Entrevistas

“Nada de mandar a los pobres lejos”

Entrevista a Carlos Colacce

El ministro de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente conversó con Montevideo Portal sobre los cambios estructurales que se realizaron en su cartera y sobre las políticas medioambientales que colocan a Uruguay como un país moderno.

07.10.2009 13:42

Lectura: 9'

2009-10-07T13:42:00
Compartir en
-Desde la oposición se cuestiona la política de vivienda impulsada por esta administración señalando que durante los primeros 4 años no se ha hecho nada y los planes han crecido como hongos en esta última etapa, ¿cuál es su opinión al respecto?

-(Risas). Éstos son ricos hongos comestibles.
Cuando este gobierno asume en el año 2005 encontró una situación en el tema de vivienda que era prácticamente como si hubiera pasado una guerra por Uruguay. El BHU tuvo que cerrar sus ventanillas en el año 2002 y esa situación hizo colapsar el tema paralizando el crédito hipotecario. Además se pagaron una serie de anticipos y de convenios con los grupos SIAV, que son políticas de los años 90 que nosotros discontinuamos, pero que comprometieron en buena medida la gestión de los programas del gobierno. Las políticas de vivienda que implementó este gobierno fueron en varios aspectos muy distintas y eso hizo reformular toda una cantidad de programas. Por eso no se comenzó de 0 sino de menos 10.

-¿Cuáles fueron los cambios conceptuales que derivaron de esta reestructura?

-Hubo que tomar una serie de decisiones que realmente marcaron la impronta, como reabrir el Banco Hipotecario o crear la Agencia Nacional de Vivienda, lo que implicó aprobar leyes y hacer una gran reforma. Conceptualmente, los cambios fueron la rehabilitación del crédito hipotecario a través de una variedad de líneas, y una política multifocal de vivienda en atención a los distintos sectores de la población. Se ofrecen distintas soluciones habitacionales que son las políticas modernas de acceso a la vivienda como los programas específicos de subsidios de alquiler, de subsidios a créditos hipotecarios y toda la línea MEVIR. Éstas son básicamente las políticas que impulsamos y son multifocales, distintas líneas de acción y para gente de diversos sectores.
Las políticas no pueden dirigirse únicamente a atender los asentamientos precarios, porque si el gobierno vuelca su dinero sólo en eso, no se generan especulaciones para que la gente se vaya de los asentamientos.

-¿Cuáles son las acciones que se impulsan en los asentamientos?

-Hay una línea de trabajo muy firme en la regularización de asentamientos para generar un barrio con saneamiento, luz y drenaje fluvial, de manera que el ciudadano tenga un sentimiento de pertenencia al barrio. Se ha dicho por ahí “ustedes cuentan las viviendas regularizadas del PIAI como soluciones habitacionales”, por supuesto que lo son.
Concebir el realojo de los asentamientos precarios como una solución, es una concepción que no comprende lo que pueden ser las realidades sociales. No es cuestión de mandar a los pobres lejos donde hay terrenos baratos y no hay servicios, como fue en el Plan de Núcleos Básicos Evolutivos de la década del 90. Este plan generó problemas de fragmentación socio urbana que se sufren hasta el día de hoy, por la insustentabilidad que tiene. Esto no quiere decir que en algunos casos no haya que hacer realojos de asentamientos precarios, como los que están en un terreno contaminado o inundable, pero muchas veces regularizar los asentamientos es la solución más indicada.

-¿Por qué dice que los planes de los 90 fueron como mandar a los pobres lejos?

-Las políticas que aplicaron otros gobiernos como los Núcleos Básicos Evolutivos tuvieron muchos problemas. Las empresas constructoras de esas viviendas tenían como parte del precio el terreno, entonces, para ganar la licitación se buscaban terrenos baratos y de ahí que esas construcciones eran en los cinturones de la ciudad.

-¿Cuál fue el rol que cumplió MEVIR en las zonas rurales en esta administración?

-Este gobierno tuvo una impronta que fue enfocarse mucho hacia las unidades productivas. En lugar de construir la casa, identifica una familia en el ámbito rural, recoge las necesidades que tiene y le facilita la ampliación de un dormitorio o la construcción de un galponcito para que sea sustentable la permanencia de esa familia en el ámbito rural.

-¿Qué balance se puede hacer entre los objetivos que se plantearon y los que se cumplieron?

-Los resultados que están en ejecución y previstos para este período totalizan 45.253 soluciones habitacionales. En este momento todo lo que está funcionando a través de las políticas de recupero, está funcionando muy bien y por eso estamos actualizando este valor al alza. En términos comparativos, el segundo gobierno de (Julio María) Sanguinetti tiene 58.000, pero no tenemos ninguna vergüenza en mostrar estos números, incluso este Ministerio fue el que más construyó viviendas nuevas.

-¿Se condicen estos resultados con los objetivos planteados?

