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Gerardo Nieto: "Sendic me dijo: 'Gracias por defenderme, hay que tener huevos'"

Sus comienzos, el boom de Karibe con K, la fama, las tentaciones, y el alejamiento paulatino de la noche.
06.12.2018 06:19
2018-12-06T06:19:00

 

Por César Bianchi

@Chechobianchi

 

Fotos: Juan Manuel López

            "Piolín" sólo quería cantar. No le importaba si era en una murga, en un dúo, en un coro juvenil o en la ducha. Cantaba en los actos de la escuela, en los recreos, parado arriba de la mesa frente a los vecinos cuando tenía 6 años, hasta la adolescencia, cuando se pintó la cara y cantó junto a su hermano en una murga del Cerro, y luego de un par de llamados frustrados, Miguel Cufós se acordó de aquel flaco de buena voz y lo convocó a Karibe con K, una revancha de Sonora Caribe, un proyecto que duró un lustro y no hizo pie en la enorme oferta de orquestas de música tropical. Con Karibe cambió todo, porque Karibe cambió todo.

            Ya no era "Piolín", de a poco se fue ganando ser reconocido por su nombre propio: Gerardo Nieto. Y con la fama llegó la cocaína, las noches larguísimas, la competencia de qué cantante se ganaba más mujeres en una misma noche, las decenas de discos de oro y platino, la actuación en el show de Xuxa para toda América, y el declive de un fenómeno que había logrado atravesar transversalmente todas las clases sociales.

            Con la experiencia de casi 30 años en la música tropical, y la excusa del libro "Gerardo Nieto. La música tropical en primera persona" de Ediciones B (Penguin Random House) de Carlos Hernández Grene, el cantante concedió una larga entrevista en la estancia Naranjo Amargo, al lado del caballo que le compró a su hija Luana. Rodeado de verde y compartiendo un mate, Nieto habló de sus comienzos, el auge y la caída de Karibe, la vigencia de la música tropical "vieja" durante el boom del pop latino y las tentaciones de la fama. Y también se animó a comentar sus viralizadas respuestas a Orlando Petinatti en una entrevista radial reciente.  Gerardo Nieto -orgulloso frenteamplista- dijo que esa postura de adhesión aparentemente incondicional fue su forma de reaccionar ante "cáscaras de banana" o "campañas" de la oposición.

            Al borde de los 50, confesó que está procurando invertir en nuevos emprendimientos que de a poquito le permitan dormir en horarios normales y compartir más tiempo con sus tres hijas.     

-¿Cuáles son tus primeros recuerdos de la infancia en el Cerro, cuando bajabas a la playa pegada al frigorífico Nacional eludiendo vacas?

-Tengo un lindo recuerdo. El aroma fuerte de las vacas que venía de los camiones recuerdo. Antiguamente las vacas venían por Camino de las Tropas desde La Tablada, venían caminando con los troperos hasta el frigorífico Nacional. No llegué a eso, pero después ya iban en camiones y eso sí lo recuerdo. Habían corrales a los costados de la playa, y estaban ahí antes de ser faenadas en el frigorífico. Yo bajaba a la playa ahí, había un camino en el medio entre los corrales. Cuando era chico, no salía mucho del Cerro porque teníamos todo ahí. Era como una pequeña ciudad, y hasta con playa y cine. En aquella época había cuatro frigoríficos trabajando juntos, entonces  era un movimiento de laburantes impresionante. El que laburaba en el frigorífico ganaba  bien, tenía un buen pasar.

-A tu padre, Lirio, lo recordás como un hombre bonachón y solidario con los vecinos para darles una mano en cualquier arreglo en la casa sin cobrarles, pero que tenía un costado complicado en su afición al alcohol, cuando se violentaba con agresiones verbales al emborracharse. Por estos días de mayor alarma ante episodios de violencia de género, ¿crees que en tu casa viviste episodios de este tipo, que en ese momento naturalizaste?

