¿Cómo lleva su trabajo como ministra?

Es un Ministerio que a mí me entusiasma mucho, sé que en estos casos a la gente le da por hacerse la mártir. Trabajo muchas horas porque en este lugar es muy importante ir a actividades culturales y los conciertos, exposiciones u otras actividades culturales son todas tarde, entonces tenés una jornada bastante larga. No me quejo porque me gusta mucho. Es un Ministerio muy interesante y variado, que tiene la inversión hacia el futuro más importante para un país; la educación, la cultura, la ciencia y la tecnología. También tiene el aspecto de la Justicia que es lo más distinto (entre las tareas y funciones del Ministerio) que merecería la creación de una institucionalidad separada.

¿Hablamos de las fiscalías?

Es más que eso. Están los fiscales del Estado, los fiscales de gobierno, los de lo Contencioso Administrativo y dentro de lo que es materia de tipo legal, el registro de Estado Civil, donde se anotan los nacimientos y casamientos y la Dirección General de Registros, que es más bien un registro dedicado a la propiedad y a la compra venta. Los ciudadanos comunes por lo general no vamos tanto, el que va más bien es el escribano. Todo eso es una materia bastante compleja y especializada. Dentro de esa función del Ministerio está la inscripción de asociaciones civiles y fundaciones; cuando se quiere comenzar una asociación civil para obtener la personería jurídica hay que inscribirla y eso también depende del Ministerio. Esa materia es la más distinta. A veces se ha hablado de la creación de un Ministerio de Cultura, cosa que no me parece mal, pero tal vez me parece que sería más importante una especie de asamblea de la cultura, un Consejo Nacional de la Cultura que reúna a diversos actores, y más urgente darle una institucionalidad propia a toda la parte jurídica, registral. También podrían sumarse los establecimientos de detención, una cuestión que en este momento nos preocupa mucho a todos los que nos velamos por los derechos humanos, y no es la mejor arquitectura institucional que dependan del propio Ministerio del Interior y de la Policía porque las prioridades son otras, y las especialidades también.

¿Hay consenso para que salgan de la órbita del Ministerio del Interior?

Sí, hay un consenso de que no debe estar, para la propia Policía es un destino muy distinto a su destino normal. Lo llamaría, si hay que darle un nombre, Ministerio de Justicia y Derechos Humanos. Acá hay una especie de aversión al Ministerio de Justicia, porque se usó durante la dictadura, pero lo único que tiene en común es el nombre. No se trata de atentar contra la separación de poderes, que es lo último que se me ocurriría. El Poder Judicial es el Poder Judicial, y tampoco iríamos contra la independencia técnica del fiscal. Los docentes son funcionarios de la facultad, pero uno no les dice qué tienen que dar en la clase, tenemos libertad de cátedra, análogo en cierto modo a la independencia técnica del fiscal. El fiscal opina sobre su materia, nadie se va a meter jamás en un juicio sobre un caso particular, y esa función es muy importante, es el representante del Estado, de la sociedad frente al Poder Judicial.

Cuando Astori lanzó su precandidatura afirmó que el próximo gobierno no podía permitirse tener un Ministerio de Educación y Cultura que reine pero que no gobierne. ¿Pasa eso en materia de educación?

 

