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Terrible

España: madre que mató sus hijos creía que “resucitarían”. El padre se creía “Illuminati"

El caso conmovió a la opinión pública del país. Los pequeños fueron hallados enterrados y con claros signos de violencia.
15.03.2019 09:32
2019-03-15T09:32:00

Recogían agua con botellas en una fuente cercana, trataban de arreglar el chalé abandonado que ocupaban de manera irregular y vivían de empleos precarios y ayudas que recibían de vecinos y asociaciones benéficas de su entorno.

"En la frontera de los términos municipales de Godella y Rocafort, en una zona arbolada y descuidada a unos pocos centenares de metros de los adosados de clase media-alta del área metropolitana de Valencia, malvivían María y Gabriel una ensoñación ‘hippie' que terminó en pesadilla una noche de alucinación", describe el medio español El Confidencial, en una extensa crónica de un crimen escalofriante.

En la tarde del jueves, y tras varias horas de un interrogatorio respondido con numerosas incongruencias, la madre de Amiel y Rachel, de tres años el primero y unos cinco meses la segunda, confesaba el lugar en el que había enterrado por separado a los pequeños, a unos 75 y 150 metros de la casa. Fue detenida por la Guardia Civil, y luego el padre corría la misma suerte. Ambos están detenidos por un supuesto delito de homicidio.

La Guardia Civil sospecha que la madre asesinó a sus hijos en una velada en la que mantuvo una fuerte discusión con su pareja, un joven oriundo de Bélgica del que quedó embarazada en ese país y con el que luego regresó a España . Ella es la principal sospechosa.

A primera hora de la mañana, tras la noche en la que se produjeron los trágicos hechos, abandonó gritando la vivienda, semidesnuda, desconcertada y confusa, "Están todos muertos, aquí ya no tengo nada que hacer", balbuceó Gabriel a los agentes cuando acudieron al lugar de la tragedia, alertados por una llamada a los servicios de emergencia.

En un primero momento, los investigadores de la Guardia Civil vaciaron la piscina, el lugar donde el padre afirmó que la madre quería tirarse para "reencarnarse" con sus hijos. Sin embargo, tras el extenso interrogatorio, ella acabó revelando el macabro asesinato y el lugar donde estaban sepultados sus pequeños, que tenían signos de haber sido golpeados con violencia.

El delegado del Gobierno local, Juan Carlos Fulgencio, informó a los medios que la madre no había dejado que repetir que los niños "tenían que resucitar". La frase de la presunta asesina es todo un signo de su estado mental.

Los servicios sociales de Godella habían abierto un expediente por posibles desequilibrios piscológicos de los progenitores y la falta de cuidado a los menores, lo que podía conllevar la retirada de la custodia. Amiel no iba a desde febrero. Algunos vecinos atribuyen a la pareja un cierto estado de alienación mental, lo que sumado a la ausencia de recursos económicos propios, habría derivado en la enajenación psicológica que condujo al asesinato.

"Tendrían que haber entregado a los niños, se habrían hecho cargo de ellos", manifestaba una persona que los conocía. La pareja había comentado a algunos conocidos que planeaba mudarse a otra localidad en busca de oportunidades.

"Hija de una familia acomodada de Rocafort, María Gombau quiso ser una rebelde y vivir como tal, fuera de convencionalismos. Fue detenida en 2011 tras participar en una manifestación en Valencia en los primeros movimientos sociales del 15-M", describe la crónica de El Confidencial.

Fue condenada en primer instancia por resistencia a la autoridad, pero recurrió. Cumplió su pena haciendo trabajos sociales en Rocafort, donde reside su familia.

A su regreso a Valencia, la presunta asesina firmó su último contrato laboral en diciembre de 2017 como peón de limpieza viaria a través de la bolsa de trabajo municipal del Ayuntamiento de Rocafort. El empleo le duró tres meses, hasta marzo de 2018, ya embarazada de su hija.

Gabriel, por su parte, sacaba algo de dinero con trabajos esporádicos. El último de ellos como pinche de cocina en un restaurante cercano, del que fue despedido hacer un mes por ser impuntual. De carácter reservado, no hizo muchos amigos allí. Los dos eran un par de ermitaños solitarios.

Fuentes de la investigación citadas por el periódico matritense ABC sostienen Gabriel es seguidor de los "Illuminati", una suerte de sociedad secreta contra los abusos de poder. De acuerdo con la información recabada por la Guardia Civil, tanto el detenido como su mujer eran consumidores de drogas.

El pasado 27 de febrero, el pasado 27 de febrero publicó en Youtube un video donde se lo ve cantando, y que fue grabado en la misma casa ocupada en la que residían y donde se habrían cometido los asesinatos.

En el clip se ve la casa de Godella en la que los investigadores han hallado una pintada que reza "Vais a morir todis". La familia nunca llegó a estar empadronada en el municipio, aunque se encontraba en trámite una solicitud presentada por registro de entrada, de acuerdo con la información suministrada por el Ayuntamiento de la localidad valenciana.