" Al primer ensayo (de Karibe con K) que fui ya me impactó lo que sonaba la orquesta. Para mí era algo mágico... Ya estar ahí, para mí era algo increíble. No pensaba en el futuro, yo tenía 18 años "

-Sí, claro. Hoy me parece una situación espantosa. Pero era la situación que teníamos y uno se tiene que acostumbrar a lo que le toca vivir. Nosotros tratábamos de vivir lo más lindo posible. Nunca hubo episodios de violencia física, pero papá se iba de boca cuando tomaba. Cuando uno está borracho no está en sus cabales, y cuando él llegaba, llamaba a la vieja desde el dormitorio y ella no le daba pelota. Y mamá juntaba bronca y también le decía un montón de cosas. Nosotros odiábamos esos diálogos, no la pasábamos bien. Pero yo lo adoré a mi viejo, es una enfermedad el alcoholismo. Había cuatro días al mes -enseguida que cobraba el sueldo- que él se emborrachaba y se aparecía así en casa o había que irlo a buscar al boliche. Él siempre se esforzó por salir, hasta que en determinado momento, cuando ya no tenía otra, terminó yendo a Alcohólicos Anónimos (AA). Y así recuperó a mi vieja, la reconquistó.

-Ya de niño te gustaba cantar, y en sexto de escuela cantaste frente a todos tus compañeros una canción del mexicano Juan Gabriel. ¿Se puede decir que fue el inicio de tu carrera?

-Siempre tuve el cantante como vocación dentro de mí, sin saberlo. Con 6 años me ponían encima de una mesa de un vecino y yo cantaba un disco entero de Beto Orlando. En esos tiempos tenía como una corazonada de que algo iba a pasar con la música. Era muy chico. Después tuve la oportunidad de hacer carnaval, cuando tenía 14 años, y empezó a picarme más el bichito de cantar.

-Tu incursión en el carnaval, en la murga La del Futuro, ¿fue por interés en el carnaval mismo o como una excusa para poder cantar y mostrarte cantando?

-En la esquina había una murga, donde cantaba mi hermano mayor Pedro, a quien yo idolatraba. Él siempre me llevaba a todos lados, siempre con un cuidado paternalista, protector. A él le costaba agarrar las notas, entonces venía el arreglador y lo corregía. Yo veía cómo venía el arreglo, y me acercaba y le decía cuál era su nota, porque a él le costaba agarrar las notas. Me descubrió el arreglador pasándole las notas y dijo: "Qué oído tu hermano. Che pibe, metete", me dijo. "No, yo no", le dije. En aquel momento la murga no era sinónimo de algo concheto o profesional como hoy en día; era sinónimo de borrachines, de gente de la noche, de mucha bohemia. Y mi familia se opuso. Pero tanto insistió este arreglador, que al final me dejaron. Yo quería cantar en la murga, en un dúo, solo... yo quería cantar.

-Después pasaste a Los Carlitos, donde ganaste el primer premio dos años seguidos. Fue, de alguna manera, tu carta de presentación para el ingreso a Karibe con K, a donde llegaste como tercera opción...

-En realidad sí. Bah, lo clave fue haber conocido a Miguel Cufós. Ensayamos juntos en Los Carlitos y él se fue para Los Gaby's. En un momento nos cruzamos y él me conoció. No lo volví a ver más, hasta que (Eduardo) Ribero le pidió un cantante para llevar al proyecto de Karibe con K. Hasta ahí era Sonora Caribe, una banda que sonaba bárbara, hacía como cinco años que estaba sonando, pero no tenía mucha dirección, eran gurises que no sabían llevar bien las riendas de una orquesta. Sí sabían tocar, pero no llevar adelante la dirección artística de una orquesta. Y como Ribero ya había hecho una incursión en Sonora Palacio y puso a Palacio en un nivel alto, se tuvo fe. Estaban Yesty Prieto, Eduardo "El Pato" Molina, y alguno más, en tipo cooperativa, y le dieron la dirección a Ribero. Así comenzó Karibe con K, y en ese momento, Miguel me fue a buscar.