Es un Ministerio de educación es particular, y creo que tiene su lugar. En este país la educación es autónoma. En el caso de ANEP, hasta ahora, hasta la nueva Ley de Educación las autoridades eran nombradas por el Poder Ejecutivo, con venia en el Senado y su presupuesto es asignado directamente. Sin embargo, el que haya un Ministerio de Educación es importante, porque por algún lado tienen que articularse las políticas educativas con las de gobierno y con las productivas y con los planes de país. El gobierno tiene cierto plan productivo, quiere estimular ciertas profesiones y tiene una visión de futuro. Es cierto que el gobierno dura cinco años y que en formación de recursos humanos hay que pensar en plazos de unos 15, pero un gobierno correcto, aunque vaya a gobernar cinco años, tiene que tener una visión de país de por lo menos 15 o 20, no tiene sentido gobernar para cinco años y después que yo me vaya que se arreglen. El país tiene que tener una estrategia para formar gente no sólo para lo que se precisa ahora sino también para lo que piensa que se va a precisar, y tiene que tener una capacidad de transformación del plan que tenemos, no es que tenemos este plan ahora y después va a seguir así. Formar gente no sólo para ocupar puestos de trabajo, sino también para formar ciudadanos. Yo creo que si Astori quiso decir eso, estoy de acuerdo en que este Ministerio tradicionalmente no tiene su rol bien definido, sobre todo en cuanto a educación, incluso se puede decir que reina pero no gobierna. Ahora, no se trata de contravenir la autonomía de la Educación, pero tiene que haber una articulación política, porque no podemos hacer un proyecto educativo y un proyecto político que no tengan nada que ver. La nueva Ley de Educación genera herramientas que no invaden la autonomía pero que crean mecanismos de coordinación, por ejemplo, y está funcionando desde hace unos seis meses, una Comisión Coordinadora del Sistema Nacional de Educación Pública y eso es muy bueno porque en sus ideas está hacer un Sistema Nacional de Educación. No islas separadas que cada uno tiene su camino, que tiene una estructura como de árbol, uno sigue por una rama, y termina por una cierta puerta de salida que es terminar esa carrera y si quiere cambiar tiene que volver atrás al punto de bifurcación. Eso no tiene que ser así. Tiene que ser una estructura en que uno puede empezar un proyecto por un lado y eventualmente terminarlo y querer además hacer otra cosa y no tiene que volver al principio de esa cosa, sino que le reconocen los saberes que tiene y tendrá algún curso de nivelación o adaptación para entrar a otra cosa. Uno puede hacer una carrera corta, de tipo técnico que le dé una salida laboral temprana, puede querer trabajar para independizarse y después querer seguir una carrera universitaria más larga, lo lógico es que se reconozca lo que tú aprendiste en la Educación Técnica. O puede empezar en la Universidad y descubrir una vocación docente, entonces le está faltando una complementación de tipo pedagógica, didáctica, pero se puede aprovechar el conocimiento que tiene de alguna disciplina, la historia, las matemáticas. Un sistema permeable en que hayas muchas puertas y uno pueda terminar y volver a empezar, que pueda cambiar de camino, tener hasta segundos ciclos laborales. Un sistema de educación es un concepto distinto, se establecieron bases por ejemplo de evaluar en créditos de conocimientos, cosa que es una herramienta, no es una herramienta mágica pero ayuda: tengo tantos créditos y me hacen falta tantos para terminar una carrera o no ser sólo en cantidad sino también me falta tal formación complementaria. Alguna experiencia hay y es buena, por ejemplo hay carreras de tecnólogos que se hacen entre la universidad y la Universidad del Trabajo, que las primeras fueron en la Facultad de Ingeniería, la de tecnólogo mecánico y la de tecnólogo informático, también la de tecnólogo químico, que permiten también seguir con la carrera de ingeniero o de químico, te reconocen algunas cosas y te piden otras.

Al inicio de su gestión, generó mucha polémica la aprobación de la Ley de Educación

Sí, yo entré en plena polémica. Es natural que haya polémica en la Ley de Educación, no conozco en el mundo una que no haya desatado polémica. No deja de estar bien que la gente debata sobre educación, quiere decir que le importa.

 

Hubo un Debate Nacional pero muchos participantes señalan que sus planteos no fueron reconocidos.

No se podían tomar todas las ideas, se editó un libro y se tomaron muchas ideas, una de las que a mí más me gusta es la de un Consejo de Participación en cada centro educativo, es mucho más que la Comisión de Fomento, no es la misma cosa con distinto nombre. Es un Consejo de Participación que tenga muchas funciones y que participen los alumnos y estudiantes de la edad que tengan, los docentes, los padres, que tendrán distinto rol según la edad de sus hijos y gente que no es padre ni madre pero le interesa la educación, porque tiene un club en el barrio, apoyó la escuela cuando iban sus hijos y ahora sus hijos son grandes, o no tuvo hijos pero le gusta y le interesa. Esa idea vino del debate educativo. Yo no estaba cuando se hizo el debate, pero sí recibí todos los materiales y se expusieron ideas contrapuestas entre ellas, así que es imposible que todas se vean reflejadas. Sí se recogieron muchas y se buscó la mejor síntesis entre ellas, se consultó mucho a ANEP, mucho a la Universidad, y en algún momento el Gobierno tiene la responsabilidad de cerrar un proyecto de ley y presentarlo, sino estamos siempre discutiendo; ahora hay que implementarla, hay cambios muy importantes como la creación de un sistema, la creación de los institutos terciarios superiores que son carreras cortas como para el trabajo, de ciclos muy cortos de dos tres años, que permitan seguir estudiando y que se adapten a las necesidades del país. Hay necesidad de profesionales en informática, es cierto por un lado bueno, porque hay desocupación 0, pero por otro lado hay empresas que necesitan más y no tienen. Una empresa cuando piensa en establecerse, sea nacional o extranjera, se fija si tiene energía eléctrica, comunicaciones y si tiene gente. Precisamos más ingenieros, más técnicos y eso tenemos que ofrecer un nivel público. Los institutos terciarios son para ese tipo de carreras, no sólo tecnológicas, porque tecnológico suena vinculado a la ingeniería, pueden perfectamente estar vinculadas a los idiomas, al turismo, pueden ser de otro tipo. Queríamos llevar a los institutos superiores al estatus de ente autónomo, pero para eso se precisan tres quintos de votos y eso no se consiguió, es posible que se logre después. El otro instituto es el de formación en educación que es enormemente importante, porque la educación de lo que más depende es de la calidad de los educadores. Se trata de juntar las mejores tradiciones de la formación docente de la Universidad de la República, de la Cenfores, de profesores en educación física de otras formaciones docentes que hay en el país.

