Contenido creado por María Noel Dominguez
Política

Adiós al Parlamento

Entrevista a Jorge Orrico, por Ana Jerozolimski

Jorge Orrico, durante 20 años representante nacional por el Frente Amplio, no estará en la nueva legislatura, se despide con plenitud por todo lo hecho y emprende un nuevo camino como presidente del Sodre.

15.02.2015 14:29

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2015-02-15T14:29:00-03:00
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Hay niños que sueñan con ser bomberos , héroes, astronautas o policías. Pero Jorge Orrico (FA) soñaba ya desde chico con ser Presidente de la Cámara de Diputados, cargo que finalmente, hace unos años ocupó, sintiendo que fue lo más feliz que vivió en el Parlamento.

En la nueva legislatura ya no estará. Los primeros momentos tras la confirmación de que no había salido electo, no fueron fáciles... pero hoy, resume todo con una sonrisa al analizar lo vivido y el significado de todas las experiencias que atesoró en el Palacio Legislativo durante 20 años.

Este es un resumen de la entrevista que nos concedió recientemente sobre las dos décadas en el Parlamento.


Jorge, tú no estarás en el nuevo Parlamento, con lo cual terminas dos décadas de trabajo como legislador .¿Es difícil resumir 20 años allí?
Es muy difícil. He tenido en estos 20 años desafíos muy grandes, por ejemplo trabajar activamente en la construcción del Código de la Niñez y Adolescencia, que era un código 1934 que había que cambiar totalmente porque había que cambiar el concepto de familia, incluso había que cambiar las presunciones en materia matrimonial.

Después está el tema del Código del Proceso Penal, que se acaba de sancionar ahora, para mencionar algo muy reciente. Esto va a traer como consecuencia un cambio radical en el procedimiento.
Tuve el desafío además de vivir las dos circunstancias: ser diputado de la oposición y ser diputado oficialista; ahí aprendí que da mucho más trabajo ser diputado oficialista, sin duda. En fin, hago un balance absolutamente positivo, fueron años muy felices en mi vida, y además que yo siempre sentí que estaba haciendo lo que me gustaba, por lo tanto nunca sentí el sacrificio de ir.

Y si comparas tus tres vetas, como actor, abogado, parlamentario, ¿con cuál te quedas?
No sé... lo de actor me tira mucho. Pero sin duda que entre abogado y parlamentario, soy parlamentario. A mí me gusta más el derecho como ciencia que el ejercicio de la abogacía, que es otra cosa. Como legislador hacés las modificaciones que correspondan teniendo cuidado de que esa norma que estás creando forma parte de un sistema para que no provoque una especie de caos jurídico de difícil interpretación. Ese es un desafío intelectual importante.


¿Se paga derecho de piso por ser diputado nuevo?

¡Ah, por supuesto! En todo: no sabés dónde queda el baño, no sabés cómo tenés que hacer para pedir la palabra... En fin, querés un vaso de agua y no sabés bien cómo se hace, no conocés todos los servicios que el Poder Legislativo te da...los servicios de biblioteca, hasta la búsqueda bibliográfica, hasta el derecho comparado y tantas oficinas que hay..

¿Recuerdas tu primera intervención en la Càmara?
Por supuesto. Yo nunca escribo mis discursos, pero el primero sí lo escribí. Igual no lo leí pero lo tenía escrito porque tenía miedo de trancarme. Lo único que sé es que el primer día que llegué a la Cámara, cuando se estableció la Cámara, se eligió el presidente y poca cosa más y me acuerdo que me dije: "Pero yo acá no voy a hablar nunca". Después eso se supera y la forma de superarlo es pedir la palabra y hablar. Si uno se queda quieto no habla nunca en los cinco años.

El Palacio Legislativo irradia algo muy especial. Siempre pensé que hasta la imponencia de su arquitectura tiene como objetivo recordar la importancia de la democracia para el país.En la interna diaria, haciendo política ¿no se pierde la conciencia de que se está en el templo de la soberanía?
No, yo nunca lo perdí. Al principio, la belleza del Palacio Legislativo tre abruma... luego uno se acostumbra. Pero uno siente que forma parte de algo muy grande. Yo por ejemplo decía al principio: "No voy a mirar más" porque en la sala de Diputados ,arriba, hay toda una cuestión de vidrio, donde está el escudo, de otros uruguayos, y yo me pasaba mirando para arriba entonces dije: "Acá me van a empezar a sacar fotos mirando para arriba... ¿Éste qué está haciendo?", porque realmente atrae mucho, aquellos vitreaux son de una belleza impresionante. El Salón de los Pasos Perdidos también...y ni que hablar de cuadros espectaculares que atesora el Poder Legislativo.


