La fiscal Mónica Castro, que investiga los incidentes ocurridos en Santa Lucía, consideró que los hechos se dieron "movidos por la pasión exacerbada" y que la situación "no tiene nada que ver con el deporte".

Consultada este viernes por varios medios luego de pedir el procesamiento de los tres hinchas de Nacional que declararon por último, la fiscal se mostró sorprendida porque las quince personas involucradas en el caso "tienen cultura, han terminado Bachillerato, algunos son universitarios, trabajan, tienen familia y algunos hijos".

Castro reconoció que "sorprende" el perfil de los involucrados, que "no son de un entorno social" que pueda relacionarse con ese tipo de incidentes.

La fiscal atribuyó la actitud de los procesados por la "pasión exacerbada", señalando que "hablan del trapo (bandera) como trofeo de guerra". "Eso no tendría que estar asociado al fútbol", acotó.

Esa situación hace que, según la fiscal, "el arrepentimiento sea difícil". "Como es un fanatismo se dan cuenta pero les parecer que es lógico, porque es un cuadro rival", prosiguió, señalando que los agresores "estaban enojados porque les habían quemado una bandera".

Castro aclaró que una posible responsabilidad institucional surgida de que los agresores se reunieron antes en la sede de Nacional deberá analizarse en la etapa procesal que se abre a partir de ahora. La fiscal explicó que varios de los procesados se encontraban en la sede "preparando arreglos y banderas para su club" pero decidieron salir porque "era el cumpleaños de Peñarol y había que salir a rescatar trofeos".