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Ferro: “No creo que en el 2021 llegue la vacuna, año en que nos mirarán más que este año”

La tarotista y astróloga cree que el año que viene van a mirar a Uruguay con más admiración que este año. Asegura que mejorará el empleo para los uruguayos.

01.10.2020 09:07

Lectura: 21'

2020-10-01T09:07:00
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Por César Bianchi

Fotos: Juan Manuel López


Está de moda la palabra "resiliencia", hoy todos se dicen "resilientes". Bueno, Lourdes Ferro (57) sí lo es. Nació en La Curva de Maroñas, donde sigue viviendo, se casó y fue mamá siendo una adolescente, se divorció y pasó penurias económicas (le cortaron la luz y el agua, demasiados días tuvo la heladera vacía), fue mamá y papá a la vez, trabajó de cualquier cosa y hasta tuvo que abortar dos veces para poder darle de comer a sus dos hijos, Carlos y Alejandra.

Pero un día, la señora que le alquilaba una vivienda, cuando estaba moribunda, se la regaló, para que pudiera criar a sus niños. Luego pudo abocarse a su gran vocación: tirar las cartas y la astrología, y todo, de a poco, comenzó a encausarse. Todo su relato vital está tatuado en su piel y a colores: sus padecimientos, su fe, sus hijos, sus hijos no tenidos ("chispitas de vida", dice), su gato Amadeo, la reina de espadas, la Virgen María. Todo está ahí, en sus brazos y sus muñecas.

Hoy, Lourdes es conductora de TV -conduce Bien con Lourdes en canal 4-, publica libros sobre astrología, magia y tarot (está por lanzar la Guía Astrológica 2021) y en sus ratos libres disfruta del abuelazgo que estrenó hace dos años con Catalina. En esta charla sobre su vida y obra, Ferro adelantó que no ve llegar la vacuna contra el coronavirus a Uruguay en 2021, pero que de todos modos, nos seguirán viendo con admiración desde el exterior. Y asegura que habrá trabajo para los uruguayos.

-Te criaste entre La Unión y La Curva de Maroñas. ¿Qué querías ser de niña?

-Era una niña complicada, con mala conducta, muy charlatana. Me encantaba pintar, hacer manualidades... La medicina me gustaba mucho, si hubiera estudiado una carrera universitaria, hubiera hecho medicina. Es una pendiente.

-'¿Cuándo te pica el bichito de la astrología?

-Desde muy chica. Al criarme en una familia donde todos, más o menos, hacían lo mismo, uno lo veía como normal. Me parecía que todo el mundo tiraba las cartas, y no era así. Siempre me preocupé mucho por investigar el tema, profundizar en eso, sigo siendo una fanática del estudio y la investigación. No me gusta la gente que dice que tuvo una "videncia" o una canalización... me suena raro. A mí no me nace eso.

-Esto viene de familia, de un abuelo materno...

-Sí, mi abuelo Cholo. Mi abuelo era un tipo que tenía absoluta devoción por los astros, por el tarot. Era rosacruz, leía cosas muy raras, y a mí me encantaba su biblioteca. Él se murió en el 72, cuando yo tenía 9 años. Yo tuve papá y mamá, pero el vínculo con mis padres siempre fue muy raro. Entonces mis abuelos eran los que llevaban la batuta de mi crecimiento, porque fui su primera nieta. Mi abuelo miraba el cielo y siempre esperaba ver un satélite, un platillo volador... esperaba que algún día llegara el platillo volador y bajara. Con él aprendí a mirar para arriba. Yo veraneo siempre en balneario Santa Ana, cerca de Cuchilla Alta, y ahí hay una casita que hizo mi abuelo para sus nietos, que en aquel momento éramos dos (después tuvo 14). Nos acostábamos en el pasto y me decía: "Aquello que está allá es Marte, aquello es un satélite", si aquello podía ser Venus, si la luna está decreciente o si estaba menguante, cosas que me marcaron. El tarot era muy sagrado para él, cosa que pocas veces compartía. Entonces a la casa de mis abuelos siempre se les atribuía cosas mágicas. Como que estuviera embrujada, o tuviera fantasmas. Yo vivo en Maroñas, donde siempre viví, y enfrente está la casa donde nació mi abuelo, y también siempre se dijo que sonaban los cristaleros, que las puertas se abrían solas, o que tenía fantasmas. Nunca lo cuestioné: ¡para mí era así!