Tienen que lo ver los escolares que visitan el Palacio... aún recuerdo las visitas, cuando estábamos con la túnica y la moña...
Te diré que lo que dice desde lla Presidencia de la Cámara de Diputados fue fomentar la ida de escolares al Poder Legislativo y hay que ver los chiquilines cómo reaccionan con asombro cuando ven determinadas cosas.

¿Por ejemplo?
Cuando les mostrás el Salón de los Pasos Perdidos y ven aquella inmensidad, con aquellos vitrales arriba, ves las caritas que se iluminan. Cuando les mostrás, tanto sea la Cámara de Senadores como la Cámara de Diputados es como que les cuesta entender que estamos en el Uruguay, no estamos en, yo qué sé, Francia. El nuestro es un Parlamento hermosísimo.

¿Algún "secreto" de la interna del Parlamento que valga la pena contar? Secreto no digo en el tono de chisme, sino de cosas que quizás en la vida común se mencionan menos..
Las anécdotas son muy numerosas por cierto.

Para comprender la que contaré ahora, hay que saber ante todo que cualquiera de las dos cámaras funciona con un reglamento que establece que se da la palabra en el orden que se pide y se tiene un tiempo determinado para hablar. El tiempo máximo es de 45 minutos y el mínimo puede llegar a ser de 15. Pero cuando se plantean lo que se llaman "cuestiones de orden"-sea dar el tema por suficientemente discutido, pedir un cuarto intermedio de tanto tiempo- se tienen que votar de inmediato y no dan lugar a discusión. Quiere decir que , entonces cuando alguien dice "Por una cuestión de orden" el presidente inmediatamente tiene que dar la palabra. En aquella época todavía no existían las tarjetas de crédito tan extendidas como ahora, y los depósitos no se hacían en los bancos de las cuentas de los parlamentarios sino que se pagaba en efectivo adentro del Parlamento. Pues un señor diputado dijo: "Por una cuestión de orden, señor presidente", entonces el presidente dijo: "Tiene la palabra el diputado fulano" y dijo: "Yo quiero saber si están pagando el aguinaldo".

Era para el orden de su casa, ¿no?
(Risas) Después, te diré que juntarse con Gonzalo Aguirre, cuando empezaba a hacer cuentos de parlamentarios era una cosa muy divertida. Hay una famosísima que es de Don Emilio Frugoni, que era un tipo de una inteligencia muy particular y además con ese sentido del picoteo, del golpe preciso en el momento preciso. Él estaba hablando y un diputado le gritó: "Señor diputado, usted está pegando más en la herradura que en el clavo", y Don Emilio le dijo: "Lo que pasa es que usted se mueve mucho". De esas hay montones.

Genial... Y no por arruinar ese espíritu... pero imagino que también habrá habido momentos menos agradables.
Claro... El Parlamento es un lugar donde la gente se respe a, eso hay que decirlo así, en general la gente se respeta, pero es un lugar donde hay enfrentamientos que puede llegar a ser muy duros, y a veces algunos se van a las manos. Eso es muy triste. Pero no voy a dar nombres.


¿Te ha pasado que viste actitudes o escuchaste discursos determinados y te dijiste: "Este no es digno de estar en el Parlamento"?
Ah, sí, eso pasa. Además lamentablemente la demagogia siempre está latente. Que yo te diga que me llevo bien con todo el mundo no significa que no rechace algunas formas de hacer política, pero eso siempre va a pasar. Nosotros integramos un grupo político -y lo digo por Asamblea Uruguay- que siempre se ha propuesto pensar y actuar de acuerdo a lo que se piensa, decir lo que se piensa y actuar como se piensa, y hay unas frases que se emplean en el Parlamento que son terribles. 


Suponete que tú sos minoría y hay un proyecto que se va a votar y que vos considerás que es importante que salga, pero que en realidad desde el punto de vista de la opinión pública te conviene aparecer como opositor a él, entonces una frase que se dice es: "No lo votes que igual sale". Y en el otro extremo hay algo que es una locura, suponete: "Vamos a aumentarle el 100% el salario a todos los asalariados de este país", que eso sería una locura, sería imposible pero siempre hay alguien que dice: "Votalo que igual no sale".

Para quedar bien.
Para quedar bien...

¿Es ilegítimo eso en tu opinión?
Bueno, creo que no es ético y que uno debería manejarse con códigos de conducta y de valores distintos a eso, pero a los parlamentarios nada humano nos es ajeno. Frecuentemente hay actitudes que no son dignas de alguien que es un representante del pueblo.