-Llegaste a Karibe con K con el antecedente fresco de Sonora Caribe, que no había sido ningún éxito. Había un ambiente muy competitivo en el género tropical en los 80: Casino, Borinquen, Combo Camagüey, Sonora Palacio, entre otros. ¿Intuías que en poco tiempo podían transformarse en algo tan convocante?

-En primera instancia yo quería tocar, quería estar. Al primer ensayo que fui ya me impactó lo que sonaba la orquesta. Para mí era algo mágico... Ya estar ahí, para mí era algo increíble. No pensaba en el futuro, yo tenía 18 años.

-La primera vez que te convocan a grabar en Sondor, terminaste viendo cómo grababa Miguel Ángel Cufós, y vos quedaste relegado. Te animaste a encarar a Ribero, el dueño de la orquesta, y te hiciste respetar, siendo que eras un gurí de 19 o 20 años que recién comenzaba. En retrospectiva, ¿sentís que en ese momento te ganaste tu lugar?

-Sí, claro, ahí me gané el lugar. Yo soy muy respetuoso de todos, pero también exijo el mismo respeto. Yo era un gurí, y me la jugué, porque había que plantarse ahí delante de Eduardo Ribero siendo un botija nuevo. Siento que marqué la cancha y me empezó a respetar.

-¿Por qué explotó Karibe con K en los 90? Ganó decenas de discos de Oro y Platino por sus ventas de discos. ¿Cuáles fueron las variables del éxito?

-Fueron más de 25 discos de oro y ocho de platino, más o menos... Mirá, en el tiempo que surgió Karibe, rompió con paradigmas de la música tropical que hasta ese momento eran clásicos. La música tropical se caracterizaba por ser fuerte rítmicamente -después lo siguió siendo- pero no tenía mucho contenido en sus letras. Era más bien algo pachanguero, para acompañar un ritmo bailable. Entonces, las letras no eran muy profundas. No te voy a decir que nosotros éramos Shakespeare, pero por lo menos había un contenido. Antes no. Eran muy livianas las letras: "Cortaron a Elena, cortaron a Elena, se la llevaron p'al hospital", por ponerte un ejemplo. Era bien bailable, las orquestas se caracterizaban por sonar muy bien, se vestían sobriamente arriba del escenario (esmoquin, trajes negros, corbata), los tipos arriba no bailaban, porque era bien machista, y "el macho no mariconea arriba del escenario", así pensaban antes las orquestas, en otros tiempos. Y nosotros hicimos otra cosa. Ribero tenía un gran sentido del marketing, que en aquel tiempo no sabíamos ni qué era la palabra. Y ese sentido del marketing fue lo que destacó a Karibe.

Fueron varias cosas a la vez. Coincidió que Yesty Prieto, Miguel Cufós y yo teníamos pelo largo, que no fue algo buscado, sino que casualmente los tres teníamos el pelo largo. La orquesta sonaba bien y apostamos a los temas románticos. Hubo una salsa que vino de Centroamérica, que era una salsa romántica, y nosotros agarramos todos esos temas. Hacíamos covers,  éramos salseros frustrados. Se buscó un estilo igual en los arreglos, pero en el ritmo era bailable y similar a lo que se hacía acá.

-Ser delgado y tener el pelo largo, desde finales de los 80, sumaba mucho...

"Sé que 'Polvo de estrellas' es popular, me reconocen por esa canción, no lo niego, pero hubo millones de temas mejores. Es como mi karma que me asocien tanto con esa canción, porque yo no veo que esa canción sea la única que puedo cantar"

-Sí, sumaba. Teníamos buena imagen. Claro que yo me veo hoy en videos y me quiero matar... pero en aquel momento era la ropa que se usaba, los vaqueros me quedaban enormes. Karibe rompió paradigmas, como te decía: la vestimenta, los temas, buena imagen, bailábamos. Habían grupos que bailaban como El Gran Combo de Puerto Rico y eso lo copiamos, también sacamos cosas de los parodistas, hicimos como una mixtura de las dos cosas, se hicieron coreografías. Ribero decía que uno arriba del escenario estaba dando un show, no podíamos estar cantando estáticos. Teníamos que tener brillo. Él decía: "Uno no se puede vestir igual que el que te fue a ver". La ropa tenía que ser colorida y tener brillo.

