La Legislatura porteña sesionaba con normalidad el jueves, y se aprestaba a votar una ley que, en principio, ya contaba con los votos necesarios para su aprobación. Según Clarín, la norma era parte de un acuerdo entre el gobierno central y la jefatura de gobierno de Buenos Aires, que traspasaba el predio de la Esma y cuatro ex centros clandestinos a la órbita nacional, y disolvía el Instituto Espacio para la Memoria (IEM).

La ley partía de un acuerdo entre Cristina Fernández y Mauricio Macri, y requería, además de la venia del Senado, un respaldo legal de la ciudad de Buenos Aires.

Sin embargo, a último momento, algunos legisladores cambiaron su voto, y la ley no se aprobó. Esto generó los festejos de los trabajadores del Instituto Espacio para la Memoria, que estaban en las barras. La presidenta de la bancada kirchnerista, Gabriela Alegre, no se dio cuenta de que su micrófono estaba abierto, y dijo "mirá cómo aplauden estos pelotudos".

Los aludidos la acusaron de "traidora", debido a que Alegre militó y trabajó en distintos organismos de Derechos Humanos. "Andá a hacer asados en la ESMA", le gritaron también, a lo que la legisladora respondió: "el asado lo hacemos la semana que viene".

El Premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel, que se encontraba en el recinto, recriminó a Alegre. Fue precisamente Pérez Esquivel el artífice de la ruptura del acuerdo. La crónica del diario precisa que el Premio Nobel se presentó en la Legislatura acompañado de la dirigente Vilma Ripoll, para convencer a los legisladores de que no acompañaran el proyecto.

Finalmente, la ley naufragó debido que legisladores que, a desgano, habían comprometido su voto, cambiaron de parecer. Aníbal Ibarra se ausentó al momento de votar, y Gabriela Cerrutti y Jorge Taiana faltaron a la sesión. Tampoco votaron Susana Rinaldi y el camporista Pablo Ferreyra.