La iniciativa fue realizada por la Asociación de ex presos políticos de Uruguay (Crysol), un grupo de vecinos de Libertad, el Ministerio de Educación y Cultura, el Ministerio de Transporte y Obras Públicas y el Ministerio de Economía y Finanzas.

El Memorial fue el resultado de un concurso ganado por los arquitectos Raquel Lejtreger y Javier Olascoaga, quienes son hijos de presos políticos y se conocieron durante las visitas a sus familares.

El memorial homenajea a los miles de ciudadanos que fueron recluidos en el Penal de Libertad y es una puerta abierta con la mirilla desde la que se puede ver el cielo.“La austeridad del hormigón, utilizada en las construcciones de las cárceles, es reinterpretada como material de resistencia”, señala Crysol en un comunicado.

“Sin una mirada nostálgica, este Espacio es un recordatorio permanente de una gran lección: el desconocimiento y el menosprecio de los Derechos Humanos han originado actos de barbarie ultrajantes para la conciencia de la humanidad, también en nuestro país”, agrega el comunicado que apela al “compromiso militante del Estado y de la sociedad civil para evitar que hechos de esta naturaleza vuelvan a reiterarse”.

El monumento se levanta a 33 años de la recuperación de la democracia en homenaje a los miles de ciudadanos que sin garantías de ningún tipo fueron condenados por la Justicia Militar y recluidos en condiciones inhumanas y degradantes.