-¿Cuánto influyó en su popularidad las idas a De Igual a Igual, el programa de Omar Gutiérrez en canal 4?

-Muchísimo. Fue buenísimo para la música tropical tener ese  programa en televisión con las puertas abiertas. Hasta ahí no se le daba bolilla a la música tropical en la tele. Porque la música tropical siempre fue bastardeada...

-En los 90, quizás antes de la explosión de Los Fatales y su corte transversal en la sociedad, si escuchabas cumbia, eras un terraja...

-Claro, claro, era así, sí. Pero nosotros teníamos un público amplio, y después fuimos captando otros. En eso la tele ayudó mucho. Omar nos llevó a los hogares, la televisión hasta hoy es el medio más masivo para difundir cosas. Nos sirvió a todos, nos retroalimentábamos: las orquestas le sirvieron al programa de Omar y tuvo mucho rating, él fue escalando posiciones en la televisión, no sólo por la música que difundía, sino por su forma de ser, su forma tan uruguaya de salir en televisión, con el mate y el cigarro al aire.

-¿Estaba estudiado que cantarle al amor "garpaba"?

-Hasta hoy, siempre pagó, y eso no va a cambiar nunca. La música está dirigida a la mujer, en primera instancia. La mujer es la que va a todos los recitales, y después nosotros vamos atrás de ellas. Teníamos un público muy femenino, le cantábamos al amor, y estaba estudiado sí. Había un auge de música que venía, que era una salsa romántica -Eddie Santiago, Lara Rodríguez- que llegaba a acá. Hubo orquestas que no se adaptaron. Y a nosotros la competencia nos quería matar, porque éramos muy populares y sonábamos bien, pero tampoco había mucha explicación, entonces nos tildaban de parodistas... Y era porque nosotros le robábamos bailes, le robábamos protagonismo a las demás orquestas.

.¿Sabés que me llamó la atención leyendo tu libro? En ningún momento se menciona tu gran hit, "Polvo de estrellas". Ni vos ni el autor Carlos Hernández Grene hablan de ese tema, que es como un himno en tu carrera. La gente te identifica con esa canción.

-Es que para mí "Polvo de estrellas" no es un himno. Sé que es popular, me reconocen por esa canción, no lo niego, pero hubo millones de temas mejores que ese. Pero.. es como mi karma que me asocien tanto con esa canción, porque yo no veo que esa canción sea la única que puedo cantar. Canto un millón de cosas más. Le agradezco todo lo que me dio "Polvo de estrellas" y lo que me sigue dando, se convirtió en un clásico de la gente, y no es poca cosa.

-Veo que tenés un sentimiento de amor-odio respecto a esa canción, algo similar a lo que le pasa a Lucas Sugo con  "Cinco minutos"...

-Y bueno, a él le va a pasar lo mismo que a mí. Será por eso que no la mencioné en el libro, porque no lo tengo tan en cuenta. Ni cuenta me había dado que no la había mencionado. Por algo no lo tuve en cuenta, debe ser ese sentimiento de amor-odio, sí. 

-En octubre del 90 el disco Generación 2001 se transforma en disco de oro al vender 3.000 copias en sólo una semana. Su director y creador, Eduardo Ribero, decía que llevaba ese nombre porque se estaba imaginando cómo debía ser la música tropical del próximo siglo... ¿Acertó o le erró? 

