En febrero de este año, el Tribunal de Apelaciones en lo Penal de 3º Turno emitió una sentencia en la que absolvió a Martín Scarpa y a David Pereyra, los dos hombres acusados y condenados por haber asesinado a Alejandro Novo, hijo de la diputada del Frente Amplio, Graciela Barrera.

Scarpa y Pereyra habían sido condenados a 21 y 22 años de penitenciaría, respectivamente, de los que cumplieron alrededor de cinco años de prisión efectiva. Novo fue asesinado el 14 de enero de 2009 en Barros Blancos, cuando dos hombres intentaron rapiñarlo y, en medio de un forcejeo, le dispararon.

La familia de Novo tenía una pollería en una zona cercana a donde vivían los acusados.

En la sentencia de apelaciones, informada en primera instancia por Montevideo Portal, se consideró que hubo inconsistencias en los elementos recabados por la Fiscalía —en ese entonces a cargo de Alicia Ghione—, que no resultaban suficientes para sostener una condena contra Scarpa y Pereyra.

Además, entre el momento en que se cometió el crimen y la reconstrucción de la escena pasaron diez años. Lo mismo ocurrió con la recopilación de testimonios, por lo que los magistrados entendieron que los testigos podían omitir detalles o incluso alterarlos.

La Fiscalía decidió llevar el caso ante la Suprema Corte de Justicia mediante un recurso de casación con el objetivo de revertir la absolución.

Sin embargo, la corte declaró el recurso “inadmisible” y sostuvo que su función es revisar la correcta aplicación del derecho, pero no reexaminar los hechos ni la valoración de la prueba realizada por los tribunales inferiores.

En ese sentido, señaló que el planteo de la Fiscalía se basaba en cuestionar la valoración de la prueba, lo que implicaba arribar a conclusiones de hecho distintas a las ya fijadas en las instancias anteriores.

En 2023, Montevideo Portal informó que existían testigos que aseguraban saber quién mató a Novo. En ese marco, mencionaron a un delincuente apodado el Chicle, vinculado a la venta de drogas en Montevideo y Canelones y señalado como líder de una banda dedicada a hurtos.

En su momento, la esposa del Chicle declaró: “Yo, lo que te puedo decir es que ellos no son”. Consultada sobre si había sido su pareja, respondió que no tenía ese dato.

“Hasta donde yo sé, él nunca había matado a alguien; por lo menos, nunca me había comentado eso. De lo que sí estoy segura es de que sabía quién mató al pollero porque tenía vínculos con los verdaderos asesinos”, afirmó.

—Si no fue el Chicle, ¿quién pudo haber sido?

Conocidos de él, bastante conocidos. Pero él nunca me comentó que haya matado a alguien. No se dedicaba a eso.

—¿Usted conoce a esos conocidos que menciona?

—Mirá, los conozco, pero ahora no sé ni dónde están ni si cayeron presos. Yo con el único que anduve fue con él y, después de que murió, me dediqué a mi hijo. Lo que sé es que las personas que están presas por esto no tendrían que estarlo. No tienen nada que ver.

—¿Fueron estos conocidos de su exmarido?

—Sí.