-El plan quinquenal que se planteó este gobierno pretendía 93.800 soluciones habitacionales pero con un criterio más amplio. El 70% de lo que estaba previsto inicialmente va a estar ejecutado al término de esta administración, lo cual para lo que implicó toda la reestructura no está nada mal, incluso si lo comparamos con otros períodos de gobierno. Por ahí se ha dicho que el objetivo del período 90-95 lo habían cumplido, que era 52.000 viviendas, y no es real porque la meta que estaba en ese plan quinquenal era de 70.760 viviendas, de las cuales ejecutaron 24.700. Quiero dejar claramente que aquí hay un 30% de ejecución con respecto a un 70% nuestro.

-El conflicto entre Argentina y Uruguay generado a partir de la instalación de Botnia trascendió los aspectos medioambientales para incidir en el comercio y en el vínculo entre ambos países, ¿entiende que se han agotado los recursos para solucionarlo?

-El tema Botnia es una estrategia de Estado, por ser un pleito de carácter internacional y toda la información que se pueda brindar es muy delicada. Únicamente va a hablar el ministro de Defensa, Gonzalo Fernández (NdR: quien además es vocero para la audiencia de La Haya).

-Con respecto a las políticas medioambientales que impulsa esta cartera, ¿cuáles son los avances?

-En este período se instalaron Comisiones de Seguimiento de Iniciativas que tienen toda la información directa de las oficinas competentes del Estado, con participación de los gobiernos locales y participación de los vecinos. Este es un ejemplo completo de la confianza que le queremos dar al vecino de la gestión ambiental.
Esta gestión ambiental no puede ser pensada solamente con los funcionarios de DINAMA (NrR: Dirección Nacional de Medio Ambiente) sino que se realiza ente todos y por eso otro aspecto importante ha sido implementar un sistema de gobernanza ambiental.
El Sistema Nacional de Áreas Protegidas ha sido otro puntal de la actividad ambiental. Hace un año Uruguay no tenía una hectárea en el SNAP y hoy tiene tres zonas incorporadas, y 8 para ingresar. En este tema estábamos ampliamente atrasados, hay países que la mitad de su territorio son áreas protegidas. Esto es importante no solo por lo que significa el área protegida sino por lo que son los acuerdos internacionales que Uruguay tiene que hacer para la protección de la biodiversidad que es el objetivo fundamental del SNAP.

-Otra de las reformas estructurales que está ligada a la gestión ambiental fue la Ley de Ordenamiento Territorial...

-Si hubiéramos tenido una Ley de Ordenamiento Territorial hace 30 años habrían menos problemas. Por ejemplo todo el desarrollo de la zona metropolitana. Ciudad de la Costa no era un lugar apto para que se diera ese desarrollo y surgió por una respuesta no planificada de un sector de la población. En los predios rurales también hay problemas, por ejemplo la controversia sobre determinados tipos de cultivos, con la sustentabilidad y la agresión que hacen a los terrenos.

-¿Qué se está haciendo concretamente para contrarrestar el cambio climático?

- Las políticas que se aplican son conceptos internacionales, ahora es crucial el convenio de Copenhague donde se van a estar definiendo los nuevos acuerdos del mundo. Las acciones implican compromisos a nivel mundial para reducir los gases del efecto invernadero y esta reducción está orientada al usar de forma más eficiente la energía. Por eso se impulsa el uso de energías alternativas de manera que se reduzca el consumo del petróleo. Por otro lado la forestación es otra gran línea por que las plantas absorben los gases. Esos son los grandes lineamientos.

-¿Cuál es la preocupación específica de Uruguay con respecto al cambio climático?

-Lo que ocurre es que tiene otro efecto asociado que es una mayor variabilidad del clima y se producen efectos extremos como las inundaciones o la sequía, con mayor intensidad y frecuencia. Esa situación ya la estamos padeciendo. La última sequía arrojó no menos de 800 millones de dólares de pérdidas para el país. Entonces es terrible el tema que tenemos que resolver.
El tema de cambio climático es transversal a muchos sectores. Y hay que resolver cómo se adapta el país para resolver la variabilidad. En ese sentido se proyecta un Plan Nacional de Recursos Hídricos para ver la forma de lograr de que cuando falte el agua, el agua esté.
En este gobierno se creó un sistema nacional de respuesta al cambio climático y ahora se va a presentar todo el plan de acción.

-En políticas medioambientales, ¿cómo está posicionado Uruguay con respecto a los países de la región y del mundo?

-El concepto de Uruguay Natural se defiende en el resto del mundo y es un concepto cierto. Uruguay se ha ido incorporando al valor de la protección ambiental y actualmente no hay emprendimientos que afecten el medioambiente en forma fuerte, no hay impunidad medioambiental hoy.

Patricia Sabelin / Montevideo Portal

Entrevista a José Bayardi

Entrevista a Ernesto Agazzi

Entrevista a María Simón

Entrevista a Daisy Tourné