“Hola, Elsita, ¿cómo estás? ¡Te felicito por tu ida con los colorados!”: así es como una de las vecinas de la diputada Elsa Capillera, que hasta hace pocos días integraba Cabildo Abierto, es tratada en Casavalle, su barrio de toda la vida. 

Capillera fue novedad porque dejó de estar bajo el liderazgo del senador Guido Manini Ríos y pasó a acompañar al precandidato colorado Andrés Ojeda. La legisladora fue una de las pocas que supo hacerle frente al general, con quien tuvo varios desencuentros, aunque rescata que él siempre se prestó a escucharla. 

En entrevista con Montevideo Portal, Capillera repasó su salida de Cabildo, contó cómo lo tomó Manini Ríos y respondió a las críticas de su par Álvaro Perrone. “No tiene derecho”, consideró al respecto. 

¿Cómo vienen estas semanas dentro del Partido Colorado? 

Yo venía bastante decepcionada y en un impulso de esos de decir 'yo ya no quiero estar más acá', me sumé a Andrés. Ya habíamos tenido alguna charla informal. Me gustó su forma de ser, su forma de llegarle a la gente. Él fue edil y yo fui tres veces concejal, entonces lo conocía también de esa etapa. Y bueno, hablé con los más allegados que están conmigo desde 2019 y todos me dijeron que sí. En Cabildo Abierto no había un objetivo, un lugar a donde ir y qué hacer. A mi agrupación le había entusiasmado mucho la campaña por el plebiscito de la deuda justa, pero ellos [los dirigentes] son bastante mayores y no pueden salir. 

¿Qué fue lo que más le decepcionó de Cabildo? 

La falta de organización, de no tener una mesa de diálogo sobre los temas importantes. A mí me tomaban el pelo porque yo decía que quería estar en la mesa chica, pero de verdad que yo quería estar en la mesa chica. Yo quería incidir en la toma de decisiones; creo que los 23 mil votos que tuve respaldan eso.

Hace algunas semanas, la diputada suplente de Cabildo que se fue al Partido Nacional Inés Monzillo dijo en canal 12 que el partido eran “Manini y Domenech”. ¿Coincide? 

Creo que hay algunos más, pero no los conozco. Pero lo que pasa, más allá de eso, es esto de organizarnos, de no saber qué va a salir a decir Manini ni qué va a decir Domenech o cualquier otro. Hubo cosas de las que me enteré por la prensa. El primer año podía pasar, éramos nuevos, pero el cuarto año ya no. 

¿Le planteó a Manini eso? 

Sí, varias veces lo planteamos en la bancada que teníamos una vez a la semana. Siempre hubo una autocrítica, pero nunca lo solucionó.

¿Todo se centraliza en la figura de Manini? 

Sí, es el único que sale a hablar. Nosotros eso se lo criticamos; le dijimos que cuando fuera a dar una noticia, que nos avisara antes para ser su respaldo. Como hace el Frente Amplio: se para su líder y todos los demás alrededor. Él está siempre solo.

Foto: Javier Noceti/Montevideo Portal

Usted es de las diputadas, dicen los cabildantes, que le solía hacer frente a Manini. ¿Alguna vez notó molestia o presión? 

No, yo siempre fui libre. Muchas veces voté en contra de lo que votaba el partido y tuve algunos temas públicos, pero siempre los solucioné con Manini personalmente. Yo siempre le golpeaba la puerta y hablábamos. 

¿La crisis de la renuncia de Irene Moreira la manejó bien Cabildo? 

No, tendríamos que habernos reunido. Acá es bien claro: quien manda es el presidente y, si te pide el cargo, tenés que dejarlo libre. Después, con la investigación de por medio, sabremos quién tenía razón y si Irene se basó bien en la norma. 

¿Cómo vio las determinaciones de Manini saliendo a pedir que el presidente revirtiera su decisión? 

Mal, fueron pésimas decisiones, que redundaron en que quedó todo igual. Irene se fue del ministerio, como ordenó el presidente, y Cabildo Abierto no rompió con la coalición. Innecesario te diría. 

¿Cómo reaccionó Manini cuando usted le dijo que se iba del partido?

La verdad es que no se lo esperaba. No sé si subestimaron mi forma de ser, pero nunca lo pensaron. Un día cerré con Andrés y al otro le dije que me iba. 

¿Cómo fue la situación? 

Fui con dos personas de mi confianza y nos sentamos a hablar con él. “Hoy me voy del partido”, esas fueron las palabras. 

¿Y él qué le dijo?

Me pidió que reviera mi decisión, que me tomara hasta después de carnaval para decidir, pero ya era una decisión firme. Cambiar no estaba dentro de mis opciones, ni siquiera era una posibilidad. 

¿Le ofreció algo? 

Sí. 

¿Qué?

Me ofreció estar en un puesto bastante importante dentro de Cabildo Abierto para las próximas elecciones. 

¿Ser candidata a vice?

(Se ríe) No sé, puede ser. 

¿Cómo fue la llegada al Partido Colorado?

No me esperé que fuera una llegada tan imponente. En la presentación pasamos un video de mis orígenes y había personas que no me conocen para nada y lloraban. Después se acercaron para felicitarme. A veces la historia queda como que salí de un asentamiento y llegué al Parlamento y listo, pero no, llegué y vengo haciendo un montón de cosas. 

¿Evaluó que tiene diferencias marcadas en algunos temas con Ojeda? Por ejemplo el aborto, eutanasia y algún otro. 

Sí, por supuesto. 

¿Qué la llevó a decidirse? 

El respeto fue lo principal, y después la libertad de accionar en caso de que el día de mañana nos toque discrepar públicamente sobre esos temas. 

¿Cuál es el objetivo que tiene? 

