Contenido creado por María Noel Dominguez
Internacionales

Qué elegancia la de Francia

Francia multará con hasta 20.000 euros a pasajeros conflictivos en vuelos

El nuevo decreto ya está en vigor y busca frenar los crecientes incidentes aéreos en el país

24.11.2025 10:48

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2025-11-24T10:48:00-03:00
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Ante el creciente número de incidentes a bordo de aviones, el gobierno de Francia implementó nuevas sanciones administrativas severas contra pasajeros que presenten conductas disruptivas durante los vuelos. Según el decreto publicado el 7 de noviembre y ya en vigencia, las multas pueden llegar hasta los 10.000 euros, y hasta 20.000 euros en caso de reincidencia.

“Este nuevo marco regulatorio envía un mensaje contundente: el comportamiento disruptivo estará sujeto a sanciones efectivas”, afirmó el ministro de Transporte, Philippe Tabarot, quien además detalló que las acciones sancionables incluyen amenazas, violencia verbal o física, consumo de alcohol en exceso, desobediencia a las órdenes de la tripulación y otros actos que comprometan la seguridad y el orden en el vuelo.

Una respuesta al aumento de incidentes

Según datos presentados por Tabarot, en Europa se registran entre 200 y 500 incidentes mensuales relacionados con pasajeros problemáticos. A nivel global, la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA) reportó en 2024 un incidente anormal cada 395 vuelos. Estas cifras reflejan una tendencia preocupante que ha obligado a muchos gobiernos a revisar sus marcos regulatorios.

Francia, en este contexto, puso en marcha una base de datos nacional donde las aerolíneas deberán reportar los comportamientos conflictivos detectados en sus vuelos. Será la Autoridad de Aviación Civil Francesa la encargada de analizar cada caso e imponer, si corresponde, las sanciones previstas.

Un precedente para Europa

La medida posiciona a Francia como uno de los primeros países europeos en establecer multas administrativas específicas por mal comportamiento a bordo, más allá de las sanciones penales ya existentes. El objetivo es disuadir conductas que, aunque no siempre constituyen delitos, ponen en riesgo la seguridad operacional y afectan la experiencia del resto de los pasajeros.