-Era un visionario. A nosotros nos enseñó a creer en nosotros mismos. Nosotros éramos gurises muy humildes, de barrio, que queríamos tocar y cantar, pero no nos creíamos artistas. Y él nos decía: "Ustedes en un año van a ser los mejores", "vamos a tener tantos bailes por noche...", y nos enseñó un montón de cosas. Y más que nada, nos enseñó a creer en nosotros. Lo mirábamos de reojo cuando decía esas cosas. Nosotros admirábamos a El Cubano, y en los ensayos hacíamos "A sol caliente". Cuando nos cruzábamos con el "Chato" (Arismendi) y el "Cuca" (Gayula), los mirábamos con admiración y ensayábamos temas de ellos. Y él nos rezongaba, nos decía que no fuéramos tan alcahuetes, que nos creyéramos más, que íbamos a ser los mejores.  

-Te preguntaba si acertó o erró al imaginarse la música tropical del siglo XXI en el 90 porque a principios de siglo la música tropical fue desplazada por el pop latino (Chocolate, Monterrojo, Nietos del Futuro), más recientemente por la cumbia cheta y ahora se baila trap y reggaeton... todo suena muy distinto a la música que ustedes impusieron. Da la impresión que no se imaginó lo que podía venir...

-Fue visionario para su época, pero tan lejos no llegó. Lo que pasa es que él se tuvo mucha fe para la música tropical y con su producto, pero no todos tienen la capacidad de proyectarse. Las otras orquestas se quedaron. Y en un momento grande se precisa que vayamos todos de la mano para adelante, haciendo cosas. Si ahora Ribero estuviera vivo y vigente, capaz que yo seguiría en Karibe con K, no sé... las circunstancias cambiaron. Capaz que si otras bandas nos hubieran acompañado, hoy sería otra realidad. Viste cómo es: cuando una cosa tiene éxito, salen 300 copias. Ojalá que hubiese pasado eso, pero no pasó y la onda cambió. 

"Éramos gurises que tomábamos cocaína porque en ese momento era tabú. Y lo prohibido, atrae. Hoy si el alcohol me va a hacer cantar mal, no tomo; si el cigarro me va a hacer cantar mal, no fumo; y si la droga me va a hacer cantar mal, no consumo"

-Vos mismo contás en el libro cómo empezaste a consumir cocaína, en un entorno difícil de escapar, porque ahí comentás que varios integrantes también consumían. Por otro lado, pienso que llegaban a hacer 28 shows en un fin de semana. ¿La cocaína era la forma de poder realizar noches maratónicas de toques?

-Nosotros éramos gurises que tomábamos droga, cocaína, porque en ese momento era tabú. Y lo prohibido, atrae. Se decía: "Ojo con esto que es bravo, después no salís" y allá íbamos todos a probar. Uno al principio se asusta, y después ve que los demás toman y por copiar y no quedar como un nabo, toma. Yo tomé por primera vez con 20 o 21, al año que estaba en Karibe. Pero nunca caí en adicción, jamás. A mí nada que me pueda perjudicar el canto me puede dominar. Si el alcohol me va a hacer cantar mal, no tomo; si el cigarro me va a hacer cantar mal, no fumo; y si la droga me va a hacer cantar mal, no consumo. Por suerte, eso, más una base familiar fuerte, me hicieron tener las cosas claras. Mirá que en casa, más allá del problema de alcoholismo de mi padre, yo fui millonario en valores. Y eso es una herramienta en el momento de flaquezas, al consumir algo que te pueda llevar a la adicción. La cocaína la dejé enseguida que caímos en cana, porque fue por bobear, y no éramos traficantes ni nada.

-Precisamente, ¿cuánto marcó a la banda el episodio del año 93 cuando caen detenidos en Narcóticos y que termina con la reclusión de Yesty Prieto durante un año y dos meses? ¿Hay un antes y un después a partir de ese episodio con la ley?

