Entrevistas

El Interior profundo

Entrevista con Eduardo Bonomi

El ministro del Interior, Eduardo Bonomi, aseguró que en 2013 comenzarán a impactar en las estadísticas algunas medidas tomadas por el gobierno y espera un descenso de las rapiñas y los homicidios, así como de la participación de menores en delitos violentos.

26.02.2013 18:46

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2013-02-26T18:46:00
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En entrevista con Montevideo Portal, sostuvo que se hicieron muchas cosas que no obtuvieron atención y disparó contra Pedro Bordaberry: "Que deje el Twitter y se ponga a pensar".


¿Cuáles son las principales metas del Ministerio del Interior para este año?

El principal objetivo sigue siendo consolidar la reforma que nos planteamos desde 2011 y que terminamos de encauzar el año pasado, el 17 de mayo, cuando se instaló el nuevo software del 911 y se concretó la división de la Policía de Montevideo en zonas.

Por otro lado, tenemos algunos proyectos de ley que planteamos el año pasado. Sería bueno que este año estuvieran en el tapete. Algunos de los que presentamos fueron aprobados, otros tienen media sanción y se van a aprobar rápidamente ahora. Pero queda el proyecto del Instituto Nacional de Rehabilitación, la nueva ley orgánica policial -que para nosotros es fundamental-, la ley de tenencia responsable de armas, que es una cosa muy importante relacionada con la campaña que estamos lanzando de canje de armas.

También hay que seguir avanzando en el proceso de pasaje de cárceles de la Policía al Instituto Nacional de Rehabilitación.Eso parte de un acuerdo que hicimos en la comisión multipartidaria de seguridad. Todos los partidos quedamos comprometidos a seguir ese proceso. Puede cambiar el gobierno, puede cambiar el partido, pero existe un compromiso firmado de seguir el proceso hasta que las cárceles salgan del Ministerio.

Usted comenzó a dialogar con los partidos políticos sobre la percepción de riesgo. Ya se reunió con los blancos, con el Frente Amplio y va a haber encuentros con el Partido Independiente y los sectores colorados... ¿cuál es el objetivo?

El objetivo es conversar sobre cómo estamos encarando el problema. Hemos hecho un montón de cosas que no sé si realmente le han prestado la atención necesaria. Pero nosotros a la Guardia Republicana le dimos carácter nacional. Tenía 800 efectivos cuando entramos y este año completa los 1.500. Teníamos un sistema de comunicaciones en el 911 que era de la década del 60. Cambiamos por el sistema Tetra, que es lo más avanzado que hay en el mundo. Después le cambiamos el software. El sistema Tetra lo vinculamos a la videovigilancia. Hemos comprado armas, vehículos blindados. Hemos traído de una sola vez más patrulleros que los que otros gobiernos compraron a lo largo de todo el período. Ahora estamos entregando un patrullero nuevo a cada seccional. Hemos traído más de 750 motos. Hemos repartido camionetas para combatir el abigeato, como nunca se ha hecho. Hemos creado la Dirección Nacional de Crimen Organizado y la vinculamos a Interpol. Hemos modificado el trabajo de Inteligencia. Hemos hecho una serie de cosas por resoluciones de la comisión multipartidaria de seguridad y por una interpretación de cuál es el problema.

"Hemos hecho un montón de cosas que no sé si realmente le han prestado la atención necesaria"

En ese sentido, ¿cuál es el problema que se vive hoy?

Nosotros creemos que hay una incidencia importante del crimen organizado y eso hace a la percepción de riesgo. El crimen organizado comprende al narcotráfico, pero es más que eso. También abarca a la trata de personas y el contrabando de armas. El narcotráfico y el narcomenudeo provocan un problema que tiene que ver con los delitos que afectan más a la población. Está vinculado al robar para hacerse de dinero para la compra de drogas que aparentemente son baratas. Acá la pasta base entró porque aparentemente es más barata que la marihuana. Es más barata la dosis, pero la pasta base genera más dependencia y más consumo. Llega a haber gente que necesita 20 dosis. Entonces una dosis es más barata, pero 20 son muchísimo más caras. Sostener el vicio lleva al robo, la desesperación lleva al robo y se producen un montón de delitos que afectan a la población. Estar bajo la acción directa o con abstinencia, cualquiera de las dos situaciones lleva al aumento de la violencia.

