no vaya a poder cumplir con el objetivo que tiene la AUF, que es  poder cobrar lo que ellos dijeron que iban a poner”.

Si hubiese sido una sola empresa, cualquiera de las dos o las dos unidas, tal vez hubiesen hecho una fórmula en la cual, bueno, lo importante es el abonado que va para acá, va para allá, lo ponemos todo en una bolsa y después repartimos. Pero en esta pelea, lo que complica es un poquito a la AUF por si uno de los dos se cae. La AUF está en este momento en el equilibrio de tratar de que ninguno de los dos se le vaya. Porque no sé bien cómo son, pero me parece que ganaron por cuatro años, pero el tema de los compromisos pagos son año a año. Entonces, aunque haya una multa que no es muy grande, comparada con la de cuatro años, cualquiera de los dos, si ve que el primer año le va mal, ya ahí le genera un ruido que puede significar un problema. Entonces, ese es el problema. Pero yo pienso que todavía está en discusión cómo lo van a seguir. Van a tener que buscar un cambio reglamentario para que las dos partes se sientan cómodas.

¿A nivel de un acuerdo entre las empresas? 

Para mí, sería un acuerdo, incluso con la AUF. Para mí, la AUF va a tener que darse cuenta de que la suma de 32 más 18, que es 50 —la propia AUF lo sabe y lo ha dicho— era 40. Entonces, en algún momento va a tener que decirle a las dos partes: “Tranquilos muchachos, ni ustedes 18 ni ustedes 32, vamos a ver cómo hacemos, pero después que hagamos eso, reciben 40, reciben 42 y no 50. Me parece a mí. Lo ha dicho la AUF, que se quedaron sorprendidos por las cifras, porque los dos que pagaron creyeron que podían hacer algo que no podían. Los dos. 

Justamente el tema de las cifras fue parte grande del debate, sobre cuánto valía el producto; cuánto creía, por ejemplo, Tenfield, que se podía pagar por el cable y cuánto puso la otra empresa. ¿Hacen algún tipo de autocrítica desde Tenfield sobre lo que valía el producto? 

Yo no manejo eso, porque yo no participo para nada de eso. Lo que sí digo es que hay una demonización de Tenfield —para mí totalmente injusta— y que Tenfield pagó siempre lo que valían las cosas. Me parece ridículo que haya gente que haga cuentas yendo 40 años para atrás. Me acuerdo que mis padres vendieron un apartamento que hoy se vendería en medio millón de dólares, y lo vendieron en 50.000. Entonces, ¿qué ladrón es aquel que le compró el apartamento? Bueno, era lo que valía en esa época. Y también compraron por cifras ridículas. ¿Y pienso que son ladrones? No, era lo que valía en esa época. Cada cosa tiene un precio en su época. Para mí, se ha hecho una demonización de Tenfield injusta, pero creo que Tenfield estaba dispuesto a poner más. No esta cifra, la global, no 67, ni sacado todo lo que se saca, ni 50. Era menor, pero era una cifra dentro de lo que era posible. Creo que la última cifra andaba por el entorno de los 35. Y lo que se está discutiendo es si se va a poder cobrar todo en la medida en que las cosas no se vayan de su cause. Bueno, cuando termine eso vamos a saber.

¿Tu expectativa es que el precio se ajuste a la baja? 

No es mi expectativa. Yo pienso que van a tener que avanzar ambas partes y la AUF va a tener que aceptar. El problema es que legalmente no sé cómo es, porque había otras empresas que se presentaron y perdieron en la licitación. Hay un tema legal ahí. Pero me parece que en el 2026 había un dinero que daba para pagar 40. Y la suma de los dos da 50. Estoy hablando de esas dos partes. Después, hay otras partes que lo llevaron a 67 y hay descuentos que se hacen y repartimos. Pero en estas dos era más 40 que 50 y hay que buscarle la vuelta, porque si no, alguno de los dos, o los dos, pueden chocar contra el muro; y si chocan, después no van a poder cumplir. No sé cómo se resuelve. Yo no creo que haya mala fe. Sí hay mala fe en demonizar a Tenfield. Por lo general, algún comunicador o algún dirigente aislado, no es que sea todo el mundo. Pero me parece que la demonización, la sensación que dejan instalada en la calle, es que era un grupo de ladrones y que ahora se dieron cuenta, y no era así. Porque ya ven que no es tan fácil.

Quería pasar a conversar de los conflictos en Medio Oriente. Tú has estado al frente del Comité Central Israelita y sos un referente de la colectividad. ¿Cómo ves la situación actual desde la comunidad judía en Uruguay? 

