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Cambio de frente

Ezequiel Fontes: del por qué Totoa dejó Twitter a la educación social y escribir un libro

Supo tener una de las cuentas más famosas, pero el “hate” y la vida lo forzaron a cerrarla y hoy quiere dedicarse a la escritura.

25.10.2026 16:07

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Por Eduardo Pereyra
  [email protected]

Para muchos jóvenes el nombre Ezequiel Fontes puede resultar desconocido. Sin embargo, cuando uno pronuncia el apodo Totoa, probablemente la gran mayoría lo asocie a un perfil de Twitter —actualmente X— que supo destacar entre los seguidores del mundillo del fútbol uruguayo por sus opiniones y memes.

Justamente, quien estaba detrás de ese perfil era Ezequiel. Nacido en 2001, Fontes logró crear una fuerte comunidad mediante este personaje y sus transmisiones de streaming en las cuales solía, generalmente con humor, dar sus opiniones acerca de fútbol, principalmente de Nacional, club del que es confeso hincha. Sus estudios en periodismo deportivo a través del IPEP y su Licencia C de Audef para ser entrenador infantil acompañaron este proceso en el que Totoa empezaba a hacerse cada vez más conocido en Twitter, una etapa que, según explica, hasta el día de hoy “le recuerdan con mucho cariño”.

Sin embargo, hoy ese capítulo está cerrado. “Un día tuiteé una última vez, vi dos o tres comentarios que atacaron, y dije: 'Ya está'. A los dos días creo que borré la aplicación y nunca más”, confesó. Y si bien la fama obtenida por Twitter le ayudó, entre otras cosas, a formar parte del equipo de Aweno TV a través del programa “Warda con estos” [que integra hasta la fecha], ese lugar que supieron tener las redes sociales hoy lo ocupa la escritura.

En la actualidad, mientras cursa el segundo año de la carrera en Educación Social, Ezequiel Fontes se estrenó en una faceta que para muchos era desconocida, pero que él venía forjando desde hace ya unos cuantos años: el lanzamiento de su primer libro, “El gol más importante de Miguel”.

Partiendo de una herida propia como lo es el sueño frustrado de ser futbolista, e impulsado por un curso de escribir ficción que tomó en Escaramuza, Fontes dialogó con Montevideo Portal y sostuvo que esta novela va mucho más allá del fútbol. “No es solo lo que pasa dentro de la cancha, sino las cosas que vive uno cuando trata de cumplir un sueño: miedos, ansiedad, angustia, esperanza, constancia, perseverancia”, describe. 

¿En qué consiste tu libro?

Es un libro de temática infantil-juvenil, más o menos para una edad de entre 11 y 15 años sería la ideal, más allá de que cualquiera puede leerlo. El libro trata sobre fútbol, sobre las cosas que vive un niño o una niña que quiere dedicarse a eso y el proceso para llegar a juveniles, pero tiene un trasfondo mucho más grande de lo que pasa dentro de la cancha, sino con las cosas que vive uno cuando trata de cumplir un sueño.

¿Cómo surgió la idea de escribirlo?

Bueno, es una idea que yo tenía en mente hace mucho. El libro empieza en gran parte inspirado por mi historia personal, del sueño frustrado de no ser futbolista. Y después me fui dejando llevar. Esta historia, como te digo, yo ya la tenía en mente. En su momento, hacía unos años, había intentado empezar a escribirla y hace un año hice un curso de escribir ficción y ahí me sentí con las herramientas y dije: “Dale, vamos para adelante”. Y este año fue que la escribí.

O sea, ¿hay un poco de tu vida en ese personaje de Miguel?

Sí, sí, yo me veo muy reflejado. Más allá de que después yo me dejé llevar y bueno, pasan en la historia cosas que a mí no me pasaron. Pero en un principio sí, fue algo que yo viví a mis 13, 14 años, que yo personalmente la pasé bastante mal en ese momento y me quedó para toda la vida. Hoy lo veo como un aprendizaje, pero en ese momento sí la pasé bastante mal. 

El que lee el libro se da cuenta de que hay ciertas cosas de otro tipo de novelas, también de fútbol, que cuentan la historia de un niño, por ejemplo, los libros de Daniel Baldi de La Botella F.C. o el de Mi Mundial. ¿Hubo algún tipo de inspiración en esas novelas como para hacer la tuya ahora?