-Y sí. Éramos muy novatos en estas cosas, y cuando caímos las declaraciones te condicionan. Yesty declaró mal, declaró tres veces mal, y en una dijo: "Yo la traía". Se puso la mochila, sin querer. Le preguntaron: "¿La tenías vos?" "Sí, la tenía yo", bueno, ahí le pusieron tenencia. "¿Quién la traía al grupo?" "La traía yo". "Bueno, es tráfico". Esos artículos le fueron sumando tiempo en prisión, y era todo consumo doméstico. Los demás estuvimos tres días detenidos, pero él se quedó más de un año... Eso recontra marcó a la banda, porque nosotros teníamos dos públicos: la gurisada que iba a los bailes y nos seguía incondicionalmente, y después teníamos los padres de ellos: el papá, la mamá, el público familiar que no va a los bailes, pero eran fanáticos. Mirá que en un momento era difícil ir por cualquier lado y no estar escuchando un tema de Karibe. Y bueno, ese público no sé si lo perdimos, pero quedó reacio a nosotros después del episodio en que caímos detenidos por Narcóticos.

-Hablemos de las fans. En el libro sólo hablás de tu pareja Virginia, la madre de tus hijos, pero ustedes tenían fama de seductores, tenían clubes de fans y mucho se ha hablado de la camioneta  o la van de Karibe, por donde pasaron muchas chicas. En Después Vemos de TV Ciudad confesaste que en el momento de auge podían llegar a tener sexo con "siete u ocho chicas" en una misma noche, confesaste que jugaban competencia a ver quién estaba con más mujeres...

-Éramos gurises y solteros, estábamos como locos porque teníamos un público juvenil atrás de  nosotros y si eran siete u ocho chicas por noche te podrás imaginar que era bien jovencito... Queríamos aprovechar el momento. Las chicas nos hacían la guardia, había vecinos de mi casa que me querían hacer una denuncia porque sonaba todo el tiempo el teléfono al lado de la casa de ellos, me buscaban por la guía, iban a la puerta de mi casa. Teníamos nuestro micro y algunas entraban a querer estar con todos nosotros... y habían cuerpitos muy solidarios. En aquel tiempo todo lo relacionado a Karibe era atractivo. Los utileros tenían minas, y alguno no era muy lindo que digamos...

-Y hoy, con 49, ¿sentís que seguís siendo seductor para chicas de veintipico?

-Por supuesto que sí, por ahora sigue haciendo efecto la magia. Por suerte soy como el Bactrim, de "amplio espectro". Hoy en día, la mujer está tomando un protagonismo que no lo tenía antes. Está tomando su lugar. La sociedad era muy machista, pero con todo esto de los femicidios y la violencia contra la mujer, hoy en día la mujer se ha plantado. Antes nosotros decíamos: "Vengan para la camioneta, vengan dos" o "vengan tres" y bueno, por hacernos caso, porque éramos nosotros y por la idolatría, bueno, iban, pero también porque el hombre mandaba. Como que la mujer acataba. Y hoy la realidad es distinta: hoy la que quiere va y la que no quiere no va. Hoy te idolatran pero desde otro lugar, estando plantada de otra manera. Está bueno que pase eso.    

-Has dicho que estar con varias mujeres en una noche era "parte del marketing". ¿Cómo es eso?

-Y sí, porque mirá que el boca a boca tiene su qué ver. Si a vos te va mal sexualmente hablando, van a decir: "Mirá que Fulano... mal" y si te va bien: "Mirá qué Fulano anda volando", y es una manera de vender. Y si la rechazás, te pueden tratar de gay. En aquel momento era todo mucho más machista todo...

-¿Cuándo sentiste que se había pinchado el momento de Karibe con K, y que debías dar paso a tu etapa como solista?

-Yo empecé a discrepar mucho con Eduardo Ribero, más allá de haber valorado muchas cosas de él. Al loco se le fue la moto, y pensó que todo el éxito o el fracaso en toda la movida tropical podía pasar por él. Él quería manejar todo, y a veces tenés que delegar, escuchar a los otros. Como fue tan popular Karibe, él pensó: "Karibe es así de popular porque yo lo hice popular. Entonces, si pude hacer esta orquesta tan popular, puedo hacer todo popular, y puedo subir a este cantante y bajar a aquel otro"... y se mareó. Y me terminé alejando por ahí por el 93 o el 94.