Si uno analiza la cantidad de delitos sin explicarse cómo se producen, los va a seguir combatiendo como hace 20, 25 o 30 años y no va a tener el menor éxito. La percepción de riesgo está vinculada a percibir no solo el delito sino por qué se produce. Más allá de que cada vez es más difícil tomar esto como política de Estado, requiere realmente políticas de Estado. Sin embargo, muchas veces sectores de la oposición toman la seguridad no como una política que hay que encarar de esa forma, sino como un tema en el que uno puede diferenciarse y usarlo para crecer. Cuando pasa eso, tenemos problemas. Nosotros queremos conversarlo. Si después se sigue en la misma, se sigue en la misma, pero no queremos caer en la irresponsabilidad de no plantearlo.

¿Cuáles son las metas en cuanto a los resultados del combate a los distintos tipos de delito?

Uno podía plantearse que el objetivo fundamente es bajar los delitos, ver dónde se producen, trasladar policías y cambiar la estadística. Eso es irresponsable, tanto como hablar con la gente, aumentarle el patrullaje y al mes siguiente hablar con otra gente y cambiar los patrulleros, como se ha hecho muchas veces.

Nosotros nos planteamos que para que esto baje realmente sin retrocesos, hay que modificar la Policía, reestructurarla, darle armamento, darle vehículos para no tener que andar cambiándolos de acuerdo a las conversaciones que tiene uno con la gente. Al mismo tiempo teníamos que tratar de bajar los delitos. Nosotros trabajábamos con lo que teníamos y le íbamos haciendo incorporaciones. El equilibrio de eso se llevó hasta el 17 de mayo de 2012. Ahí empezamos a trabajar más con lo nuevo.

El año pasado tuvimos un crecimiento muy grande de los homicidios en los primeros cuatro o cinco meses. Luego tuvimos un aumento en los meses siguientes, en algún mes hasta alguna baja. Los meses más difícil fueron enero y marzo.

Las rapiñas empezaron a bajar de junio a octubre del año pasado. En noviembre y diciembre subieron. En enero de este año bajaron un poquito, un 2,5% en Montevideo, y febrero lleva una baja importante que se arrastra en todo el país.

Los hurtos bajaron todo el año pasado en Montevideo. Siguen bajando en enero y febrero, incluso en Canelones, por lo que disminuyen en todo el país.


"Si uno analiza la cantidad de delitos sin explicarse cómo se producen, los va a seguir combatiendo como hace 20, 25 o 30 años y no va a tener el menor éxito"


¿Cómo se explican esos resultados?

A la reestructura de la Policía se le agregaron operaciones que tuvieron cierto impacto. Va a seguir habiendo operaciones y van a seguir dando resultados.

Los homicidios de este año con respecto al año pasado, aunque para mí son altos, significan una baja en enero y vamos a ver cómo termina febrero.El problema está ahí. Y está dado por un aumento de la violencia en la sociedad que lleva al incremento de los homicidios. Pero también ha llevado al aumento de los accidentes y de los suicidios.En enero hubo 32 homicidios y 16 fueron por ajustes de cuentas.

¿Hay un proceso de formación de maras o bandas criminales de ese tipo y barrios en que se concentren? ¿Se está instalando el sicariato?

Dos seccionales, la 24 y la 16, concentran mucho más de la mitad de los asesinatos de todo el Uruguay.Hay preparación de gente que se la puede contratar como sicarios. Pero la mayor cantidad de muertes no se explica por el sicariato. El ajuste de cuentas muchas veces no tiene que ver con que alguien contrate un sicario para matar, sino que la banda actúa. Algunos ajustes de cuentas se tratan de que a veces mulas que han ido a Argentina a traer un kilo de pasta base, piensa que le pagan por hacer eso y el dueño se hace la plata mayor, entonces la mula decide utilizar el contacto para ir a buscar él su propia pasta base y se mete con los clientes del tipo que lo mandaba. Ahí hay un enfrentamiento y no creo que se contrate un sicario, sino que alguna persona del grupo es el que comete el homicidio.

No hay sicarios como en Colombia, donde un empresario, un marido despechado u otro tipo de personas contraten para matar. Eso de forma generalizada para mí, no existe. Más allá de que estén preparando gente para matar.