-¿Y dónde estudiaste? ¿De qué te recibiste?

-De nada. Mi formación es autodidacta. Y a todos los lugares a donde fui para prepararme a tarot fueron informales. Igual que astrología, en Argentina hay buenas escuelas, pero nada muy formal. Me formé leyendo libros. La astrología, para mí, te formás estudiando, y lo aprendés después que sucede. Ponele: "Mercurio retrogradando en un signo trae complicaciones en la comunicación", por ejemplo. ¿Será o no será? Bueno, cuando Mercurio retrograda, se cae Twitter, se cae Whatsapp... Entonces decís: ah ta, algo hay. Cómo se produce no sé, porque la astrología parte de una premisa que es falsa. Al sol y a la luna los consideran planetas. No va. La Tierra está en el centro. No es. Toda la base... no es. Decís: "Pero esto no es así".

-Es la anti-ciencia.

-Exacto. En algún momento la astrología y la astronomía estuvieron juntas, pero después no. Pero cuando vos empezás a ver, decís: "Ok, pero... es así" (como dice la astrología). "El próximo año va a haber tal cosa porque tal planeta está en tal lugar, y esto puede generar determinadas cosas". ¿Será? ¿No será? Y después vos ves, y es. Cuando yo escribí (en 2019) la Guía Astrológica 2020, pensé: "¿Qué pasará? ¿Será una guerra? ‘¿Por qué Plutón, Júpiter y Saturno están juntos en Capricornio? Son caída de máscaras, es un conflicto... yo me imaginaba una guerra, nunca me imaginé una pandemia.


"Pensé: ¿Qué pasará? ¿Será una guerra? ¿Por qué Plutón, Júpiter y Saturno están juntos en Capricornio? Son caída de máscaras, es un conflicto... yo me imaginaba una guerra, nunca me imaginé una pandemia"

-¿A qué te dedicaste antes de vivir de la astrología? Hiciste de todo.

-Exactamente, hice de todo. Soy peluquera, hice cocina, repostería... Yo me casé muy joven, hice peluquería, pasé a una panadería, volví a una peluquería como empleada, y de ahí salté a decir: "Bueno, me decido a hacer lo que quiero hacer, que es leer las cartas y hacer astrología". Estudié cinco años actuación con Angie Oña, y la preparación para artista plástica la hice con Natalia Bermúdez. Yo dibujo desde el mismo tiempo que leo las cartas: toda la vida. A mi madre también le encanta dibujar, lo hace muy bien. Vos me preguntás: ¿Qué sos? Y... no soy nada. O soy todo eso.

-¿Qué te tira más: la astróloga o la tarotista?

-Las dos me encantan. Uno de los libros que escribí (Los 22 escalones) fue como decir: "Yo ya puedo decir que sé lo suficiente de tarot como para escribir un libro que pueda ayudar a otros". Astrología siento que sigo investigando siempre, y siempre tengo sed de seguir sabiendo. "¿Qué pasa cuando este planeta se junta con éste?" Sigo aprendiendo. Creo que a todos nos pasa lo mismo.

-Te casaste a los 19 años, todavía adolescente y fuiste mamá a los 21, muy joven. Y poco después te divorciaste, a los 29. Dijiste en Recomiendo, por Hugo Soca (canal 4) que fuiste la primera en tu familia en divorciarse, porque no era sencillo divorciarse en aquella época, y era difícil ser la divorciada, "ser sola", como dicen algunas. Y luego de vos, tus tías -mayores- tomaron el ejemplo, y se divorciaron. ¿Cuánto te marcó ese episodio en tu vida?

-Mucho, mucho... Tomar esa decisión me costó mucho. No me casé esperando que fuera a envejecer con él sino porque en esa época, tenías que casarte, sino parecía que te ibas a quedar para vestir santos. Era otra época, fíjate que recién mi hija es la primera universitaria de mi familia. Me marcó mucho el divorcio, fui muy señalada con el dedo: yo era la divorciada, cuando iba a buscar a mis hijos a la escuela, con formación cristiana. No era fácil.