 

¿Se considera que el IPA no está funcionando bien, que tiene carencias estructurales?

 

No es que tenga carencias, es que debería formar parte de un todo más amplio, porque en este país la formación de los docentes hereda una tradición normalista, que cada institución forma a quienes van a ser docentes en ella. La idea que tenemos los uruguayos es que el IPA era de Secundaria y forma a los profesores y Magisterio a los maestros. Esa es la tradición normalista más pura, que tiene sus ventajas porque la gente se forma en contacto con lo que después va a hacer, en el ámbito en el que va a trabajar y hace su práctica con un profesor o maestro más experimentado, eso está bueno. Ahora la Universidad también tiene cosas para ofrecer, por ejemplo las formaciones disciplinarias, en matemáticas, en biología, en historia, en las que no tienen que competir sino cada uno aportar lo mejor que tiene. No es que sea malo ahora, creo que es bueno, pero merece más amplitud, merece que se recoja lo mejor que el país tiene, porque no puede ser que hagamos las cosas menos bien de lo que deberíamos hacerlas, sobre todo en materia de educadores, tenemos que juntar lo mejor y darle el carácter de universitario, que en este momento no tiene.

En estos debates muchas veces se plantea la dicotomía de educar para brindar ingreso al mercado laborar o educar para formar a la persona. ¿Se trata de una falsa dicotomía?

Sí, tenemos que esquematizar mucho. Lo que queremos de educación es lo mismo que los padres quieren para sus hijos, que sean buenas personas, buenos ciudadanos, el disgusto más grande que puede tener uno es saber que su hijo es un torturador. Que lleguen a ser independientes, es ley de vida que nosotros vamos a morir antes que ellos y ojalá sea así y que sean lo más felices que puedan y que disfruten de la vida. Para que sean independientes se precisa que trabajen, y para eso necesitan una formación profesional, técnica, para que se ubiquen en el mundo y lleguen a ser independientes y puedan trabajar como cualquier persona en un mundo que cada vez exige más tecnificaciones. El trabajo sin preparación alguna está muy mal remunerado y es muy poco. El formar para ser solidario, para ser parte de la ciudadanía, no puede ser disociado de lo otro porque sino sería formar como robots y también en el ser felices, implica la educación en la recreación y el deporte, la educación en la cultura, uno disfruta más en la medida que conoce, si uno conoce más la música la disfruta más, sea el género que sea.

 

¿Por qué decidió no salir a hacer campaña y mantenerse independiente?

No estoy en ningún sector y me siento bien así, tengo una profunda relación con el Frente Amplio, me siento muy ligada al FA y pienso que este gobierno ha sido y es un buen gobierno. Yo asumí con el compromiso, no me lo pidieron explícitamente pero yo me hice interiormente el compromiso de estar hasta el último día y me parece que mi mejor papel no es tomar un rol en algún sector, porque yo no me siento especialmente atraída a hacer eso. La mejor campaña que puedo hacer es desempeñarme lealmente y lo mejor que puedo este Ministerio hasta el final de la gestión porque con eso estoy haciendo algo que habla a favor del país porque esto lo estoy haciendo con todos los uruguayos pero también estoy asumiendo un compromiso que el Frente Amplio asumió y eso habla bien del Frente Amplio.



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