Contenido creado por María Noel Dominguez
Entrevistas

Cuestión de fe

Fe, unidad y humanidad: más de 46.000 musulmanes celebraron la Jalsa Salana en Reino Unido

La comunidad Ahmadía reunió a delegaciones de 100 países en un evento por la paz y la inclusión

03.08.2025 09:26

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2025-08-03T09:26:00-03:00
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Por María Noel Domínguez

Durante cuatro días, en un predio de Hampshire, la Comunidad Musulmana Ahmadía recibió delegaciones de más de cien países. El evento combinó espiritualidad, acción social, denuncia de la persecución religiosa y compromiso con la paz global.

Jalsa Salana

Jalsa Salana

En las afueras de Alton, una localidad rural de Hampshire, se vivió una escena que desbordó de simbolismo: más de 46.000 musulmanes de todo el mundo aclaman al líder espiritual de su comunidad,  Hazrat Mirza Masrur Ahmad , antes de sumirse en un silencio reverente para dar paso a la plegaria del zohr , la segunda del día según el Corán. La escena tuvo lugar en una megacarpa dentro de un predio de 11 hectáreas, donde se celebró una nueva edición de la Jalsa Salana , el mayor encuentro anual de la Comunidad Musulmana Ahmadía y hoy la convención musulmana más grande de Europa Occidental.

La Jalsa Salana es mucho más que un encuentro religioso. Es un acto de fe, sí, pero también una manifestación internacional de convivencia, diálogo, identidad, juventud, servicio y denuncia . Allí confluyen oraciones, discursos, banderas, carpas, voluntariado y emociones, en un ambiente que logra combinar solemnidad espiritual y compromiso con la realidad global.

Una ciudad espiritual levantada por millas

Durante tres días, entre el 26 y el 28 de julio, el evento resultó como una ciudad en sí misma. Más de 210 carpas se instalaron para alojamiento, comedores, cocinas, salas de reunión y baños, todo coordinado por más de  7.000 voluntarios llegados de diversas partes del mundo. En la panadería del predio, se horneaban 100.000 panes de pita por día para alimentar a los asistentes con el mismo menú: arroz, pollo y cordero en salsa especiada.

Una particularidad de este año fue la destacada presencia de jóvenes: el 27% de los participantes eran de la generación Z. Muchos integrantes participaron activamente en las tareas de la organización, sirviendo como voluntarios en estaciones de tren, puntos de bienvenida o servicios de limpieza. La comunidad impulsa múltiples iniciativas para este grupo etario, como el canal Young Imam , que responde preguntas sobre el islam en redes sociales, o el programa Bread for Britain, que hornea pan para donar a bancos de alimentos.

Fe, identidad y pertenencia

El evento también comenzó con un gesto político-religioso de fuerte carga simbólica: la izada conjunta de la bandera del Reino Unido (Union Jack) y la bandera de la Comunidad Ahmadía. "El amor por la patria es parte de la fe", recuerdan los organizadores, y esa lealtad a sus países de adopción es un pilar para los ahmadíes.

Durante el evento, el Jalifa Masroor Ahmad instó a los musulmanes a “ buscar el mejoramiento de sus naciones” y ser “fuente de paz para la sociedad”. Lo acompañaron líderes religiosos y políticos, como la diputada Dame Siobhain McDonagh, el obispo de Winchester, Philip Mounstephen y representantes del Vaticano, entre otros. 

“Ser británico y ser musulmán no es contradictorio”, remarcaron los oradores, y defendieron la educación temprana en valores de servicio, empatía y compromiso social.

Nos matan, nos torturan, nos discriminan. Pero no le devolvemos odio. El terrorismo no es islam

Una comunidad pacífica

Fundada en 1889 en India por Hazrat Mirza Ghulam Ahmad, quien se proclamó el mahdi (mesías) esperado por el islam, la Comunidad Ahmadía promueve un islam basado en la no violencia, la hermandad universal y el amor interreligioso. Esa afirmación le valió el rechazo de los clérigos tradicionales, que la declararon herética.

Jalsa Salana

Jalsa Salana

Desde entonces, los ahmadíes han sido perseguidos en países como Pakistán, donde una enmienda constitucional los declara "no musulmanes" y les prohíbe, bajo amenaza de cárcel, rezar, predicar o identificarse con el islam. No pueden peregrinar a La Meca ni llamar mezquitas a sus templos. Están marcados como “ahmadíes” incluso en sus pasaportes. Muchos han sido asesinados, encarcelados o desplazados.

Durante sus discursos, el huzur fue enfático en su condena a la violencia y la radicalización. "Nos matan, nos torturan, nos discriminan. Pero no devolvemos odio. El terrorismo no es islam", dijo. También denunció la situación en Gaza, criticó al grupo Hamás por silenciar a los ahmadíes en la Franja y lamentó la tibieza de los gobiernos islámicos ante la crisis humanitaria palestina.

Mujeres: protagonismo, respeto y educación

Uno de los momentos más significativos del evento tuvo lugar en la carpa exclusiva para mujeres, donde más de 18.000 asistentes esperaban con emoción la llegada de su líder espiritual. Allí, Hazrat Mirza Masroor Ahmad les dedicó un discurso centrado en el estatus de la mujer en el islam , subrayando sus derechos dentro de la comunidad y el rol esencial que ocupan.

En ese espacio, sin presencia de varones para garantizar la comodidad y la autonomía, según sus valores, las mujeres coordinan la seguridad, la asistencia médica, las cámaras y toda la logística interna. Una vez finalizado el discurso, muchas aprovecharon para recorrer un extenso bazar con prendas exclusivas o conversar sobre futuras uniones matrimoniales.

La educación femenina tiene un lugar privilegiado en la comunidad Ahmadía. En la Jalsa se distingue especialmente a las mujeres graduadas en universidades de todo el mundo, sin importar el país o la carrera. La formación y el conocimiento son considerados pilares fundamentales de su libertad, dignidad y liderazgo.

@portalmvd ?? Miles de fieles, un solo mensaje: paz y espiritualidad en el ?? de Londres #jalsasalana #jalsauk #espiritualidad #fe #musulmanes@Jalsa Salana UK #JalsaUK ? original sound - Montevideo Portal

Despedida de paz y esperanza

Al cierre del evento, el huzur se retiró caminando entre miles de hombres que lloraban tras la plegaria del asr, mientras miles de mujeres hacían lo propio en su carpa. El silencio, los abrazos y los rostros conmovidos marcaban la despedida.

En las calles del predio, aún se escuchaban los ecos del lema central de la comunidad:  “Amor para todos, odio para nadie” .

Por María Noel Domínguez