La posibilidad de que Uruguay reciba a ciudadanos cubanos deportados desde Estados Unidos (EE. UU.) generó una reacción interna en el Frente Amplio (FA). Según informó La Diaria y confirmó Montevideo Portal con fuentes del oficialismo, la Comisión de Asuntos y Relaciones Internacionales del FA resolvió solicitar información al gobierno sobre las conversaciones que mantiene la Cancillería con Washington en torno a ese tema.
El presidente del FA, Fernando Pereira, pidió información directamente a la cancillería y dijo al citado medio que la respuesta “es que no hay ninguna negociación, sino diálogos”. Pereira marcó la diferencia: “Una cosa es diálogo y otra cosa es acuerdo”, esgrimió.
“Nosotros siempre hemos sido un país de puertas abiertas, pero una cosa es recibir gente que quiera venir a Uruguay y otra muy distinta es que deporten gente que no está queriendo salir de su lugar, que no está queriendo venir a Uruguay. Nosotros nos vamos a plegar a lo que ha sido la posición histórica de Uruguay, no solo del FA, de Uruguay, del respeto a los derechos humanos, del cuidado de la no injerencia en asuntos de países como el nuestro”, declaró.
Pereira fue categórico sobre la postura de su fuerza política: “Nuestra intención es que no se acuerde, que no quiere decir para nada que Uruguay no reciba gente. Uruguay recibe gente permanentemente. Uruguay no es un país de puertas cerradas. Por el contrario, esta manera de deportar y de violentar, desde nuestro punto de vista, los derechos humanos no es una forma compatible con el asilo que Uruguay da”.
El dirigente también pidió “no discutir estos temas por titulares de prensa” y entendió que Uruguay, “al igual que otros países de América Latina, reciben presiones directas o indirectas como esta, que puede ser la filtración de un diario”. Advirtió que “el gobierno de Uruguay tiene que tener cuidado de dar cumplimiento a su política exterior histórica”, en particular la no injerencia en asuntos de otros países y el respeto a las normas internacionales de derechos humanos.
Sobre el vínculo entre el FA y el gobierno en este tema, Pereira señaló que la fuerza política “va a marcar su posición, que no tiene que ser 100% exactamente la posición del gobierno, pero tratamos de que sean coherentes”. Explicó que el gobierno “también responde a un programa que es el programa del FA y a un conjunto de valores y principios”, por lo que consideró que temas de esta magnitud “deberían ser evaluados profundamente por el FA, sin querer colocarse en el rol de gobernar, porque no es el rol que nos toca, pero sí dando nuestra opinión con claridad”.
Pereira también aludió al contexto internacional: “¿Cómo no va a preocupar si hay un país poderoso que está generando condiciones objetivamente negativas para los países de América Latina? ¿Cómo no va a preocupar si de un día para el otro nos aumentan los aranceles de 10% a 12,5%?”. Y marcó el límite: “Un límite que nosotros no vamos a aceptar mover es el de no violentar los derechos humanos. Ese es un límite que queremos cumplir”.
Agregó que “la posición es clara” y que “nuestro gobierno la va a defender”, aunque reconoció la complejidad del escenario: “Cada tema internacional hoy hay que leerlo a la luz de un cambio en la política exterior del mundo, en donde casi podríamos decir que jugamos sin reglas de juego, y esto para los países más pequeños genera complejidades que hay que poder analizar, pero eso no implica desde ningún punto de vista perder nuestra identidad”.