-¿Pasaste zozobras económicas como madre soltera y jefa de casa a los 29?

-Sí, muchas. Me acuerdo un día que nos cortaron la luz. Yo no quería que mis hijos supieran que nos habían cortado la luz porque no había pagado. Entonces les dije: "Hoy vamos a cenar a la luz de la vela, porque es más lindo". Hice pizza, scones, yo me las arreglaba... Estaban chochos. Hay una anécdota de mi hija... El padre de mis hijos estaba en una buena posición económica. Ella se iba todos los fines de semana con su papá, llegó un día y me dice: "Ay mamá, sácame la pimienta del jamón". Y no era jamón, ¡era mortadela! Ahora nos reímos... Estaba en una situación tan compleja, que un día abrí la heladera y tenía grasa Comsa y un huevo.

-"Nuestro mayor patrimonio es lo que sabemos hacer" es una de tus frases de cabecera. En tu caso, ¿qué es? ¿Cuáles de tus habilidades te definen?

-Mi oficio hace que yo tenga una filosofía de vida, hace que yo me levante todos los días. Soy una mujer de fe, tengo mucha fe, tengo muchísima fuerza de voluntad. Hoy soy todo lo que soy: la cocinera que te agarraba harina de un cero (porque era de un cero), la peluquera, la astróloga, la tarotista, la que pinta un cuadro, la que corta el pelo. Todas esas soy yo, y todas esas hacen la mujer que tenés hoy enfrente tuyo. Yo no puedo separar a una de la otra, porque escribiendo un libro me encuentro citando cosas en la cocina... Todas me hacen. Y me considero una gran investigadora, soy muy ratón de biblioteca.


"Soy una mujer de fe, tengo muchísima fuerza de voluntad. Soy: la cocinera que te agarraba harina de un cero, la peluquera, la astróloga, la que pinta un cuadro, la que corta el pelo. Todas esas hacen la mujer que tenés hoy enfrente tuyo"

-¿Te considerás feminista?

-(Piensa) Mmmm... ni. Ser mujer no es fácil, pero también considero que me tengo que ganar mi lugar. No me gusta la cuota de género, por ejemplo. No estoy de acuerdo con eso. Yo puedo competir contigo y puedo ser igual, peor o mejor, pero no quiero que me definan como mujer. Yo creo que el hombre y la mujer tienen que estar uno a lado del otro y caminar juntos. El feminismo como tal, como de repente está visto ahora, es como muy agraviante al hombre, lo ataca, y eso no me gusta. De hecho, he participado de la obra "Monólogos de la vagina" y muchas cosas que leí ahí yo no las comparto. Hay cosas del feminismo con la que no estoy de acuerdo. Las oportunidades las tenemos que buscar todos, por igual.

-¿Hay alguna explicación para los tatuajes? No es común ver una mujer adulta, no una jovencita, tatuada, en TV... ¿Me podés narrar los tatuajes?

-Empecé a tatuarme con 40 años. El primero, acá en las muñecas, son runas. Las runas son un alfabeto, y ahí lo que dice es "totus tuus", una frase del papa que dice: "Todo es tuyo, María. Todo lo mío te pertenece". Acá la medalla milagrosa, la Virgen con la medalla milagrosa. La Virgen es como mi protectora, fue como mi mamá durante mucho tiempo, porque después de grande me di cuenta que mi mamá tenía una patología psiquiátrica, entonces fue muy difícil ser la hija de una persona que tenía una enfermedad que no había sido diagnosticada ni medicada a tiempo. A partir de acá (sigue en su brazo derecho) la transformación de la mariposa, la rosa, el florecimiento, que viene por acá, que tiene que ver con la transformación (antebrazo derecho). A medida que me iba tatuando, iba haciendo un proceso terapéutico. Siempre acostumbré ir a terapia. La paloma que está sobre la Virgen tiene que ver con el Espíritu Santo mismo, o sea, la energía femenina sobre la tierra. Acá, abajo del ala (casi sobre el hombro derecho), hay una loba con dos lobitos, ¿viste? Esa loba soy yo, con mis dos hijos. (Da vuelta el brazo) Y acá está la otra parte: esta es una reina de espadas. La reina de espadas es una carta del tarot, y ahí atrás están Urano y Saturno.