"Antes nosotros decíamos: 'Vengan tres para la camioneta' y bueno, porque éramos nosotros, por la idolatría, iban, pero también porque el hombre mandaba. Y hoy la realidad es distinta: hoy la que quiere va y la que no quiere no va. Hoy te idolatran desde otro lugar"

-L'Autentika te agarra como un cantante ya experimentado, con oficio. ¿Qué recuerdos tenés de esa época?

-Fue precioso. Era Karibe depurado. Al principio éramos Yesty Prieto, Alex Stella, Gerardo Nieto y Pablo Cocina. Le pusimos La Autentika para pelear con Karibe, porque Karibe seguía existiendo sin nosotros, que éramos la base. Era un nombre medio peleador, porque casi todos nos habíamos ido discrepando con Ribero. Mirá que Ribero, cuando Yesty estuvo en cana, quiso hacer una banda con él y sacarnos músicos de Karibe, hizo un entrevero bárbaro, fue todo un caos. Ahí se empezó a caer todo.

-Llega el momento en que te habías hecho un nombre propio y decidiste reinventarte como solista y empresario de tus propios shows...

-Yo tengo un defecto... Me gusta mucho cantar, me gustan los arreglos, me gusta el estudio de grabación, los ensayos, en todo eso soy laburador. Pero en el marketing... conozco todo, conozco cómo se mueve, y podría ser un buen productor, pero nunca podría ser como el Fata (Delgado), que es un gran productor. Yo no. A mí me gusta más laburar en los arreglos, entonces a veces hago agua por ese lado. Con eso de mi humildad, me pasa de que no me creo capaz como productor. Esto de solista se dio sin querer. Me invitaron de un par de boliches a trabajar con pistas, y yo primero les dije que no trabajaba con pistas. Era un boliche de San José, vos ibas con un CD con los temas, la música, y cantabas arriba de la música. No te pagaban lo mismo que a una banda entera, pero era un pique... Fui a Sondor, pedí algunas pistas de Karibe y me dieron 17 temas, que no eran de los más populares, porque cuando se pasó todo de análogo a digital se perdieron muchas pistas. Me dieron algunos temas buenos, y algunos más o menos. Y como me dio vergüenza ir solo con las pistas, me llevé tres músicos de primera línea, llevé los instrumentos en mi auto y nosotros mismos bajamos todo. Eran los años del pop latino. Y ahí me di cuenta que mucha gente quería escuchar los temas viejos, porque yo me llevé esos temas de Karibe, que eran mi capital -más "Shakira" o "Chiquitita Bum Bum", que eran comerciales-, y llegué al Club Comercial de San José. Los músicos bajaron con sus instrumentos, yo llevé una mesita para el piano (no teníamos utilero), y sentí un griterío infernal. Te juró que me di vuelta, para ver quién venía... y era por mí. Me sorprendió. Me hizo acordar a los años de auge de Karibe. Ahí me di cuenta que la gente quería de vuelta ese estilo. La gente cantaba de arriba a abajo todos los temas. ;Menos mal que llevé músicos, porque me quedé dos horas cantando. De ahí se enteraron en Mercedes, y ya me fui, producido con una mejor vestimenta. Esto fue por 2003, yo estaba en L' Autentika. Ahí el "Pato" Molina, el dueño de L' Autentika, me propuso ser socios y hacerlo a medias. Él ponía toda la infraestructura, me vendía, y yo me encargaba de la música, el repertorio y la ropa. Después terminamos chocando un poco, y al final, nos abrimos, y yo seguí solo.

-En una entrevista en Malos Pensamientos en Azul FM, el 8 de noviembre, tenías que responder con una sola palabra algunos nombres que tiraba Petinatti. Y tus respuestas se viralizaron, creo yo, porque sorprendieron tus elogios a palabras como "Maduro", "Sendic" o "Bonomi". Muchos te criticaron tildándote de "foca", militantes frentistas te aplaudieron. Dio la impresión que más allá de ser un reconocido frenteamplista, no sos nada crítico con el gobierno. ¿Sos incondicional?

