Entrevistas

Así se empieza

Entrevista a María Julia Muñoz

María Julia Muñoz, ministra de Educación y Cultura, habló sobre la situación de la educación, sus desafíos y su relación con Tabaré Vázquez. "La educación es un área prioritaria, pero no es la única", dijo Muñoz. Entrevista de Ana Jerozolimski.

02.03.2015 10:30

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2015-03-02T10:30:00
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Su designación para el cargo sorprendió a muchos en la opinión pública. Si volvía a acompañar al Dr. Tabaré Vázquez, en cuyo primer gobierno ya había estado, se pensaba que sería nuevamente en el Ministerio de Salud Pública, su primera cartera. Pero a María Julia Muñoz no le amedrenta el nuevo desafío. No tiene dudas de que puede hacer bien el trabajo... y también tiene claro qué debe lograr, para que dentro de cinco años, se resuma su gestión en forma positiva.

El texto que aquí reproducimos, es un amplio resumen de la entrevista publicada el jueves último en "Semanario Hebreo". Hablamos no sólo con la futura ministra, sino también con María Julia, la persona, la mujer.

Dra. María Julia Muñoz, dentro de muy pocos días, asumirá como la nueva ministra de Educación y Cultura. ¿Con qué espíritu aguarda el 1.º de marzo? Y claro que es la fecha más simbólica por el cambio de mando... ya que de hecho, hace varias semanas, desde que el Dr. Tabaré Vázquez la designó, que usted está trabajando...

Estamos trabajando con intensidad en la transición, con las actuales autoridades, incorporando los nuevos proyectos que tienen que ver con el programa de gobierno y los compromisos asumidos por el Dr. Tabaré Vázquez.

La conformación de un equipo de personas con distintos perfiles, de diferentes corrientes de pensamiento aunque sea dentro del propio Frente Amplio, es siempre un desafío que obliga a articular improntas personales, para generar confianzas mutuas y poder trabajar con armonía.
Es una etapa compleja, que siempre tomamos muy en serio pues sienta las bases del relacionamiento futuro y genera las confianzas necesarias para conformar un equipo sólido de trabajo, que cumpla los objetivos planteados en el Programa de Gobierno.

UN ÁREA PLENA DE DESAFÍOS

La educación es vista como una de las áreas principales en las que el gobierno tendrá que hacer reformas, en las que deberá lidiar con grandes desafíos... ¿Emprende esta etapa sintiendo que estos serán años de lucha?

He visto que existen grandes potenciales en los docentes de todas las ramas de la enseñanza y al MEC, le corresponde coordinar apoyar y promover desarrollo del sistema educativo en general. Hay muchas ganas de trabajar en condiciones dignas, de enseñar valores y conocimientos para el Uruguay del siglo XXI. He conocido gente fantástica con muchas ganas de dar.

Pero el desafío es estar a la altura de las condiciones de infraestructura, de tecnologías que apoyen la docencia directa, de mejoras docentes en reconocimiento social y también en salario. Claro, de acuerdo a las posibilidades presupuestales del país... que no siempre son las que los profesionales docentes merecen.
Los años de gobierno son siempre años de lucha, la lucha será conseguir mejoras para los educandos y educadores. Centrar la educación en el alumno y lograr mejoras sustantivas en los perfiles educativos.
Las posibilidades del Uruguay deben contemplar las necesidades de todas las áreas del gobierno. La educación es un área prioritaria, pero no es la única.

Usted ha destacado en entrevistas a otros colegas, que hasta ahora tiene como amigos personales a gente de los sindicatos, tanto de Adeom cuando estuvo en la intendencia, como en la salud, en el primer gobierno de Tabaré. Eso significa que se puede hallar la forma de dialogar... ¿pero diría que lidiar con los sindicatos es una de las partes más complejas del ministerio? De allí salieron serias reservas a reformas propuestas y eso complica...

Para nada, nunca los problemas de gestión son por los sindicatos. Ellos son los que defienden los intereses de los trabajadores en términos de salario y condiciones de trabajo y tienen una visión desde un lugar muy importante y necesaria para tener en cuenta. Cuando no hay cambios en una organización, no es por obstrucción de los sindicatos. Generalmente es por falta de diálogo o de propuestas concretas.

¿Cuáles son a su criterio los principales problemas que hay que solucionar?

