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De un extremo a otro

Es rusa, llegó a Uruguay sin saber español y se quedó por la “tranquilidad y libertad”

Daria y su esposo emigraron tras la guerra con Ucrania. Tres años después, no se imaginan un futuro en otro lugar y se sienten “en casa”.

17.09.2026 15:00

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Por Felipe Capó
  [email protected]

Desde hacía tiempo, Daria y su esposo sabían que algún día dejarían atrás su vida en Rusia para mudarse a otro país, un proyecto que tenían previsto en casi todos sus aspectos menos en uno: la fecha.

Eso cambió con el comienzo de la guerra entre Rusia y Ucrania, que aceleró una decisión que hasta entonces no tenía plazo definido.

Durante un mes vendimos nuestras cosas, preparamos los documentos y nos fuimos del país”, recordó Daria en diálogo con Montevideo Portal.

Sin saber hablar español, la pareja puso los ojos en América del Sur y allí encontró a Uruguay, un país que eligieron por “la tranquilidad, la seguridad y la libertad”.

Durante un tiempo habían vivido en otros países, pero al conocer Uruguay encontraron varias de las condiciones que buscaban para establecerse a largo plazo. También pesaron el clima, la naturaleza y la posibilidad de construir una vida en el país.

La libertad es un tema muy importante para nosotros”, explicó.

Sin embargo, los primeros meses estuvieron marcados por varias diferencias culturales. Una de las que más llamó su atención fue el trato de los uruguayos.

Daria describió a los rusos como personas más “cerradas” y “frías”, acostumbradas a una crianza con mayor “crítica y vergüenza”. Por eso, al llegar le sorprendió encontrarse con una sociedad mucho más abierta con los desconocidos.

“La gente es muy amable, cariñosa y abierta. Al principio, me sorprendió muchísimo”, señaló.

La barrera del idioma también hizo más difícil la adaptación. Daria llegó al país sin conocimientos de español y recordó que, durante sus primeros meses, apenas podía mantener una conversación.

“Sabía solo algunas palabras: ‘hola’, ‘qué tal’, ‘soy de Rusia’. Y nada más”, contó.

Aun así, destacó que los uruguayos solían felicitarla por su español incluso cuando recién comenzaba a aprenderlo.

Con el paso del tiempo empezó a soltarse y también encontró en las redes sociales una forma de practicar. Actualmente sube videos de su día a día en Instagram como Dariipixie y asegura que recién durante el último año comenzó a sentirse mucho más integrada al país.

Otra de las diferencias que más la impactó estuvo relacionada con el trabajo.

Daria explicó que en Rusia estaba acostumbrada a trabajar durante fines de semana y feriados y a que la actividad laboral ocupara un lugar central en la vida cotidiana.

“Nosotros trabajamos muchísimo. El trabajo está en el centro de nuestra vida”, afirmó.

En Uruguay se encontró con una lógica diferente.

Acá es al revés: se trabaja para vivir y no se vive para trabajar”, sostuvo.

Al principio le costó acostumbrarse al ritmo más pausado, pero con el paso de los años terminó adoptándolo. “Ahora me gusta muchísimo este ritmo, más tranquilo y relajado. Eso me cambió”, dijo.

También hubo aspectos más cotidianos que le resultaron difíciles. Entre ellos mencionó los horarios de los comercios y restaurantes, las cenas más tarde de lo habitual para ella y la menor variedad de productos en las góndolas, producto de una industria nacional más pequeña que la de Rusia. Daria aseguró además que ropa, cosméticos y algunos artículos electrónicos le resultaron más caros que en Rusia.

En materia de seguridad, su percepción cambia según la zona del país.

La rusa vive actualmente en Punta del Este, ciudad que calificó como “bastante segura y tranquila”. Sin embargo, dijo sentirse más alerta cuando viaja a Montevideo.

“En Moscú podés caminar de noche más tranquila. En Montevideo no estoy tan segura”, afirmó.

Según explicó, en Rusia no estaba acostumbrada a preocuparse tanto por la posibilidad de que alguien le arrebatara el teléfono u otra pertenencia mientras caminaba por la calle.

Su percepción sobre la Policía, en cambio, es más positiva en Uruguay. En ese sentido, destacó que, a su entender, la Policía uruguaya “te ayuda y de verdad podés sentirte bien con su presencia”, mientras que en su país natal no se tiene el mismo vínculo.

Sobre todas las cosas, a poco más de tres años de su llegada, Daria asegura que su relación con Uruguay cambió por completo.

Además de avanzar con el idioma, comenzó a participar en actividades junto a uruguayos y mantiene contacto con otros profesionales rusos instalados en el país.

Es psicóloga, aunque todavía no puede ejercer porque necesita revalidar su título. Mientras tanto, participa en encuentros y actividades vinculadas a su profesión.

También considera que su condición de extranjera le permite observar aspectos del país desde una perspectiva diferente a la de quienes nacieron acá.

Hoy, aquella llegada sin español y sin demasiadas certezas quedó atrás. “Ahora estoy acá como en casa”, aseguró.

Además, al menos por ahora, tampoco imagina construir su futuro en otro lugar, y espera vivir “muchos años más” en Uruguay.

Tres años después de haber llegado buscando tranquilidad, seguridad y libertad, Daria dice haber encontrado algo más: un lugar al que ya siente como propio.

Por Felipe Capó
  [email protected]