Con apenas un año de mandato por delante, Federico Franco, quien asumió en junio la Presidencia paraguaya tras la destitución de Fernando Lugo, aseveró que impulsará "políticas de Estado" esenciales para que el país deje de ser un "Estado amateur" que depende de sus exportaciones agropecuarias.
"Nosotros vamos a sembrar, otros van a cosechar". Esta frase se ha convertido casi en lema del nuevo presidente, quien la repite en casi todas sus intervenciones públicas y la recordó hoy de nuevo en un almuerzo con líderes gremiales paraguayos.
Rodeado de sus ministros de Industria, Obras Públicas, Salud, Educación e Interior, Franco declaró que las políticas deben ser "largoplacistas" y volvió a defender su proyecto estrella: la instalación de una planta de procesamiento de aluminio de la multinacional canadiense Río Tinto Alcan.
Con una inversión de hasta $4,000 millones, la planta se instalará en el este de Paraguay si prosperan las negociaciones destrabadas por Franco, que espera que Río Tinto atraiga el establecimiento de un parque industrial en la zona.
El mandatario desestimó las advertencias de que Río Tinto consumirá más energía de la que Paraguay tendrá en el futuro, al destacar que sólo necesitará el rendimiento de una de las turbinas de la hidroeléctrica de Itaipú, que el país comparte con Brasil.
Franco, quien era el vicepresidente del país cuando sucedió hace poco más de un mes al destituido Fernando Lugo y que concluirá su mandato el 15 de agosto de 2013, clamó que Paraguay debe salir del "círculo vicioso" en el que se halla, prácticamente "regalando" energía a sus dos grandes vecinos.
Fueron muy aplaudidos esos comentarios contra la cesión de energía a Brasil y Argentina -con la que Paraguay comparte la represa de Yacyretá-, países socios del Mercosur, del que Paraguay fue suspendido por el "quiebre democrático" que supuso la destitución de Lugo.
Franco abogó por que Paraguay deje de ser sólo un país exportador de energía, materias primeras y recursos humanos y aproveche sus recursos naturales para generar industrias y crear mano de obra.
Con ese fin, anunció que para fines de este año presentará al Parlamento un proyecto de ley sobre la energía.
Sus ministros le hicieron eco abogando por "políticas de Estado" en materia de seguridad y "soluciones de fondo" para la crónica falta de infraestructuras, como dijo el titular de Obras Públicas, Enrique Salyn Buzarquis.
Según Buzarquis, Paraguay necesita "proyectar (infraestructuras) para 20 ó 30 años" porque paga "muy cara su mediterraneidad", pero "el Estado solo no puede" acometer las obras, por lo que demandó el apoyo del sector privado, al que prometió una ley-marco de ley de concesiones en 60 días.
El éxito de las propuestas de Franco depende en gran medida del apoyo del Parlamento, al que ya han pedido aprobar proyectos por valor de 480 millones de dólares bloqueados en la etapa de Lugo.
El presidente de la Federación de la Producción, la Industria y el Comercio, Max Haber, y otros presentes en el almuerzo demandaron un Ministerio de Economía con capacidad de planificación a mediano y largo plazo, que el presidente dejó como tarea pendiente para el próximo Gobierno.
Haber dijo que el Ejecutivo tiene que aprovechar su actual "sintonía" o "luna de miel" con el Legislativo para "poner en ejecución" los proyectos largamente atascados y destacó que dispone de tiempo hasta finales de año, pues en enero y febrero hay receso parlamentario y después el país entra en campaña para las elecciones generales del 21 de abril.
Sin embargo, el analista Alfredo Boccia comentó que este Ejecutivo "tiene la mejor de las intenciones, pero está en la peor de las situaciones".
"La noticia en el mundo es que Franco está invitado a no asistir a la Cumbre Iberoamericana" de Cádiz (sur de España) en noviembre y "frente a esa realidad palmaria sus declaraciones parecen un poco pequeñas", agregó.
El mandatario "está en las peores condiciones para formular políticas de largo plazo, cuando sus preocupaciones son de cortísimo plazo", abundó Boccia, para recordar que la mayoría de sus ministros están dando continuidad a las políticas de Lugo.
"En donde sí decidió romper (con esas políticas) es en los temas sensibles, en lo social, tirando por la borda la prevención que tenia Lugo sobre la inversión de Río Tinto o sus cuidados medioambientales con los cultivos transgénicos", expuso.
Con respecto a la lucha por la tenencia de la tierra, "no van a tocar los intereses de un sector coherente que los apoya, los latifundistas", agregó Boccia, para quien la "única esperanza es que no tengan tanto tiempo como para profundizar" una contrarreforma.
(Fuente: EFE)
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