Entre lágrimas, Jorge Curbelo, el ahora exdirector técnico del Hemocentro Regional de Maldonado, que fue cesado el pasado viernes de su cargo por las autoridades de la Administración de Servicios de Salud del Estado (ASSE) por razones que la dirección oficialista describió como “pérdida de confianza” y “actitudes poco alineadas con la organización”, negó las acusaciones y dio su versión de los hechos.
“Es como si fuera mi quinto hijo el Hemocentro, y ustedes lo saben. Entonces, me duele en el alma. No entiendo por qué no se nos llamó, por qué no pudimos juntarnos, por qué no pudimos reunirnos si había duda de algo. Yo no me he llevado nada para mi casa, nada. Lo que está, está a la vista de todo el mundo. Insisto: esto lo hizo la gente, porque confió y porque creyó”, dijo visiblemente conmocionado en rueda de prensa consignada por Portada.
Curbelo sostuvo que quisieron “ensuciarlo” al decir que “trabaja para lo privado”. “¿Cómo beneficiamos a lo privado sin favorecer a lo público? ¿A usted le parece que es favorecer a lo público dar todas las horas de mi vida para justamente fortalecerlo y que tenga una ganancia de 1.158.000 dólares?”, reclamó.
El exdirector técnico dijo sentir “impotencia y mucha bronca”, y planteó su deseo de juntarse a hablar “mano a mano” sobre la situación con el presidente de la República, Yamandú Orsi, quien visitó el Hemocentro durante la campaña electoral.
“Yo no tengo posibilidad de manejo de plata, ni por la parte de ASSE, ni por la parte de la Fundación Hemovida. Yo no soy ordenador del gasto; no llega plata, no puedo manejar plata”, dijo Curbelo.
El exdirector del Hemocentro sostuvo que el expresidente de ASSE Leonardo Cipriani realizó una auditoría en el centro de donación de sangre, que salió “sin ningún tipo de pero”.
Tal como informáramos, mediante una filtración por el periodista Eduardo Preve, un informe confidencial de situación del prestador de salud pública reveló que Curbelo habría sido cesado por incurrir en una “gestión paralela y arbitraria” con indicios de contrataciones y designaciones arbitrarias, gastos extrapresupuestales y “favorecimientos al sector privado”, que incluyen el patrocinio de empresas de bebidas alcohólicas.
El documento establece que, tras un “análisis exhaustivo”, se confirmó que la gestión de Curbelo se caracteriza por un “desconocimiento sistemático hacia la autoridad del Servicio Nacional de Sangre y un manejo de la unidad como si fuera un ente autónomo”.
Precarización laboral
El primer punto del análisis ahonda en la gestión de recursos. El documento remarca que el exjerarca contrató personal por fuera del marco legal y, además de omitir el reglamento de ASSE, hizo las contrataciones “sin contar con el aval financiero ni la autorización” del Servicio Nacional de Sangre (SNS).
La metodología de contratación a su vez derivó en un incumplimiento en el pago de haberes, lo que provocó que “el personal no pueda percibir sus salarios en tiempo y forma, generando una deuda que la institución no puede respaldar”.
Asimismo, se detectó que la Dirección Técnica “adjudicó funciones de jerarquía que no existen en la estructura formal a personal sin resolución conocida por la Dirección del SNS ni aval de ASSE”.
El informe también señala que Curbelo tiene denuncias vinculares que pedían “intervenir en el relacionamiento vertical para garantizar un trato de respeto hacia el personal”.
Problemas presupuestales
La segunda arista que destaca el informe de ASSE afirma que la Dirección del Hemocentro “ignoró de manera sistemática las directivas de racionalización del gasto enviadas por el SNS y la Gerencia General”.
De acuerdo con esto, el documento menciona que Curbelo hizo gastos por fuera del presupuesto, entre los que menciona la “contratación reiterada de servicios como vigilancia privada para eventos sociales”, la cual no contó con aprobación presupuestal. También constató el “uso de viáticos excesivos” que “generaron compromisos sin autorización o previsión del SNS”.
Asimismo, se constató que el exdirector habría realizado “actividades de alto costo y baja eficiencia financiera” a través de la Fundación Hemovida, una ONG del Hemocentro sin fines de lucro.
Incompatibilidades éticas y comunicacionales
Uno de los puntos centrales del informe se fija en las decisiones tomadas en torno a la comunicación del Hemocentro.
El texto detalla que Curbelo utilizó el Hemobús (la unidad móvil de colectas externas de sangre utilizada por el Hemocentro) en jornadas de recolección por fuera de la región.
ASSE detalló que en algunos casos, el exdirector permitió que las colectas fueran patrocinadas por empresas de bebidas alcohólicas, entre las que mencionó marcas de cerveza y vino, que son conductas “inaceptables” para un prestador de salud pública.
Sobre este último punto, también se puntualizó una tendencia al “favorecimiento al sector privado”, donde Curbelo “desvió recursos públicos para realizar jornadas a pedido expreso de instituciones privadas de salud ajenas a ASSE”, que “afectaron directamente el stock y la recolección de los bancos de sangre locales”.
En tanto, el exjerarca incurrió en prácticas comunicacionales sin coordinación previa con ASSE, donde se menciona que “ignoró los mensajes institucionales” mientras hacía apariciones en medios y manejos diferentes en las redes sociales.
Con base en este ejercicio de autonomía, Curbelo también avanzó en un proyecto de ampliación edilicia e implementación de un Banco de Leche Materna “sin consultar al SNS y sin presentar estudios de demanda o factibilidad”.
“La falta de acceso por concurso al cargo, el desapego por las normas de contratación, el sobregiro de dinero y la asociación de la imagen de ASSE con marcas de alcohol y prestadores privados configuran una gestión paralela”, concluye el informe.