Para mí es repetir la legislatura como diputada y seguir llevando la voz del Cerro, de Punta de Rieles, de Casavalle, donde se necesite. Y después, en lo inmediato, ganar la interna del Partido Colorado. 

Las encuestas no dan un panorama favorable. 

Yo creo que tenemos chances, no muy segura, pero estoy con mucho entusiasmo. Andrés es un hombre preparado, comprometido y no tiene ninguna mochila, más que la de militante. 

¿Notó el cambio de pasar de Cabildo al Partido Colorado?

Sí, muchísimo. Ayer [por el viernes] con mi equipo estuvimos acá porque vinieron a hacer algunas filmaciones, y para nosotros era una producción de cine. Cambia, cambia porque es un partido que tiene más de 100 años. Yo todavía no me siento parte del Partido Colorado, sino que soy de ese grupo; quizá en un futuro sí me sienta parte. 

El diputado Álvaro Perrone salió a criticarla fuertemente... 

Que tiene la misma situación que yo. Estuvo en varios partidos: en el Partido Colorado, Partido de la Gente y después se fue a Cabildo. Creo que no tiene ningún derecho a venir a criticar las mismas cosas. 

¿Habló con él? 

No, lo saludé de lejos el otro día. En estos días lo veré y sí hablaré. También me reclamó la banca, cosa que nunca Manini ni Domenech... Yo siempre digo que no es mía sino de la gente. Si el día de mañana los votantes me piden que renuncie, bueno, ahí sí, pero todo el esfuerzo es de la gente. 

Foto: Javier Noceti/Montevideo Portal

¿A nivel de inversión también? 

Sí, el partido nos prestó US$ 4.000 para la impresión de las listas y después la nafta, las bolsitas para poner las listas y el resto de los gastos salieron de nuestros bolsillos. Cuando cobramos los votos, devolvimos la plata de las listas. La última semana el partido puso algo de dinero para pagarles a algunas personas para repartir las listas, pero no más que eso. 

¿Y ahora cómo se está financiando la campaña de Ojeda? 

Mirá, la verdad es que no lo sé porque recién la semana que viene nos vamos a sentar a ver cómo es eso. Yo por ahora sigo con mis locales, que los pagué siempre yo. Tengo dos en Montevideo y tres en el interior. Pero creo que hay un fondo común, que surge de los ahorros de Andrés. 

Su agrupación recogió 23 mil votos la última elección. ¿Cabildo va a sentir esa diferencia en las próximas elecciones?

Sí, va a sentir mucho. 

¿Va a votar menos que la vez pasada entonces? 

Sí, sin dudas. Primero porque todavía no tiene propuestas; hay que salir a convencer a la gente. La deuda justa es la única que anda en la vuelta. Cabildo Abierto tenía muy buenas propuestas, pero creo que se tendría que haber parado más firme frente al gobierno. Si bien fue el único socio que luchó un poco más, tampoco fuimos muy firmes. 

¿Manini no fue de los que más luchó? 

Sí, pero nunca sabíamos hasta dónde. Un día no votábamos un proyecto de ley, pero un día después sí dábamos los votos. 

¿Era para hacer ruido nomás?

Claro, sin dudas. Nunca fuimos al hueso. 

¿Cómo va la recolección de firmas? 

No está tan fuerte. Va lento a pesar de que es un tema muy importante. Yo siempre digo, la gente del barrio no se endeuda para irse de viaje, lo hace para comprar un calefón, un lavarropas o una heladera. 

¿Por qué creen que no están llegando?

Porque tenemos que salir masivamente a la calle para estar en todos los lugares. La gente no va a buscar un local para firmar, por eso nosotros tenemos que salir.

¿Llegan a la cantidad de firmas? 

Está difícil, pero confiamos en que sí. 

¿Cuál va a ser su tema de campaña? 

La vivienda, sobre todo la regularización de la gente que ya vive en el terreno. Mucha gente tiene su casa hermosa, en un terrenito que se agarró ahí. Bueno, que pague ese terreno y a la gente le tiene que costar esa vivienda. 

Hablando de eso, ¿por qué no se va del barrio? 

Porque me cuesta desprenderme. Es cierto que puedo pagarme un alquiler o hasta comprarme una casa a través de un préstamo. Pero yo tenía un dormitorio, la cocina y el baño; tenía una hija y puse un ropero para separar el cuarto. Hacer los tres dormitorios me costó años y para hacer la planchada estuve como cuatro años juntando plata. No te fuiste de licencia, no te fuiste de vacaciones y no te compraste nada durante todo ese tiempo. 

¿Por qué no se pudo regularizar los asentamientos en este gobierno? Cabildo está en el Ministerio de Vivienda. 

Hasta 2023, el presupuesto estaba comprometido en lo que venía de la gestión anterior. Y otra cosa que falla es que hay muchos programas dispersos por todos lados. Podés solucionar una situación especial, pero no el conjunto. 

¿Es un fracaso entonces de este gobierno?

No sé si fracaso, pero sin dudas se pudo haber hecho mucho más. A la gente no le interesa el PIB o la inflación, a la gente le interesa, en general, dos temas: techo y trabajo. Las dos T, como le digo yo. Después de eso, solucionás todo lo demás. 

El otro tema que preocupa es la inseguridad. 

Sí, acá en el barrio ha mejorado muchísimo. El problema está en la cárcel; sin una buena cárcel es muy difícil. Vos tenés 600 presos por mes que quedan en libertad. Hay que obligarlos a trabajar, porque del 30% que opta por trabajar cuando están en reclusión, casi ninguno reincide. 

¿Está de acuerdo con Manini entonces al respecto? 

Estoy completamente de acuerdo con él, sin dudas.