Creo que se pueden resolver muchas cosas. Hay problemas de repetición, sobre todo en niveles socioeconómicos complejos que trabajaremos junto al MIDES en lo que hace a asiduidad de asistencia y con los cuerpos docentes y las comunidades educativas en lo que hace a aprendizaje. Hay dificultades en los niveles de conocimiento en matemáticas y lecto-escritura que puede mejorarse. Esto es posible revertirlo, hay profesores muy capacitados y con estrategias pedagógicas y técnicas innovadoras podemos revertir esa situación.

¿Le duele que la escuela pública ya no sea el símbolo tan puro y positivo que fue durante tanto tiempo para los uruguayos? ¿O cree que exagero con esta aseveración?

Creo que hay traslado al sector privado un poco en primaria y bastante en el ciclo básico, lo que quita esa riqueza de interrelación de diferencias sociales, en lo más rico de nuestras vidas. Pero tal como lo fue en la crisis del 2002 la escuela uruguaya sigue siendo un factor clave de defensa de integración social.
Para algunos sectores de la población hay dificultades en la visualización de la integración social, pero de todos modos la escuela pública sigue siendo el lugar de encuentro del hijo del obrero y del doctor.

Recordemos que el nuevo cargo incluye a la cultura...y eso claro que no es sólo un cúmulo de conocimientos, sino de valores... Antes de las elecciones, una nómina importante de intelectuales y escritores publicó un manifiesto exhortando a votar por el Frente Amplio, por lo que había dedicado al fomento de la cultura. Por otro lado, hubo no pocas críticas por lo que se vio como una pérdida de valores en lo público, afirmando algunos críticos que determinados pronunciamientos del propio presidente de la República, no habían ayudado, al hablar por ejemplo contra profesionales, o abogados, contra bachilleres. ¿Cree que hay cosas que cambiar en ese sentido? ¿Se cometieron errores?

Creo que el conocimiento académico siempre debe defenderse y es una riqueza del país que debe cuidar siempre y sentirse orgulloso.
Se debe apoyar la investigación científica y Tabaré se comprometió a destinar el 1 % del PBI a la investigación.
Los profesionales siempre fueron bien conceptuados en el gobierno de Tabaré, dado que él también lo es. Siempre apostamos a que los profesionales aporten a la sociedad lo que esta le ha dado, y han sido el motor del desarrollo.

¿Qué tendrá que haber logrado, de aquí a cinco años, para decir, cuando la ciudadanía vaya nuevamente a votar, que usted fue una buena Ministra de Educación y Cultura?

Bajar la repetición escolar, ver que egresa casi el 100 % del primer ciclo de secundaria y que matricule el 75 % en el segundo ciclo.

VÁZQUEZ Y YO

Volveré un poco atrás... ¿por qué cree que el Dr. Vázquez la nombró para este cargo? Él habló claramente de su experiencia en lidiar con sindicatos fuertes o difíciles... De su fidelidad a él y su compromiso con la propuesta del FA, ni se habla, claro que eso está ah, pero no puede ser sólo eso ¿no?

Creo que es clara mi adhesión al Frente Amplio. Y mi firme convicción que el Dr. Vázquez es el mejor conductor que ha tenido el Uruguay en los últimos años. Y por eso cuando me convoca a alguna tarea pienso que por alguna razón lo hace. Y que sus razones siempre son en beneficio de las mayorías populares.
Pero lo explicaré más a fondo. Por el 1989 me desempeñaba como Profesora Agregada, grado IV del Departamento de Medicina Preventiva y Social de la Facultad de Medicina. Como militaba en la Asociación de Docentes de la Universidad de la República, conocía el apoyo y compromiso del profesor Tabaré Vázquez a la Facultad y a la Universidad de la República.

El Profesor Vázquez siempre valoró la creación de conocimiento, y la investigación, que la Universidad proporciona al país. Pero luego vi que entendía que la política era un estadio superior de lograr cambios sociales mediante el diálogo interpartidario y la democrática confrontación de ideas. Me hizo pensar que la verdadera lucha para los cambios sociales que Uruguay tanto necesitaba se dirimían en ese campo.
Por eso cuando ganó las elecciones Municipales en 1989 y me convocó al equipo, no le costó convencerme. Sentí que esa era la posibilidad de llevar a la práctica, la lucha que había abrazado desde la adolescencia. Y acepté integrar el primer equipo municipal. Creo que esa intendencia marcó una inflexión en el Uruguay en la integración de las personas con discapacidad a la vida social, en la necesidad de tener una sociedad más igualitaria para tener un mejor país.