Y acá (en el brazo izquierdo) está el árbol genealógico, donde hay una mamá con sus dos hijos, se ven ahí los niños. Está mi gato Amadeo, que fue mi compañero, que ya no está, pero está ahí.

-Te está faltando algo...

-Sí, estos dos chiquitos que ves acá (en el árbol).

-Dos fetos.

-Sí... dos... chispitas de vida. Son dos abortos que hice en mi vida. Fueron dos decisiones intensas, brutales, muy fuertes que me generaron mucho dolor. Fijate que en este brazo tengo a la Virgen, y en este otro tengo dos decisiones muy fuertes e importantes. ¿Son contradictorias? Para mí no, porque soy la misma mujer, que se vio en la decisión que era: "si le doy de comer a estos dos, ¿qué hago con estos dos?"

-¿Te costó tomar la decisión de abortar?

-Sí, me costó mucho, mucho. Pero si volviera a vivir ese momento, lo haría de nuevo. En el momento que sucedió, yo era víctima de violencia y fue muy terrible (por parte de un ex, claro). A eso sumale que económicamente no podía tenerlos.

-Ahora, sos creyente... Y si fue tan dura la decisión, tanto te costó hacerlo, ¿por qué volver a abortar, por segunda vez?

-Cuando la gente dice: "Hay mil maneras de cuidarse". Yo las dos veces que quedé embarazada fue tomando pastillas (anticonceptivas). Es más, cuando tenía 48 años me sacaron el útero y había dos embriones que se convirtieron en quistes. Coneja y pico en el horóscopo chino. La verdad, yo no podía con eso... Y si vos me preguntás si hay una cuota de arrepentimiento o de dolor, te digo que yo estoy en paz. Con esas dos chispitas de vida que están ahí en el tatuaje, yo estoy en paz. Eran otros tiempos, aborté ilegalmente. Me acuerdo que en uno de los lugares me pidieron cédula. Yo tenía tanta bronca, por esa decisión que tuve que tomar, y que tomé sola... Pero bueno, tuve que hacerlo porque no podía tenerlas económicamente. Es más, para abortar tuve que recurrir a personas para que me ayudaran a pagarlo. Pero si hoy hago memoria y apelo a aquel momento: haría lo mismo.

-¿Tenés algún naipe favorito?

-Me gusta mucho el tarot de Dalí. Él pintó todas las imágenes de un tarot, y está genial. Y carta: la que tengo en el brazo, la reina de espadas. Es un arquetipo de una mujer con mucho sufrimiento. Por eso la elegí. Hay cuatro reinas en el tarot: la reina de copas, la de oro, la de bastos y la de espadas. La reina de espadas resurge de entre las cenizas después que le pasó de todo y un poco más... y pudo ponerse de pie. Por eso la elegí.

-Con la mano en el corazón: el año pasado, ¿pudiste prever el terrible 2020 que tendríamos a nivel mundial con el coronavirus? Revisé la Guía Astrológica 2020, me fui al capítulo "El mundo en el 2020" y no dice nada que permita imaginarse la pandemia... ¿No hubo ninguna señal?

-Mirá, en el único lugar que vas a encontrar que dije que iba a ser un año muy difícil fue en Algo Contigo, con (Luis) Carballo, en 2019. La palabra pandemia era imposible, no lo dijo ningún astrólogo. A ver, yo no creo en la astrología predictiva, yo no te adivino el futuro. No soy adivina. Lo que me imaginé, por los encuentros planetarios que se iban a suceder, es una guerra. Lo hablé con mi hermana Natalia esto, porque ella sabe más de historia que yo. Pensé: "Estos tres planetas: Plutón, Júpiter y Saturno, metidos en Capricornio que es el poder... debe ser una guerra", pensé. Cáncer, el signo opuesto a Capricornio, va a estar muy complicado. Estados Unidos es de Cáncer. Dije: "Ta, capaz que viene por ahí". Pero no pensé ni en virus ni en pandemia, porque el encargado de esas cosas es Neptuno, y como Neptuno no estaba metido ahí, me cegué con la gran conjunción: esos tres planetas dentro de Capricornio (el poder, el Estado, el gobierno). Yo veía el poder en jaque, y los conflictos contra los gobiernos. Y el año todavía no terminó...