Cuando me preguntás por la comunidad en Uruguay, creo que lo que nos importa a los judíos que vivimos en Uruguay y que somos uruguayos, es el aumento del antisemitismo. Eso es un tema que se palpa, se ve y es un problema. El tema es que, mirá, yo en un momento pesaba 25 kilos más que ahora y creía que no comía. Creía que era un tema hormonal. Pero decía: “Yo no comí nada”. Ahora, algo se ve que comía, porque pesaba 25 kilos más. Por lo general, el que tiene un problema, el que tiene adicción al juego, cree que no juega, que lo hace por diversión, que no está adicto. Al que toma alcohol lo ves, y te dice: “No tomó hace días”. Y ayer tomó, pero no lo toma en cuenta. Cree que no. El antisemita no se da cuenta que lo es. Entonces se inventa temas muy razonables para poder ser antisemita, creyendo que no lo es. Y ese es el punto. La frase principal que leí el otro día, y me encantó, es: “Por supuesto que no es antisemita aquel que está en contra de un genocidio. Es antisemita el que cree que los judíos cometen un genocidio”. Ese es el antisemita. Si yo invento que vos sos un violador, se lo digo a todo el mundo y tengo un montón de gente que dice que sí, que sos un violador; la gente está contra vos. Y vos decís: “Yo no violé a nadie”. Y te dicen: “Pero, perdón, ¿estás en contra de que estemos en contra de los violadores?”. No. Lo que estoy en contra es de que yo estoy violando, cuando no violé a nadie. Entonces no hay ningún dato que demuestre que los antisemitas, que lo disfrazan de antisionismo, que además, ¿sabés lo que es antisionismo? La gente tiene que entenderlo. La gente habla de lo que no sabe. El sionismo es entender que el Estado de Israel tiene derecho a existir, con el tamaño de Tacuarembó, en un mapa rodeado de países árabes y musulmanes del tamaño de las tres Américas. Yo lo digo para que la gente entienda, porque la gente no sabe. La gente habla del río al mar; la gente no sabe de qué río a qué mar. Entonces, aquellos que creen de buena fe que Palestina hay que liberarla del río al mar, que es del río Jordán al mar Mediterráneo, es lo mismo que un brasileño diga que Uruguay tiene que volver a ser la Provincia Cisplatina del Cerro a Bella Unión. Mirá vos, ¿y qué queda? Nada. Del Cerro a Bella Unión es Brasil. ¿Cómo que del Cerro a Bella Unión? Bueno, del río Jordán, del río al mar, es Palestina para los musulmanes. Los mismos que no les dan derecho las mujeres, a los niños, que decapitan a los homosexuales. Todo eso tiene que ser del río hasta el mar. Y los judíos que se embromen. 

“Yo le pregunto a una persona, vos, ¿del río hasta el mar negás mi existencia? Entonces, no se discute más. No hay lo qué discutir. Y de verdad, yo creo que la mayoría no lo hace por maldad. Lo hace, simplemente, por ignorancia y por preconceptos”.

Mirá, cuando mis abuelos llegaron a Uruguay, era la década del veinte, y después mis otros abuelos en el treinta, mi padre vivía en la Ciudad Vieja, y en las paredes, ¿sabés lo que les ponían los antisemitas de esa época, previo al nazismo? “Fuera los judíos, vuelvan a Palestina”. ¿Sabés lo que ponen los antisemitas de hoy? Fuera los judíos de Palestina. Entonces, ¿dónde tienen que estar los judíos? Nadie lo sabe.

¿En Uruguay, creés que es un tema cultural o lo ves como un tema más de índole política? 

Yo creo en la publicidad. Vendo publicidad. He vendido publicidad. Dos mil años diciendo que los judíos mataron a Dios, a Cristo, a Jesús —que a su vez era judío—. Y dos mil años de preconcepto han hecho que haya antisemitismo durante distintas épocas. En el fondo, todos han tenido alguna influencia negativa hacia los judíos. Y no hay nada más hermoso, para el que tiene un preconcepto que descubrir: ¿viste cómo son? Antes estaba mal visto ser antisemita. Ahora está mal visto defender a los judíos. Está mal visto. Te dicen: “Yo sé que no es tan así, pero a mí no me pidas la opinión”. ¿Sabés cuánta gente conozco? Esto es mundial, como que la grieta política del mundo hace que cada uno toma las banderas que cree. Y algunos toman las banderas de una cosa. Y bueno, caímos en esa volada. Los judíos éramos los comunistas para los nazis y somos los capitalistas para los comunistas. Siempre tenemos la culpa. Marx era comunista. Todos los que inventaron el comunismo, el socialismo, eran todos judíos. ¿Vos sabés que los estatutos de los sindicatos del Uruguay están escritos con letras en hebreo? Del idioma yiddish, de los judíos que vinieron de Europa, que fueron los que crearon los sindicatos. ¿O vos te pensás que vinieron ricos de Europa? Vinieron escapados e hicieron los sindicatos acá. En esos mismos sindicatos hoy solamente les preocupa que Israel no se pueda defender mucho. Entonces, lo califican de genocidio y ya desvalorizan cualquier cosa. En esos mismos sindicatos. Muchos de esos sindicatos ¿Si no conocen ni la historia de sus propios sindicatos van a conocer lo que pasa en Medio Oriente?