Antes hiciste la comparación entre ser parlamentario en oposición y en oficialismo. Dijiste con tono en broma que quizás que es más difícil ser oficialista, pero ¿es más frustrante ser parlamentario de oposición, o no necesariamente?
La primer Comisión de Constitución y Códigos que yo integré por la izquierda éramos Felipe Michelini, Díaz Maynard y yo. Nosotros estudiábamos como unos animales, porque yo siempre digo, yo estoy estudiando más que para recibirme, o por lo menos lo hice en esos cinco primeros años... Nosotros logramos que a algunos proyectos de ley que nosotros considerábamos que eran espantosos se les pudiera modificar muchas cosas en base al razonamiento, a estudiar mucho, y a traer gente muy capacitada a hablar del tema. Son situaciones distintas, uno en política siempre quiere ser mayoría, de eso no hay ninguna duda, pero yo frustrado no me sentí. Me he sentido a veces indignado con algunas cosas pero frustrado no. Creo que también es una tarea, y bien importante, la de ser diputado de la oposición, digo que es más complicado ser del oficialismo porque en el oficialismo vos tenés la iniciativa. En la oposición, por más que puedas presentar iniciativas, siempre estás a lo que la mayoría decida, que de repente vos presentás un proyecto y ni siquiera te lo tratan, porque han decidido que eso no se trata.

En eso pensaba cuando hablé de frustración.
Creo que son las reglas de juego y que uno en primer lugar tiene que mirarse al espejo todos los días y reconocerse. Tiene que mirar hacia el niño que fue y decir: "No te traicioné". Si uno logra eso, después... Si bien no es una isla ni es un pagado de sí mismo, la opinión de los demás, que siempre es importante, ya no lo es tanto en el sentido de que es el centro de la cosa.
Gente con vocación y con mucha capacidad para hacer política por suerte en Uruguay hay mucha. Uno puede tener méritos para llegar a ser legislador 20 años, pero también hay que tener mucho de fortuna... si no, no llegás.

En general el ciudadano promedio con mucha ligereza critica a los políticos, que por supuesto están expuestos a la crítica. Desde el Parlamento ¿cómo se ve la valoración de la ciudadanía?
Nosotros sabemos que tenemos una valoración negativa por el simple hecho de que al Parlamento se le pide mucho más de lo que puede dar; en general eso pasa, no sólo con el Parlamento, sino con los gobiernos. Pero pese a todo en Uruguay el Parlamento tiene un prestigio muy especial, porque vos te das cuenta que las manifestaciones van hacia el Palacio Legislativo. ¿Por qué no van hacia la Torre (Ejecutiva), que ahí es donde se decide?

El Parlamento uruguayo es absolutamente abierto, la gente pide una entrevista con un diputado y es muy fácil que la consiga. Pero creo que no está demasiado bien valorada la actividad parlamentaria, muchas veces por desconocimiento, porque a nosotros nos vienen a pedir cosas que nosotros ni siquiera constitucionalmente podemos hacer.

Creo que hay además una incomprensión de lo que hace un parlamentario, se juzgan cosas que no corresponden, no se entiende que la tarea fundamental del parlamentario está en las comisiones y no en el pleno, no se entiende además que el Parlamento es un lugar de negociaciones permanentes y a veces la banca está vacía porque el tipo está negociando a 10 metros de ahí con otros de otros partidos a ver si se logra el mayor apoyo posible a determinado proyecto. Porque por más que tú tengas la mayoría siempre un parlamentario, hasta por instinto, busca el mayor apoyo posible entre sus pares para las iniciativas que se han presentado.

Creo que hay por un lado no entender demasiado cómo es el desarrollo de una sesión parlamentaria y eso a veces conduce a "Estos no van nunca", "Se votan los sueldos ellos", lo que es mentira ya que el sueldo de un parlamentario lo fija la legislatura que fenece para la legislatura posterior, y el sueldo del parlamentario es el mismo desde el año 1985 con los ajustes correspondientes, pero el sueldo es el mismo. Nunca se tocó.

Aunque suena un poco a pregunta simplista, ¿podrías decirme cuál fue el momento más feliz que viviste en el Parlamento ?
El momento más feliz de mi vida fue cuando fui presidente de la Cámara porque la aspiración máxima que siempre tuve como culminación de una carrera política era ser presidente de la Cámara. Yo nunca quise ser ni senador, ni ministro ni cosas por el estilo. Yo quería ser presidente de la Cámara.

¿Por qué?
Porque tengo una vocación de parlamentario que vaya a saber de dónde salió. Yo sé que de niño jugaba a hacer discursos, que cuando tenía ocho años sabía quién era el candidato de prácticamente todas las listas que se presentaban en Montevideo...


¿Cómo es eso? ¿De dónde?
Yo vivía en Carrasco y en aquella época por Avenida Italia los ómnibus de Copsa ponían 20 minutos en llevarme a casa, y en esos 20 minutos cuando venían las elecciones, yo iba mirando todas las columnas donde estaban las propagandas de los distintos partidos y miraba quién era el candidato. Porque además en aquella época había muchísimas listas porque Herrera no hacia una lista a diputado, no concentraba las listas como pudo haber sido ahora en el Partido Nacional (PN) la 404, la 71, que de alguna manera concentraban, o la 2014, que fue la de Jorge Larrañaga. No, cada uno que quería ser diputado tenía que juntar sus propios votos, entonces había muchísimas listas. Y yo tendría siete u ocho años y decía todas las listas.