"Me costó mucho abortar. Pero si volviera a vivir ese momento, lo haría de nuevo. En el momento que sucedió, yo era víctima de violencia y fue muy terrible. A eso sumale que económicamente no podía tenerlos. Estoy en paz con eso".

Yo estoy usando un programa informático que me hace ver 5.000 años para atrás (cómo estaban los planetas), y podés irte a no sé cuántos años para adelante. Por eso que ahora, en setiembre, estoy terminando de escribir la Guía Astrológica de 2021, que sale en estos días a la calle (con editorial Planeta). También podés hacer las efemérides a mano, yo no las hago. Para el libro que está por salir, sobre el 2021, yo me hago esa autocrítica ¿Cómo te puedo decir algo a vos, que yo no fui capaz de verlo? La decisión que tomé fue decir: "Globalmente esto, personalmente esto otro". De hecho, ahora, cuando digo el horóscopo todos los días, digo: "Los planetas están así y nos están generando determinadas cosas a todos. Pero en lo personal, Libra, pasa tal cosa". Me replantee un montón de cosas, por no haberlo visto (a la pandemia), pero por otro lado pienso: yo no adivino el futuro, ¿por qué me tengo que sentir culpable?

-En nota con El País en abril dijiste: "En octubre hay algo que es muy positivo, interesante, que es una salida que es buena para todos. Y yo creo que ya en diciembre esto va a ser un recuerdo". ¿Solo un mal recuerdo, ahora nomás en diciembre?

-Lo que sucede ahora en octubre es que la gran conjunción empieza a desarmarse. Los países que están generando conflicto empiezan a correrse y la tensión empieza a estar mejor. Mirá lo que vi este año: cada vez que la Luna hacía efecto con Venus o con Neptuno, yo lo decía:" Vamos a cuidarnos", por la pandemia. Yo grabo 10 días antes que se emiten los programas. Fui aprendiendo sobre la marcha que cada equis días hay un nuevo brote que cambia todo, eso lo fui viendo a medida que pasaba el tiempo. En octubre empieza a desarmarse, a separarse los planetas que están en conjunción que se dividen en menos de ocho grados. Júpiter y Saturno empiezan a acelerarse, se meten en Acuario, y Plutón se queda donde está. Entonces esos planetas ya no están afectando tanto, empiezan a distanciarse, y ya no generan los conflictos que han generado todo este año.

En diciembre, sobre todo Saturno, que es el que más complica la cosa, empieza a hacernos entender que nos tenemos que separar para volvernos a unir. (Saturno) es el dueño de los límites. Cada planeta tiene una representación. Saturno representa las fronteras. Saturno, al entrar en Acuario, que es el signo de la humanidad, pone fronteras. Pero por otro lado, estamos cada vez con menos fronteras porque internet hace que no existan las fronteras. Entonces lo que vamos a aprender es el distanciamiento saludable que tenemos que tener entre todos.

-En los últimos días enviaste a imprenta el libro con la Guía Astrológica 2021. ¿Qué me podés adelantar sobre el año que viene? ¿Qué 2021 tendremos los uruguayos?

-Yo no creo que la vacuna aparezca ni ahora (en 2020), ni el año que viene.

-¿No habrá vacuna en todo el 2021?