En ese momento dejé una carrera universitaria, pero no me costó, siempre sentí que elegí lo mejor para mí y para el país. Allí conocí a la Dra. Azucena Berrutti, una MAESTRA en lo municipal y en la corrección que se debe mantener en la vida pública. Listón tan alto que nunca pude alcanzar, pero que siempre fue mi guía.
Luego estuve trabajando junto a Mariano Arana un gran intendente, pero sobre todo un hombre que ama la ciudad de Montevideo y con quien aprendí muchísimo de arte, pintura, escultura y del respeto al patrimonio, no por algo meramente conservador, sino por la historia que siempre debe enriquecer una ciudad y a su gente.
Volví con el Gobierno de Vázquez al Ministerio de Salud, y de él -más que los cambios realizados para hacer equitativo el acceso a la salud- llevo como enseñanza que cuando un equipo de hombres y mujeres se compromete con un programa, lo hace sentir como necesario a los ciudadanos, con eso se puede.

"ME VEO LUCHADORA"

Además de la sorpresa que el nombramiento causó en mucha gente, en otra sonó como lógico... por esa imagen de mujer fuerte que tiene, dispuesta a "pelearla" cuando hay grandes desafíos... ¿Usted también se ve así? ¿Fuerte? ¿Luchadora?

Me veo luchadora, trabajadora, leal y frontal para dejar claro adónde vamos.
Creo que mantengo diálogo con todos sin bajar principios. Me entusiasman los desafíos y más cuando se trata de luchar por la igualdad de los más débiles. Y en este caso los más débiles son los niños desde su nacimiento. Y los que los iguala son la educación y la cultura. Es apasionante dedicarse a ello.

¿Cuáles han sido las principales luchas en su vida? En lo profesional, político... pero también en lo personal, si es que está de acuerdo a hablar de eso públicamente...

Llegar a recibirme de médica en una época difícil marcada por la dictadura.
En lo político mantenerme fiel al Frente Amplio y a Tabaré Vázquez sin estar en ningún sector político del Frente Amplio. Y en lo personal, combinar la militancia política, ser madre y trabajar en docencia e investigar. Todo a la vez.

Recorrer el país en una campaña electoral es fascinante porque se oye de primera mano los problemas reales de la gente, pero también se dejan de hacer otras cosas, como la vida privada y los afectos en ese tiempo.
Es un lindo sacrificio, pero sacrificio al fin. Una encuentra lugares del Uruguay a donde sólo se va a pedir el voto y no a saber qué sucede y a escuchar qué se quiere. Para esas personas es muy importante que se las escuche y que luego se tenga en cuenta sus opiniones.

Usted destaca que no ha estado en ningún sector político del FA... Me imagino que eso también cobra un precio...

La unidad de acción política y la participación ciudadana son claves en el diseño y aplicación de las políticas públicas. Hubo gente que dijo que estábamos prendidos del Estado, cuando en verdad siempre perdí dinero pasando de lo privado a lo público. Pero también siempre sentí que lo público vale la pena. Esas críticas desde muy adentro son más dolorosas que las de afuera. Pero no se pueden conseguir unanimidades.
Es desde las políticas públicas que se puede cambiar la calidad de vida de nuestra gente. Y es por todo esto que cuando Vázquez me propone un nuevo desafío, lo primero que pienso es "por algo se le habrá ocurrido".
Y trato de ponerme en marcha para dar lo mejor de mí. Para construir un equipo sólido, con complementación de saberes y de experiencias de vida, pero con un inequívoco compromiso con el programa y con nuestra gente.

ANTES DE MINISTRA... LA PERSONA

¿Qué le gustaría que el uruguayo promedio sepa de su nueva Ministra de Educación y Cultura? ¿Hay algo que no se conoce mucho... y que usted cree que la pinta de cuerpo y alma?

Sentido del humor con responsabilidad en el trabajo. Esto lo dijeron mis compañeros de equipo.
Yo creo que de mí se conoce todo, pues lo que no se sabe se inventa. Pero que me apasiona el tamboril y las llamadas no es secreto. Que en Israel bailé en la mesa de una cantina que era para bailar en las mesas, tampoco es secreto. Y quedó en el recuerdo de todos, para algunos muy criticable, para otros como expresión de alegría.

