Emigró de Uruguay a EE. UU., halló un “tesoro” e hizo “buena plata” en ventas de garaje
Jhonatan Suárez, oriundo de Tacuarembó, se mudó con su pareja a Carolina del Norte, donde consiguieron hacer negocios como revendedores.
Por Felipe Capó
[email protected]
Una noche, mientras recorría las calles de Carolina del Norte, Jhonatan Suárez se encontró con algo que le llamó la atención. Junto a los contenedores de basura había muebles, televisores y electrodomésticos en bastante buen estado que sus dueños habían decidido desechar. Para alguien que había vivido buena parte de su vida en el interior de Uruguay, la escena era difícil de creer.
“Vi los tachos de basura y había cosas tiradas. Me fui a fijar y había muebles, teles y cantidad de cosas. Dije: ‘Esto yo lo puedo tomar a mi favor, puedo sacar un negocio de esto’”, recordó en diálogo con Montevideo Portal.
Suárez tiene 27 años, vivió gran parte de su vida en Paso de los Toros, Tacuarembó, y hace aproximadamente un año decidió instalarse en Estados Unidos junto a su pareja, también uruguaya. Antes, en el arranque de 2025, había viajado durante unos tres meses para conocer el país norteamericano, una experiencia que terminó despertando su interés por un negocio que hasta entonces le era completamente ajeno.
En Uruguay nunca se había dedicado a comprar y revender artículos usados. Aunque durante los años que vivió en Montevideo conoció ferias como la de Tristán Narvaja, asegura que la actividad en Estados Unidos es muy diferente.
Cuando finalmente se mudó, decidió aprovechar lo que había descubierto durante aquel primer viaje del año anterior. Comenzó a explorar las ventas de garaje, una costumbre que en Estados Unidos consiste en ofrecer objetos usados directamente desde las viviendas, y las subastas de depósitos de almacenamiento, conocidos como storage units.
Al principio, estas actividades le permitieron generar ingresos mientras buscaba trabajo. Los resultados llegaron rápidamente. Según contó, en su primera venta de garaje recaudaron US$ 1.500.
“No puede ser que de cosas que tira la gente uno pueda generar plata, y aparte es buena plata”, recordó haber pensado entonces.
Uno de los aspectos más particulares de su actividad es la compra de depósitos mediante subastas. Se trata de unidades que contienen muebles, electrodomésticos, artículos personales y otros objetos que los compradores pueden recuperar para revender.
Suárez explicó que los precios varían considerablemente. Hay depósitos que se consiguen por apenas US$ 10 o US$ 20, mientras que otros pueden superar los US$ 500, dependiendo de su contenido y de la cantidad de interesados.
El precio máximo que ha pagado por uno de ellos fue de US$ 500, aunque asegura que también logró obtener buenos resultados con compras considerablemente más baratas.
Entre sus hallazgos más sorprendentes recuerda un viejo anuario de Kentucky vinculado a la comunidad afroamericana. El libro estaba deteriorado y, en un principio, pensaron en tirarlo. Sin embargo, decidió investigar su procedencia y descubrió que podía tener un valor considerable para una universidad estadounidense.
Finalmente, logró contactarse con la institución y vendió el ejemplar por US$ 2.500.
“Era un libro que vos lo veías y estaba deshecho. Lo íbamos a tirar. Me puse a investigar sobre eso y lo vendí en US$ 2.500. Para mí fue una locura”, contó.
Otra experiencia ocurrió cuando un amigo uruguayo lo visitó y quiso participar en una subasta. Compraron un depósito por apenas US$ 10 que, a primera vista, parecía contener únicamente muebles y objetos sin demasiado valor.
Al revisar el fondo encontraron una colección de más de 200 piezas relacionadas con los Tar Heels, un equipo deportivo de Carolina del Norte.
Según Suárez, la colección fue valorada en aproximadamente US$ 10.000, aunque aclaró que todavía conserva parte de los artículos y continúa intentando venderlos.