Sí. Yo soy, fui sobre todo a esa edad, muy lector de Daniel Baldi. Te diría que me leí casi todos. Incluso, cuando tuve los libros físicos [de su propia novela], le regalé uno a modo de agradecimiento. Y sí, yo leía mucho sus novelas y encontré gran parte de la inspiración en ellas. Incluso me pasó en un momento, donde yo volví a leer mi libro unas semanas después de sacarlo, quizá un mes, y yo en gran parte dije: “Por momentos siento que parece una novela de Daniel Baldi. Qué honor, me encanta”. Fue como lo que más me motivó en ese momento; así que sí, me recontra sirvió de inspiración hasta el día de hoy.

¿Cómo ves la repercusión del libro? En su momento, cuando lo sacaste, se vio en redes sociales muchas imágenes de gente apoyándote. ¿Cómo lo ves hoy día, ya pasado un tiempo?

Bueno, cuando lo saqué, mi círculo íntimo la verdad que estuvo super acompañando, la biblioteca donde lo presentamos se llenó. Y después el mundillo redes también acompañó un montón, me escribieron cientos de personas. Incluso por momentos me pasaban tuits o capturas de cosas que ponía la gente en momentos random, digamos, sobre el libro o sobre que lo vieron. La verdad que la repercusión creo que fue muy buena, está siendo buena porque hasta el día de hoy me escriben o me han preguntado dónde conseguirlo. Por suerte ya cada vez está más disponible en distintas librerías, pero obviamente cuando salió, al principio, no, y mucha gente que me escribía quería saber cómo conseguirlo porque se lo iba a regalar a un sobrino, al nieto, a un amigo. Entonces eso estuvo buenísimo y yo me sentí muy acompañado, no solo por mi círculo, sino también por gente que no conozco y que le estoy super agradecido.

Ya estuvimos hablando del Ezequiel escritor. Ahora quiero ir un poco hacia el pasado, hacia “Totoa”. La gran mayoría de las personas te conoció por ese personaje de Twitter y, como es sabido, vos dejaste la aplicación, ¿qué pasó ahí para que dejes de usarla?

Yo creo que estaba metido en un mundillo que por momentos se me hacía muy violento. No es novedad que el mundo fútbol muchas veces acá en Uruguay se lleva para ese lado, entonces estaba viviendo situaciones distintas en mi vida, de cosas familiares, cosas de la facultad que me tenían un poco agobiado. O sea, nada que no viva ninguna persona, pero yo personalmente estaba bastante agobiado. Y este mundo Twitter ya venía siendo bastante áspero, por lo menos en las cosas que a mí me aparecían, las cosas que yo leía, las cosas que me comentaban muchas veces, innecesariamente, considero yo.

Y la verdad es que un día tuiteé una última vez, vi dos o tres comentarios que atacaron, que yo muchas veces eso lo tomaba normal y me reía, pero en ese momento la verdad es que estaba cansado y dije: “Ya está”. Y realmente ya estuvo. A los dos días creo que borré la aplicación y nunca más. Incluso cuando yo quise en un momento que mi cuenta quede en candado —es decir, que no sea pública—, le pedí a un amigo que entre y que lo haga él, porque yo no quería ni descargar la aplicación. Me cansó, me agobió. Más allá de que le estoy muy agradecido a mucha gente, porque gracias a muchos de ellos estoy donde estoy hoy, pero me cansó la violencia que estaba transitando, que yo sentía transitaba.

¿Y estás mucho mejor con esa decisión?

Sí, sí. Ya no recibo muchas veces comentarios porque sí de odio o de bronca. Entonces sí, estoy mejor.

En este nuevo rol que tenés como escritor, ¿querés que la gente deje un poco de lado esa imagen de Totoa twittero y que ahora te vea como Ezequiel escritor? ¿O sentís que es algo que se puede mezclar y no hay problema?