Como no se puede estar de acuerdo con la visión, ni la expectativa de todos, trato siempre de sentirme bien conmigo misma, que entiendo es la mejor manera de dar alegría y hacer cosas positivas por los demás.

Recuerdo muy bien que la entrevisté después de aquellos bailes sobre las mesas... y en efecto el propio propietario de aquel sitio, el lamentablemente ya fallecido empresario uruguayo Arié Guri, me dijo que allí, todos bailan sobre las mesas, que eso era señal de sana celebración, y que lo habían hecho también políticos uruguayos de otros partidos cuando visitaron el lugar, incluso en el marco de visitas oficiales.

Así es, exactamente.

Para ser buena ministra, no es imprescindible haber sido buena alumna... pero creo que sería lindo conocer cómo fue su vivencia en la escuela de niña...¿Qué recuerdos le dejaron sus años de escuela?

No tuve experiencia de escuela pública, sí mi hijo que la adoptó por decisión propia. Mi vivencia fue muy linda y tengo amigas que conservo hasta hoy. Estudié mucho, pero también hablaba mucho.

O sea... conversaba en clase...

Eso mismo. Mi madre se quedaba muy apenada, pensando que la mala conducta por hablar mucho iba a ser un grave escollo en mi vida. Le desesperaban las malas notas que recibía en conducta. Pero salí bastante bien y trato de no hablar demasiado sino sólo para que los demás sepan qué pienso.

¿Siente que hay vivencias de aquel entonces que se perdieron? ¿Algo de lo que usted vivió, que le gustaría que los alumnos de hoy también puedan vivir?

Cada época tiene sus virtudes, hoy no se podría vivir sin la informática y nuestro país tiene la ventaja de la universalidad del Plan Ceibal. También se tiene la cercanía que teníamos nosotros. Y no quiero repetir las coplas de Manrique "que todo tiempo pasado fue mejor".

Los niños de hoy son rápidos y muy despiertos, lo que les envidio son los cochecitos mullidos y súper cómodos, comparados con los de mi época. Pero no me enfermaron de la columna y pude usarlos después para jugar a las muñecas pues eran indestructibles.

Es bueno no perder proporciones... ¿Recuerda a sus maestras?

Sí con mucho cariño, fueron muy importantes en mis opciones de vida, incluso en la elección de la carrera de medicina. Recuerdo en especial a Sor Teresita, la Señorita Luquiño, que siempre me ponía buenas notas en matemáticas porque solucionaba rápido los problemas. Nunca supe si eso era una virtud, pues no me dejaba comer chicles en clase y una vez me pegó uno en la nariz y me hizo saltar con él toda la clase... pero la verdad es que más que penitencia... era divertido.

Otra vez me escapé con otras cinco compañeras para despedir una compañera que se fue a vivir a España, Nieves Catoira... Nos suspendieron una semana. Primera vez que se daba una penitencia tan dura en el liceo. Y bueno... así se templó el acero. Luego la dictadura nos pegó mucho más duro.

Rememorando cosas de aquellos años, recuerdo que hasta los 15 años no podía tener novio... pero tenía una tía, de las que nunca faltan, que me encubría las pasiones de adolescente. Son recuerdos adolescentes que guardo con mucho cariño .Y los malos recuerdos los borré... los que no enseñaron, no sirvieron.

A MODO DE RESUMEN

¿Hay cosas que mirando hacia atrás, no sé si decir que "empañan" todo esto que usted siente, tan positivo, pero sí que son la parte más difícil de la vida pública?

Los debes y los dolores que se llevan no con olvido, pero sí sin rencores, son el tiempo que no le dediqué a mi hijo en su infancia y adolescencia, las incomprensiones de los compañeros de ruta, cuando dicen "los que viven del Estado" y siempre perdí plata por dedicarme a cargos públicos y el abandono obligado del compartir con los amigos más queridos muchos momentos de encuentro.

Las traiciones de compañeros de ruta... en fin, lo propio de la vida intensamente vivida. En lo personal, te diré que recuerdo claramente la maternidad con la duda y la angustia de parir en dictadura, pero por suerte todo terminó fantástico y tengo un hijo maravilloso.

Estas palabras me dejan la sensación de que junto a las satisfacciones de la vida pública...también la acompañan algunas amarguras... Pero mejor concluir con un mensaje positivo... ¿Algún sueño que aún quiera realizar?

Siempre se sueña con una vida plena y feliz y con un país sin desigualdades sociales.