"Nosotros teníamos una Policía con determinadas características. Estamos tratando de construir otra"

Han puesto en mi boca lo de las maras y también lo de la favelización. Yo empecé a hablar de la feudalización cuando al principio de mi gestión, determinado medio de prensa decía que el Marconi se estaba transformando en una favela. Yo decía que no, que estábamos muy lejos de las favelas y que teníamos sí procesos de feudalización, que consiste en tratar de sustituir la autoridad del Estado en determinadas zonas o territorios donde la presencia del Estado es débil. Ese proceso de feudalización existió en Brasil y se llamó favela, existió en El Salvador y fue la mara. Nosotros tenemos un proceso de feudalización mucho más incipiente que el de las favelas o las maras y que no va a tener esos nombres porque se van a ajustar a características propias nuestras y esperamos que se corte antes. Sí existe ese proceso y sí existe un proceso de violencia que va acelerado y hay gente que toma comportamientos que son complicados y están vinculados a barras de barrio, a barras de deporte.

¿Qué herramientas tiene la Policía para cortar ese proceso?

La reestructura de la Policía con su división en zonas. Las investigaciones de los hechos se hacen desde las zonas y las comisarías adoptan una forma mucho más clara de Policía Comunitaria. Y la especialización, en la que trabaja la Dirección Nacional de Crimen Organizado.

¿Qué evaluación hace del trabajo de la Policía Comunitaria y de las Mesas Locales de Seguridad, cuyos integrantes están bastante preocupados por su funcionamiento?

Tenemos planes de reforzar eso. La Policía Comunitaria existe hace tiempo en Uruguay y había tantas Policías Comunitarias como Jefaturas departamentales. No había una doctrina. Nosotros tomamos como modelo a Canelones para difundir la doctrina. Hemos creado una Dirección Nacional de Policía Comunitaria. Es un proceso que ha avanzado.Hemos tratado de generalizar la experiencia de las Mesas Locales de Seguridad y al mismo tiempo vincularlas a la Policía Comunitaria.Que haya mejor funcionamiento en un lugar que en otro responde al grado de consolidación de la Policía Comunitaria y al grado de involucramiento de los comisarios con las mesas. Eso tiene que ver con que un comisario que comprendió lo de la Mesa, lo asumió y va a las reuniones, a diferencia del que va porque hay que hacerlo, pero no lo asumió y no lo comprendió. La gente que se queja es porque en su lugar no hubo una respuesta adecuada. Hay gente que sí la ha tenido. Hay otra gente que tuvo una respuesta adecuada en parte, pero que se dio tareas. Porque cuando uno se reúne por reunirse, se desgasta. Pero si aunque el comisario no vaya, ellos encuentran una tarea para hacer, la hacen y da resultados, como ha pasado en Punta Gorda y en Punta Carretas.

"Tenemos un proceso de feudalización mucho más incipiente que el de las favelas o las maras"


¿Hay que pedirles a los comisarios que cambien la cabeza o designar nuevos comisarios?

Es todo, porque nosotros teníamos una Policía con determinadas características. Estamos tratando de construir otra que incorpora mucho de lo viejo y le agrega cosas nuevas. Hay gente que no lo llega a comprender.Ese proceso ha tenidos resultados. No me animo a decir que el proceso de baja de las rapiña sea ya irreversible, pero los datos de febrero mejoran los de enero.

¿Cómo impactó el corte de las comunicaciones de las cárceles en los barrios en que los reclusos comandan bandas?

Todavía no lo tenemos medido. Pero tiene dos tipos de impacto. Uno es que cuando se pierde el contacto con alguien que piensa, toma el control gente con menos experiencia y a veces toma caminos más duros. Ese es un impacto negativo. Por otro lado, desarticula determinadas cosas y a la larga el resultado es bueno.

¿Cómo ha evolucionado la participación de menores en los delitos luego que el Sirpa frenara las fugas?

Se ha mantenido en porcentajes similares. Pero yo creo que lo que va a impactar a mediados de año es la ley que establece para determinados delitos -homicidio, rapiña, secuestro, copamiento y violación- que el mínimo a cumplir por un menor es de un año de internación. Además, obliga a que el que comete una rapiña no puede ser devuelto a los padres.Eso se va a sentir fuertemente a mediados de este año.

Por otro lado, en algún departamento ya tiene efectos el hecho de que los menores reincidentes, los jueces resuelvan pasar los antecedentes de los padres a los jueces de mayores.

Las iniciativas que ha enviado al Parlamento fueron suavizadas por el Frente Amplio en algunos casos y en otros la bancada se ha tomado más tiempo que el que usted ha demandado. ¿Cree que el Frente Amplio ha respondido a las necesidades del gobierno en materia de seguridad?