-No, creo que no. Es más, Uruguay queda por fuera (de lo peor a nivel mundial). Viste que en todos lados están re complicados, y a nosotros casi no nos afectó. Argentina es Cáncer, y está enfrente (es parte de la gran conjunción). Ese enfrentamiento y esa situación que se generó en Argentina, es mucho más caótica que Uruguay. Nosotros somos de Virgo, tomando la fecha de cuando nos declaramos independientes (25 de agosto de 1825). Te digo: el año próximo vamos a ser más observados todavía que este año, por ahí por mayo y junio de 2021. Este año nos observó todo el mundo, el año que viene eso será aún más: más se van a fijar en nosotros y ponernos como ejemplo, por hacer las cosas bien. Uruguay es Virgo, como te decía, y el virginiano tiene eso: se cuida por demás, se pone tres veces por día alcohol en gel, anda de tapabocas todo el tiempo. Hace eso el virginiano. Y somos así, muy obedientes, y en otros lugares no. Pero creo que la vacuna va a demorar bastante.


"Yo no creo que la vacuna aparezca ni ahora (en 2020), ni el año que viene. El año próximo vamos a ser más observados todavía que este año. Este año nos observó todo el mundo, el año que viene eso será aún más".

Y la vida como la teníamos antes, la vieja normalidad, recién de acá a dos años y medio. Faltan dos años y medio para volver a amontonarnos, ir a un concierto, andar a los abrazos y besos, compartir el mate... Entonces pienso: ¿la vacuna no vendrá? ¿Funcionará? ¿Será muy cara? ¿Dará resultado? No sé.

Pero, además, para el año que viene veo mucho trabajo para los uruguayos, considerando que Uruguay es de Virgo. Habrá mucho trabajo, habrá empleo. Nosotros tenemos hoy presidente y vicepresidenta de Leo. Cuando revisé la carta astral de cada dupla que aspiraba a la Presidencia, noté que la fórmula de la coalición, Luis y Beatriz, iban a tener mucho trabajo en el 2020, que iban a tener mucha exigencia y muchas responsabilidades. Yo veía que iban a tener más trabajo de lo normal, la casa sexta, una cosa salada... Y era por la pandemia. Eso lo vi antes de las elecciones.

El domingo pasado yo no entendía por qué (Álvaro) Villar estaba tan contento, si había perdido la elección; (Daniel) Martínez es de Piscis, no tenía un buen momento. Es muy interesante la astrología política. Villar es de Géminis, ese día la luna estaba en Acuario, igual que el signo, y cuando le miré la carta astral él tenía bastante cosas positivas: el sol en Libra, la luna en Acuario y él de Géminis, había una tríada de cosas que lo favorecían.

-¿Qué te ha dado la televisión y tu programa propio, Bien con Lourdes?

-Libertad, sobre todo, de decir lo que quiero. El programa de la mañana, especialmente, me gusta muchísimo. Van psicólogos, psiquiatras, médicos. De mañana tiene un formato, y de tarde otro. Este programa me dice: "Vos sola podés, no necesitás de nada, pero permitite ayudarte, permití que un psicólogo te pueda ayudar en el proceso, hace tu propio camino, y no te esclavices de nada". El tarot y la astrología genera una adicción: a ver qué me dice el tarot, a ver qué me dice Lourdes. Ok, escúchame, pero tratá de hacerlo solo, no te descanses en lo que yo te diga.


"El tarot y la astrología genera una adicción: a ver qué me dice el tarot, a ver qué me dice Lourdes. Ok, escúchame, pero tratá de hacerlo solo, no te descanses en lo que yo te diga".

-Madre de Carlos y Alejandra. ¿Cuál ha sido tu mayor enseñanza a tus hijos?

-La fortaleza que les he transmitido. Los tres nos criamos juntos, y es lo que ellos mismo dicen: la fuerza de voluntad, la fuerza, que, si se caen, se pongan de pie nuevamente. Me veo reflejada en ellos dos, uno tiene muchas cosas mías, el otro tiene otras cosas.

-Fuiste abuela a los 55. ¿Cuánto te cambió la llegada de Catalina?

-Mucho. Ser abuela me generó un amor totalmente diferente, porque es el amor que atraviesa. Si Catalina está bien, Carlos (mi hijo) va a estar bien. Es decir: esto es lo más maravilloso que me puede pasar. Me tiene enamoradísima.

-¿Sos feliz?

-Mucho. Muy feliz soy. Hago lo que quiero.

Por César Bianchi