Sí, yo no creo que se contrapongan. Muchas personas que me escriben hasta el día de hoy recuerdan mi faceta de Twitter con mucho cariño, en los chistes, en las cosas más chicas y yo estoy muy agradecido, y también eso fue algo que me hizo ser hoy yo. Entonces, no es que lo quiero borrar, ni quiero fingir demencia, ni quiero decir que no existió, simplemente hoy prefiero enfocarme en otras cosas de mi vida. No tanto en lo que es redes sociales o, bueno, sobre todo Twitter, que ya lo dejé hace tiempo; entonces, considero que una hizo a la otra, pero son entes separados, digamos.

Hoy estás en Aweno TV, pero en su momento streameabas particularmente en tu canal de Kick hasta que también lo dejaste. ¿La decisión tuvo que ver un poco con lo de Twitter?

Y, la verdad es que sí, fue medio de la mano con Twitter. Ya no sentía, cuando prendía —empezaba un directo— en mi casa, esa inspiración que mucho tiempo sentí, esa motivación, esas ganas de hablar con la gente. Yo creo que, bueno, es sabido que las personas que streameaban en ese momento tuvieron que pasar de Twitch a Kick, que son dos plataformas diferentes. A mí personalmente ese cambio me mató en cuanto a los números. Yo en Twitch tendría, quizás, entre sesenta y cien personas, que para ser Uruguay en ese momento era un muy buen número, y cuando me pasé a Kick bajaron muchísimo, que es entendible porque me tienen que seguir de cero. Son cosas que pasan. Y la verdad es que, en ese momento, ver también la baja de números de manera abismal me desmotivó mucho y bueno, fue otra de las cosas que ayudó a que yo no tenga más ganas de streamear en mi casa.

Y en tu trabajo en Aweno, con esta nueva faceta de escritor, ¿cuidas un poco más cómo te mostrás frente a cámara y lo que decís? ¿O sentís que son dos cosas separadas?

Yo frente a cámara nunca sentí que haga algún tipo de daño, más allá de que puedo hacer algún chiste pasado de tono, pero ni siquiera es tan normal en mí; no porque me esfuerce en hacerlo, sino porque no me sale. Entonces, nunca consideré que me tenga que cuidar de lo que digo. O sea, siento que pueden convivir perfectamente cualquiera de los roles, el del streamer o el escritor, porque son de una misma persona y no siento que sean personalidades distintas. Yo sigo siendo yo frente a cámara como frente a la computadora cuando escribo. Obviamente con otro enfoque, en el sentido de que cuando escribo tengo la mente acá y cuando streameo tengo la mente allá, pero son la misma persona que piensan igual, que tienen los mismos valores y creo que sí, que van de la mano.

¿Ya tenés en mente algún otro libro o lo empezaste a escribir?

Sí, escribí otro, hace unos días que lo pude terminar. Ahora está como en proceso de… ¿viste cuando dejás leudando la pizza? Lo dejé reposando un poco. Y después tengo un par de ideas más que están en mi cabeza, y hay otros que están escritos hasta cierta parte, que los dejé ahí. A veces, cada tanto, trato de empezar a leerlos de nuevo, a ver si le encuentro sentido, si me encuentro con ellos de nuevo. Así que sí, siempre hay ideas vagando y muchas veces estas ideas las empiezo, las termino o las dejo en pausa. Me encanta, siguen estando y sigo queriendo escribir.

¿Querés que este sea tu principal trabajo?

Sí. Acá en Uruguay la verdad es que desconozco cómo funciona ese tema. Soy consciente de la realidad, no creo que alguien pueda vivir de eso, pero sí me encantaría que gran parte de mi vida esté enfocada en eso. Sea no solo el hecho de escribir; sea el día de mañana hacer un club de lectura, sea, no sé, cualquier cosa. La verdad es que es un mundo que me está encantando, que me estoy metiendo cada vez más y lo estoy disfrutando mucho, así que sí.

¿Has tenido algún tipo de reconocimiento de otros escritores?

De otros escritores me parece que no. Sí me han apoyado Daniel Baldi, que me escribió un mensaje relindo dándome para adelante. También Guille Lockhart, que también le llevé una copia y fue un escritor que yo leí mucho, sobre todo en mi adolescencia. Pero por ahora no he recibido comentarios de haberlo leído, de decirme: “Che, esto estuvo buenísimo”. Pero bueno, en algún momento estoy seguro que va a llegar. 

Por Eduardo Pereyra
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