Este es un tema de debate en todos lados. Cuando planteamos los proyectos de ley, no lo hicimos para que sean aprobados tal cual, sino para el debate. Incluso, en el caso de la ley del mínimo de un año de reclusión para los menores en casos de delitos violentos, nos comprometimos a crear una comisión para redactar un código de responsabilidad penal adolescente que encarara las cosas en serio. Esa comisión va a tener una respuesta para el 31 de julio. Esa respuesta tiene que ser mucho más global. Esa ley fue hecha para tener un impacto.Hubo tres leyes aprobadas y otras tres que quedaron.La defaltas es importante porque pone un freno y la conversamos con gente de distintos ámbitos, con los intendentes para combatir el vandalismo, con la Asociación Uruguay de Fútbol por la violencia en el deporte. La aprobación de esa ley puede ser importante.

Si bien hubo una demora un poco mayor, de todas maneras hubo una cuestión de enfoques diferentes que llevó a esa situación, pero es bueno que se haya discutido. Ha sido muy importante la política de "Estrategia por la Vida y la Convivencia", porque eso combina las medidas policiales con las medidas sociales, tratando de romper esa discusión que ha habido sobre si los delitos hay que atacarlos con medidas sociales y si alcanzan, o hay que atacarlos con medidas policiales y si alcanzan. A juicio nuestro no alcanzan ninguna de las dos, hay que combinarlas.El avance que se ha producido va a asegurar que esté el tema en el próximo congreso programático del FA.

Los acuerdos con la oposición se terminaron cuando Jorge Larrañaga dijo en mayo de 2012 que cambiaba su opinión sobre que usted era el mejor ministro del Interior del Frente Amplio. Con los colorados y el Herrerismo el distanciamiento había sido anterior. ¿Cree que a esta altura hay margen para acuerdos políticos?

No nos planteamos si hay o no acuerdo político. Nos planteamos que hay visiones que tenemos y las queremos compartir. Después cada cual es responsable de lo que hace. Más allá de que se ha tomado la seguridad para la acumulación política y eso lleva a los arrepentimientos y también a que algunos digan unas cosas y aclaren que no lo van a decir en público.Lo que nos interesa, más que nada, es que aunque no haya acuerdos en lo inmediato, hay un proceso que hay que continuar.

"Pedro Bordaberry se dedica a los 140 caracteres. Que deje el Twitter y se ponga a pensar".

Después de la interpelación que le hizo Fernando Amado el 7 de febrero, Pedro Bordaberry escribió en Twitter que usted es un "inepto miembro del poder explicativo". ¿Cómo toma ese tipo de críticas?

Yo dije una vez que Bordaberry razonaba a ritmo de Twitter. Su pensamiento se encierra en 140 caracteres. Por lo tanto, no puede decir mucho y trata de ser efectista. Creo que le corre en contra, porque no se le cae una idea. Él agrede, pero no se le cae una idea. Y cuando le preguntan por sus ideas, él dice: "Nosotros tenemos ideas, tenemos 50 medidas que planteamos en 2008". Y sigue levantando sus 50 medidas. Eso demuestra que no se le cae una idea. Porque el doctor Vázquez en 2008 le respondió que 39 de las medidas ya se estaban aplicando. Yo hoy le respondo que 48 de esas medidas ya se están aplicando. Las que no se está aplicando es porque discrepamos, que son la baja de la edad de imputabilidad y detener en averiguaciones sin tener elementos suficientes.Todas las demás, no sólo las estamos aplicando, sino que estamos yendo mucho más lejos que lo que él planteaba. Una de sus medidas era considerar que tener un arma y antecedentes constituía un agravante. ¿Un agravante de qué, si no había una ley que prohibiera tener armas? Nosotros proponemos una ley que prohíbe tener armas sin autorización y cuando nos plantearon en el Parlamento si se podía poner como agravante tener antecedentes, dijimos que sí.

Sigue diciendo que tiene 50 medidas y no se ha puesto a estudiar que 48 ya se están aplicando. ¿No será hora de que se ponga a estudiar lo que sucede y entonces buscar medidas y no repetir hoy las que planteó en 2008 sin saber si se hicieron o no se hicieron?

Él encierra su pensamiento en 140 caracteres. No puede ser propositivo. Yo escuché un reportaje que le decían que la gente lo tomaba más como crítico que como propositivo. Y él dijo que era así. Es así. Porque se dedica a los 140 caracteres. Que deje el Twitter y se ponga a pensar.

Montevideo Portal / Alejandro Amaral