En el tema puntual de la guerra en Irán, ¿cómo viste la decisión del inicio de los bombardeos por parte de Israel y Estados Unidos? 

Acá hay un tema que viene de mucho tiempo atrás. Irán —todo el mundo lo dice— financia a Hezbolá, financia a Hamás, financia a los terroristas hutíes de Yemen. Y están bombardeando desde mucho antes de este bombardeo. Y a su vez el ayatollah, mientras vivía, decía que quería borrar a Israel del mapa. Y que querían hacer bombas atómicas. Yo pregunto: ¿Qué haría cualquier otro país del mundo? Si no se defendiera; entonces, dejálos, pobres locos. Si quieren tener bombas atómicas, que tengan. ¿Quieren borrar el mapa? Bueno, no les caemos bien. Que tiren una bombita atómica. ¿Cuál era la idea? No, pero tienen grupos terroristas alrededor tuyo que tiran bombas todos los días. Y déjalos, pobrecitos. Si viste que, como tenemos buenos refugios, muere poca gente. Ah, ¿quieren dejar que muera gente para que la gente se sensibilice? Tampoco se van a sensibilizar. Después del 7 de octubre, el 8 de octubre ya había gente preocupada por lo que iba a ser la respuesta de Israel. Habían matado y secuestrado niños, gente, ancianos, todo, y lo televisaron. Y ya la gente, pero ojo, ojo, ojo, que no son todos iguales, ojo lo que van a hacer. ¿Pero tenés dos palabras para decir lo que hicieron? Nada. Pero ojo, ojo, cuidado. Hay un preconcepto, yo no tengo dudas. Mirá, la primera ministra de Israel, Golda Meir, en la época en que las mujeres solamente acá en el Río de Plata estaban para cocinar y para lavar la ropa —pero tienen que inventar cosas, viste—, allá la mujer era la primera ministra. Y ella dijo bien claro: “Prefiero vuestras condenas, a vuestras condolencias”. Ya está. Las condolencias después del nazismo fueron geniales. Pero no van a poder más. Nos vamos a defender. Por más que critiquen, que pongan carteles, que hagan alarde de ignorancia, no se discute. Yo no discuto. Yo le pregunto a una persona, vos, ¿del río hasta el mar negás mi existencia? Entonces no se discute más. No hay lo qué discutir. Y de verdad, yo creo que la mayoría no lo hace por maldad. Lo hace simplemente por ignorancia y por preconceptos.

La última es doble y vuelvo al fútbol. ¿Quién tendría que ser el nueve de Uruguay en el  Mundial? ¿Y quién tendría que ser el próximo entrenador de la selección? 

El nueve tiene que ser Darwin Núñez; no tengo duda. No me molesta que esté en el plantel Luis Suárez, pero el nueve tiene que ser Darwin Núñez. Y el próximo entrenador de la selección creo que va a ser Marcelo Broli. Creo que la AUF, en una buena decisión, lo va a contratar ahora para la sub-20 y va a terminar siendo el de la mayor. Es más, a él le habían ofrecido que siguiera después de ser campeón del mundo en la sub-20 y le dijeron, en el 2026 termina el Mundial, aunque salga campeón, y se va [Bielsa] por un tema de edad. Se va, feliz por ser campeón y, si le va mal, se va porque le fue mal. Y vas a ser el técnico en el 2030, que ni siquiera Eliminatorias tenés que jugar. Y Marcelo Broli no aceptó porque se le ofreció un aumento de sueldo muy bajo y era campeón del mundo. Y bueno, fue a Emiratos Árabes. Hizo un buen colchón ahora. Y yo creo que están hablando con él para que sea de la sub-20 actual. Falta nada, porque el mundial empieza en menos de dos meses. Por lo tanto, yo pienso que podría ser él. Es gente que tiene que estar cerca del fútbol. Fabián Coito, Peñarol tiene a Verzeri, Liverpool tiene a Ferrín. Son gente que han estado en juveniles que deberían estar cerca y me parece que en el Complejo Celeste debería haber una oficina permanente en la cual estén sentados el Maestro Tabárez, Sergio Markarián, Jorge Fossatti, Gregorio Pérez, Gerardo Peluso. Que estén ahí, analizando, estudiando, viendo qué le pasa al técnico. Acá llega uno, rompe todo y empieza el otro. Nosotros nos habíamos acostumbrado porque Tabárez siguió, pero si hubiese habido cambios, llega uno y rompe lo que hizo el otro. Y eso, por lo general, te puede jugar en contra en el fútbol.

Por Gonzalo Charquero