Es suiza, vivía “con lo justo” en Europa y armó su nuevo camino en el campo de Rocha
La mujer de 27 años llegó a Uruguay hace casi dos años con su hijo Bubu porque no se sentía “cómoda” con su vida en Graubünden.
Por Avril Andrés
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Se presenta como “la nueva gringa en Uruguay” en sus redes sociales, tiene 27 años, llegó a Uruguay hace dos años desde Suiza y busca convertirse en influencer mientras lleva adelante un emprendimiento de carpintería con su marido.
Mariel Gujer nació en Suiza, habla con un acento mezclado y vive en el campo, en el departamento de Rocha, rodeada de animales y madera, mientras todo lo documenta en videos de Instagram, en donde reúne a más de 19 mil seguidores.
Mariel lleva casi dos años construyendo una vida nueva a más de 11.000 kilómetros de donde creció. No vino de vacaciones ni por romanticismo, llegó a América Latina porque en Suiza, con un bebé recién nacido y los dos trabajando, no lograban tener tiempo para compartir en familia y vivían revisando los gastos del hogar.
La historia empieza cuando nació su hijo, que en redes sociales es conocido como Bubu.
“Todos creen que en Suiza se tiene una vida espectacular. Es lindo, sí, pero no todos somos ricos ahí”, dice Mariel a Montevideo Portal. Cuando dejó de trabajar para cuidar al bebé, el sueldo de su marido no alcanzaba. “Estuvimos viviendo con lo justo en Suiza”, recuerda. El apartamento, la guardería, los seguros: todo era carísimo.
Además, no contaba con una red familiar cercana porque los padres de ambos no vivían en Suiza y no podían ayudar con el cuidado del nieto.
Fue entonces cuando apareció Uruguay en el mapa. Los padres de Mariel, su madre chilena y su padre suizo, se habían mudado al país hace ocho años, “por la jubilación”.
“Yo sí o sí dije que quería estar cerquita de mis padres para que vean cómo crece su nieto, tener una nueva etapa en la vida, ser independiente y no trabajar más de lunes a viernes en un trabajo que realmente no me gustaba”, cuenta.
La decisión fue rápida. Bubu tenía apenas un año cuando Mariel se subió a un avión con él. Su marido se quedó en Suiza un año y medio más para ahorrar porque con un solo adulto en el hogar, los gastos bajaron drásticamente.
“Cuando yo me fui podíamos bajar todos los seguros y entonces fue como una persona soltera y ahí podía ahorrar”, explica.
Durante ese tiempo, Mariel vivió en el campo de su padre en Rocha, empezó a crear contenido, abrió una página web y tendió los contactos necesarios para arrancar con un emprendimiento que tenían en mente junto a su esposo.
Hace ocho meses llegó su marido a Uruguay. Y arrancaron enseguida con Capricornio, una carpintería. El nombre no tiene que ver con el signo del zodíaco, ninguno de los dos es Capricornio, sino con el cantón suizo de Graubünden, donde ambos se conocieron.
Ese cantón tiene al capricornio como símbolo, y la región es famosa por sus construcciones de madera en la montaña. “Queríamos tener algo que conecte con Suiza y fue ese nombre”, explica Mariel.
El marido estudió carpintería hace una década, aunque sus últimos tres años en Europa los pasó instalando paneles solares en techos, algo “supercomún en Suiza”, dice ella.
En Uruguay retomó el oficio. Empezaron haciendo muebles y puertas para ganar experiencia y clientela, pero el objetivo es construir y vender un “sauna spa box”, y llegar hasta a construcciones más grandes como cabañas y casitas de madera.
“Ahora tenemos que parar un poco porque nos entró mucho trabajo y mi esposo tiene solo dos manos”, bromea Mariel.
En siete meses, Capricornio llegó a 12 mil seguidores en redes sociales y la mayoría de los trabajos entran por ahí. Mariel es quien maneja la comunicación del emprendimiento y también su propio perfil dedicado al lifestyle, un tipo de contenido centrado en la vida diaria del creador de contenido.
“Yo puedo decir que es más fácil tener una empresa aquí que en Suiza”, afirma al explicar que implica “menos papeles y menos ahorros”, al contrario de lo que sucede en su país, en donde “se debe invertir primero un montón de dinero para poner una unipersonal”.
“Fue más fácil, capaz lo complicado va a venir después…”, dice Mariel, que encuentra emprender en Uruguay como un “desafío”, pero muy “interesante”. Además, explicó que las redes sociales ayudaron mucho en el proceso de conseguir clientela, hasta hoy en día.
“La gente nos ve diferente y capaz que porque somos suizos y todo el mundo ya sabe que Suiza es un país demasiado, digamos, educado, perfecto y lindo, y capaz que por eso nos confía”, reflexiona Mariel.
Sobre el idioma, Mariel reconoce que todavía le cuesta. Su madre es chilena y siempre habló en español con ella, pero cuando sus padres se fueron a Uruguay el español se fue diluyendo.
“Cuando vine a Uruguay tenía que empezar así, poco a poco, porque tienen otras palabras, otro acento. Entiendo siempre mucho mejor que lo que hablo”, admite con naturalidad.
Su hijo Bubu, que acaba de cumplir tres años, ya va al CAIF y el año que viene arranca la escuela rural. “Mi hijo va a ser un gaucho. Él va a ser uruguayo, uruguayo 100%”, dice con orgullo.
Para Mariel, Uruguay tiene una sola palabra que lo resume todo: libertad.
“Nunca me sentí tan libre y tan feliz como aquí en Uruguay. Acá, como una mariposa, yo me abrí”, describe.
Por Avril Andrés
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