Contenido creado por Gerardo Carrasco
Curiosidades

La vida que no cesa

Ella murió en 1951, pero sus células —únicas e inmortales— son hoy objeto de litigio

Los descendientes de Henrietta Lacks acusan a la industria farmacéutica de actuar sin consentimiento de la mujer, y de lucrarse a su costa.

04.03.2026 12:02

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2026-03-04T12:02:00-03:00
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El 4 de octubre de 1951, Henrietta Lacks murió en el Hospital Johns Hopkins de Baltimore, Estados Unidos, víctima de un agresivo cáncer de cuello de útero. Tenía solo 31 años.

Durante el tratamiento, los médicos recogieron muestras de sus células y descubrieron que poseían una característica única: podían sobrevivir y multiplicarse indefinidamente en el laboratorio. Así, mientras la mayoría de las células humanas cultivadas fuera del cuerpo mueren en pocos días, la línea celular de Lacks continuaba reproduciéndose sin fin. Esta propiedad las convirtió en una herramienta esencial de la investigación biomédica moderna.

Las células de Henrietta Lacks fueron bautizadas HeLa, por las sílabas iniciales de la mujer fallecida. Durante décadas, el material biológico “inmortalizado” de Lacks sería catalogado como de “donante involuntario", dado que las muestras fueron tomadas sin autorización o siquiera conocimiento de la paciente.

Desde entonces, las células HeLa se han utilizado en estudios para el tratamiento de numerosas enfermedades: VPH, polio, VIH, diferentes tipos de cáncer y, más recientemente, covid-19. Asimismo, contribuyeron al desarrollo de vacunas, medicamentos y avances fundamentales en la comprensión de enfermedades que afectan a millones de personas.

Controversias

Más allá de su impacto científico, la historia de las células HeLa está marcada por controversias éticas.

Durante muchos años, la comunidad científica mantuvo en secreto la identidad de Henrietta y su origen afroamericano. La familia no descubrió hasta 1973 que células extraídas del cuerpo de su pariente se estaban distribuyendo y vendiendo ampliamente para investigación. Esta revelación desató un profundo debate sobre el consentimiento informado, la explotación racial y los derechos de los pacientes en la ciencia.

La escritora Rebecca Skloot, quien relató la historia de la familia en el libro La vida inmortal de Henrietta Lacks, destacó la impresionante magnitud de la diseminación celular a partir de aquellas muestras tomadas en 1951.

Según contó la autora en una entrevista a la BBC, se estima que, si se reunieran todas las células HeLa cultivadas hasta la fecha, podrían pesar decenas de millones de toneladas, una cifra simbólica que ilustra la magnitud de su multiplicación, ya que cada célula individual pesa prácticamente nada.

Acciones legales

En los últimos años, los herederos de Henrietta han intensificado sus acciones legales contra empresas del sector biomédico. Argumentan que estas empresas se han lucrado con miles de millones de dólares de la comercialización de la línea celular HeLa sin que la familia haya sido consultada ni compensada.

En 2021, se presentó una demanda contra la compañía Thermo Fisher Scientific, solicitando una indemnización basada en el valor total de las ganancias netas obtenidas de productos relacionados con las células HeLa. La empresa intentó desestimar el caso alegando la prescripción, pero los abogados de la familia argumentaron que esta no debía aplicarse, ya que las ganancias seguían generándose con el tiempo. Finalmente, las partes llegaron a un acuerdo extrajudicial.

Más recientemente, la farmacéutica Novartis también llegó a un acuerdo con los herederos de Henrietta Lacks, en el marco de una demanda que se presentó en 2024 y concluyó hace apenas días. El juicio transcurrió en un tribunal federal de Maryland, y no se revelaron las cifras acordadas. En un comunicado conjunto, la empresa y la familia manifestaron su satisfacción por haber resuelto la disputa.

Las células HeLa se siguen utilizando en laboratorios de todo el mundo, y desempeñan un papel fundamental en investigaciones que salvan vidas. Mientras tanto, la familia de Henrietta sigue buscando reconocimiento y reparación legal por el uso no autorizado de las células.

Actualmente hay demandas en curso contra otras empresas del sector, como Ultragenyx y Viatris.