También recordó el caso de un depósito adquirido por US$ 10 del que lograron vender un sofá por US$ 400, incluyendo su entrega a domicilio, en el mismo día.
Más allá de los depósitos, las ventas de garaje representan otra parte importante de su actividad.
Para organizarlas, coloca carteles fluorescentes con la dirección de su vivienda en lugares transitados y publica anuncios en Facebook Marketplace y otras plataformas.
Las jornadas comienzan especialmente temprano. En ocasiones, se levanta a las 5:00 de la mañana para preparar las mesas y disponer los productos antes de que lleguen los primeros compradores.
“Te caen cinco o seis autos en un ratito”, señaló, y contó que las ventas suelen concentrarse los sábados por la mañana. La única limitante, aclaró, es que pueden realizarse solo dos veces por mes, según lo establece Carolina del Norte.
Esta práctica también le permitió descubrir una diferencia cultural que considera fundamental entre ambos países.
Para Suárez, uno de los factores que hacen posibles estas actividades en Estados Unidos es la sensación de seguridad y confianza entre los vecinos.
“Vos hacés una venta de garaje y, es feo decirlo, pero capaz que van y te roban en Uruguay. Pero acá no. Acá es como que los vecinos tienen esa cultura de armar una venta de garaje y arman tres en el mismo barrio”, sostuvo.
En ese sentido, consideró que sería interesante trasladar la costumbre a Uruguay, aunque tiene dudas sobre su viabilidad.
“Estaría bueno implementarlo, porque a mí me parecería genial que ahí en Uruguay se puedan vender cosas así, pero no sé ni si hay mercado para todo eso”, expresó.
Actualmente, Suárez combina esta actividad con trabajos en el rubro de la construcción. Lo que inicialmente representó una forma de sostenerse económicamente durante sus primeros meses en Estados Unidos se convirtió en un pasatiempo que también le permite generar ingresos adicionales.
Consultado sobre la adaptación al país, aseguró que fue mejor de lo que esperaba. Antes de llegar le habían advertido que los estadounidenses podían ser personas frías o distantes, pero su experiencia fue diferente.
Incluso destacó la ayuda de un vecino que le compartió conocimientos sobre el negocio de los depósitos y lo incentivó a continuar.
Aunque reconoce que existen diferencias culturales y experiencias negativas, sostiene que, en general, se sintió bien recibido.
Por ahora, su intención es permanecer en Estados Unidos. Sin embargo, la decisión también implica mantenerse lejos de parte de su familia.
Su hijo y sus padres siguen viviendo en Uruguay, y uno de sus principales objetivos es poder reunirse con ellos.
“Yo tengo a mi hijo ahí en Uruguay, que me lo quiero traer a toda costa, y tengo a mis viejos, los extraño un montón. Pero también necesito estabilidad”, contó.
Suárez recordó que atravesó momentos difíciles antes de emigrar y que la posibilidad de construir un futuro económico más estable fue determinante para tomar la decisión.
“Necesito darles algo también a ellos, que acá lo puedo hacer. Ahí como que me costaba un poquito más. Para que vivan mejor ellos, para poder vivir mejor yo también, porque ahí sinceramente la pasé muy mal en el último tiempo”, concluyó.
Por Felipe Capó
[email protected]
Acerca de los comentarios
Hemos reformulado nuestra manera de mostrar comentarios, agregando tecnología de forma de que cada lector pueda decidir qué comentarios se le mostrarán en base a la valoración que tengan estos por parte de la comunidad. AMPLIAREsto es para poder mejorar el intercambio entre los usuarios y que sea un lugar que respete las normas de convivencia.
A su vez, habilitamos la casilla [email protected], para que los lectores puedan reportar comentarios que consideren fuera de lugar y que rompan las normas de convivencia.
Si querés leerlo hacé clic aquí[+]