-Soy crítico, y critico a mi gobierno, y las cosas que están mal. Pero cuando se hace una campaña en contra, y están esperando que yo pise una cáscara de banana, y diga una cosa en contra de mi gobierno o de la izquierda, capaz que está mal que yo apoye todo, pero ta, es lo que sentí. Sendic me llamó y me dijo: "Gracias por defenderme. Hay que tener huevos, eh". Para mí, este loco, si usó la tarjeta (corporativa) para comprar dos colchones y un short, es una gilada, eso no es robar. En todo caso es un nabo, no un corrupto.

-¿Quién te tira cáscaras de banana o hace campaña?

-¿A vos no te parece que Petinatti hace campaña? Todo el tiempo está hablando contra el gobierno. Y... respecto a Bonomi, qué se yo. No veo que esté haciendo una mala gestión. Está en un ministerio difícil, en un contexto complicado. Para mí, los cárteles de la droga son el flagelo mundial que cambió la delincuencia. Yo veo policías en la calle por todos lados, para mí no es un mal ministerio, yo veo que la Policía está en la calle. Pero, ¿con qué parás los cárteles de la droga? La delincuencia cambió. Antes un delincuente te robaba y no te mataba, ahora te mata. Ahora la mafia de la droga corrompe fronteras, corrompe gobiernos, corrompe todo, ¿cómo luchás contra eso? ¿Vas a tener un gobierno nazi de "matarlos a todos"?  Yo no estoy a favor de todo lo que hace el gobierno, pero considero que dentro de todo, es lo mejor que podemos tener.

-¿Ahora le podés dedicar más tiempo a tus hijas (Melina de 21, Luana de 17 y Julieta de 9)?

-Trato un poco más, porque estoy separado. Antes me descansaba mucho en la mamá, si bien yo estaba siempre en todo. Eso era complicado, laburar de noche y seguir despierto durante el día, me costó no dormir, directamente, porque quería estar en todo.

-A tus casi 50 años seguís viviendo de noche y durmiendo de día al otro día de los shows. ¿Hasta cuándo? ¿Te has puesto una fecha de retiro o no está en tus planes?

"Sendic me llamó y me dijo: 'Gracias por defenderme. Hay que tener huevos, eh'. Para mí, este loco, si usó la tarjeta (corporativa) para comprar dos colchones y un short, es una gilada, eso no es robar. En todo caso es un nabo, no un corrupto"

-Ya estoy en ese camino de ir dejando... Siempre pensé en buscar una alternativa para ir alejándome de esto. A ver, sí seguir viviendo de esto porque me encanta la música tropical, pero para trabajar cuando yo quiera, no por tener la necesidad de sacar el peso. Yo tengo el sueño cambiado, y no puedo dormir... Entre semana, cuando no tengo shows, duermo tres horas, me despierto, duermo una hora, me despierto. He arreglado notas u otros compromisos en la mañana, y al otro día ni me acuerdo. Si me llaman a las 10 de la mañana, es como si a vos te llamaran a las 2 de la mañana. Atiendo el teléfono y no entiendo nada... Pero mientras el cuerpo aguante y aguante la noche, estoy buscando otros negocios en los que invertir. Estoy juntando guita para eso.

-¿Se puede saber qué tipo de negocios?

-En el campo hay uno que me encanta, y un estacionamiento. Más o menos eso.

-¿Sos feliz?

-Y sí. La felicidad es una utopía. Uno tiene que ser feliz con lo que tiene. El ser humano siempre está buscando otra cosa, todo lo aburre, entonces hay que ser feliz con lo que uno tiene, con las pequeñas cosas. Con estar vivo, con tener salud, esas cosas que uno no le da pelota.  

Montevideo Portal



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