¿El momento más difícil o dramático?
No recuerdo momentos especialmente dramáticos porque por suerte nunca vivimos... Tal vez el momento más dramático que vivió el país en estos 20 años fue la crisis del 2002. ue nosotros éramos oposición junto con Danilo Astori nosotros tomamos una actitud de... ¿cómo te voy a decir? Muy de: "Bueno, acá nadie ose sacar ventaja política de esto, este es un gran drama nacional y vamos a tratar de contribuir a que se resuelva". Creo que además el FA reaccionó muy bien porque hizo algo muy importante que fue el apoyo a todo lo que fuera la institucionalidad, que se hizo expresamente.

A mí me parece que eso fue muy pero muy importante porque además el problema era que, claro, la tentación totalitaria siempre está, y una situación de crisis como la del 2002, que fue terrible, creo que a todos nos tuvo en ascuas.
Creo que lo mejor que le pasó al Uruguay en esa crisis fue justamente que nadie tuvo una tentación totalitaria. Pero eso yo lo sé ahora, sé perfectamente ahora que ni al Partido Colorado, ni al Partido Nacional, ni al FA, ni al Nuevo Espacio -que existía en ese momento-, se le ocurrió esa tentación. Pero eso lo sé ahora. en ese momento no lo sabía del todo, teóricamente era planteable que alguno dijera: "Bueno, ahora vamos a encender la pradera".

Lo pensaste en ese momento.
Yo pensé: "Si acá alguien te tira un fosforito esto está lleno de nafta".

Es fuerte eso.
Ahora, por suerte, y esto que quede bien claro, el sistema político uruguayo -más allá de los errores que condujeron a la crisis, ese es otro tema- reaccionó ante la crisis como reacciona un sistema político de un país democrático. Hay que estar orgulloso de eso porque cuando las cosas andan bien es muy fácil sentirse demócrata, el asunto es cuando viene la dura y ahí vino la dura . y. Era una cosa muy difícil porque además vos no sabías qué iba a pasar porque se proponían medidas que resultaron ser muy exitosas pero que eran tan originales que nunca se habían hecho en ningún lado.

Una última pregunta, de cara al nuevo gobierno. ¿Te parece que una segunda presidencia del Dr.Vázquez será distinta de la primera?
Bueno, creo que la primera fue la más difícil de todas. Primero porque cuando un país como el Uruguay que atravesó la crisis que atravesó en el 2002, cuyos coletazos siguieron bastante tiempo, cambia radicalmente el gobierno, en el sentido que una fuerza política que jamás había gobernado se la pone ahí después de cien y pico de años de blancos y colorados, sobre todo de colorados y algunos gobiernos blancos, eso implica asumir el gobierno con un estado de esperanza pública, por llamarle de alguna manera, una expectativa que es difícil.
Yo fui presidente de la Comisión Jurídico-Electoral del FA, puesto allí por (Líber) Seregni, e integraba el equipo de presidencia con Seregni, y él siempre nos contaba que una vez había tenido una charla con (Salvador) Allende y que éste le había dicho: "Mira, Líber, si un día ganás el problema más grande lo vas a tener adentro y no afuera, porque las legítimas aspiraciones de quienes te piden cosas son bastante más que las posibilidades que vos tenés de darlas. Por lo menos en el tiempo que ellos requieren, que esas cosas se requieren". Eso es así, es estrechamente así. Creo que en 2005, por más que todos lloramos y estábamos emocionados y nos abrazamos... Porque claro, te diría que desde nuestro punto de vista, de los que hoy tienen mi edad, fue el triunfo de una generación también. Cuando se

 abrió el FA lo que tenías para hacer militando en ella era perder, no tenías mucho para ganar.
Pero más allá de todo eso uno sentía como un peso sobre los hombros : "Bueno, yo acá tengo depositadas las esperanzas de muchos, y vamos a ver si yo soy digno, y si todos somos dignos, y si esto no se va al demonio".

Con todos estos recuerdos y pensamientos... no puedo dejar de preguntar qué consejo darías a quienes ahora estarán sentados donde tú has estado tantos años...y cón qué espíritu terminas tú esa etapa de tu vida.

A los nuevos legisladores, y en realidad también a los viejos, les digo que estudien mucho. Del Parlamento me retiro con la tranquilidad que di todo por tratar de hacer las cosas bien.

Y ahora...la nueva etapa: Presidente del SODRE.

Así es. Es un orgullo y un hermoso desafío.