Al exiliarse en Noruega, a raíz de la crisis del 2002, Carlos Caballero quiso ayudar a su país para enfrentar la situación que se vivía y vio la oportunidad para enviar desde allí, ayudas para hospitales y para personas discapacitadas. De esa forma fundó, junta a la noruega Marianne Irgens Hagen, la organización civil Hjelpemiddelfondet (“Fondo de Ayudas Técnicas”, en noruego).

Ahora, ambos van a ser condecorados por el rey Harald V con la la Real Orden al Mérito de Noruega, una de las distinción más importante del país. Serán nombrados Caballeros de Primera Clase de esta orden de caballería, establecida en el país escandinavo en 1985 cuando fue instituida por el rey Olaf V. Caballero, de 76 años y con nacionalidad noruega, será el primer latinoamericano en recibir esta distinción.

Según contó a Montevideo Portal, se enteraron de la noticia la pasada semana, al avisarles una de las personas que los postuló para la distinción. “Llevó unos meses. Nosotros sabíamos que nos habían postulado porque nos pidió una autorización. Este premio parte del pueblo, se presenta al rey y se postula a organizaciones o personas a este tipo de condecoración que es la más grande que hay acá”.

Según informó Radio Latin-Amerika, un medio de Oslo de habla hispana, a Caballero y a Irgens Hagen se los distinguirá por “hechos remarcables en beneficio de la Patria y de la Humanidad”. El uruguayo dijo a Montevideo Portal que, seguramente, el acto oficial en el que el monarca noruego les de la condecoración sea en la primera semana de septiembre. “Primero hay una recepción, donde vienen de Cancillería del Reino y nos entregan la orden; ahí nos dan una fecha que es cuando nos recibe el rey, para agradecer y terminar la parte de protocolo”, comentó.

Caballero dijo que para él “significa mucho” la distinción dado que es “un premio muy importante” en ese país. “Acá en Noruega tiene mucha significación. Pero, para nosotros como organización, el premio más importante es cuando vemos que estamos cooperando con solucionar problemas de salud de la gente o a mejorar la calidad de vida. Ese es el mejor premio y el único que perseguimos realmente. Por supuesto que agradecemos mucho que el Reino de Noruega nos conceda este premio”, expresó.

Foto: Hjelpemiddelfondet

La organización y sus objetivos

El futuro condecorado contó que Hjelpemiddelfondet tiene tres líneas de trabajo. La primera de ellas es la parte de envíos humanitarios, por la que han enviado ya 143 contenedores llenos de insumos médicos y ayudas técnicas —como pueden ser sillas de ruedas, camillas y otros instrumentos— a países de Latinoamérica y África, aunque el principal destino es el original, Uruguay, país que en estos 20 años recibió ya 123 contenedores.

“El número 143 está llegando en estos días a Uruguay”, apuntó. “Esos son con materiales para personas con discapacidad, para hospitales, para el sistema de salud de Uruguay y para el sistema de educación. Le hemos enviado a 14 intendencias de Uruguay, a seis ministerios, a Teletón y a una cantidad de instituciones que trabajan con discapacidad”, explicó y dijo que los 143 contenedores enviados suman un total de 26 millones de dólares en materiales.

“A ASSE le hemos mandado, y al Ministerio de Salud Pública (MSP), porque antes era el encargado. Les mandamos 25 de esos contenedores y enviamos una cantidad de camas eléctricas; al Hospital de Clínicas también, unos 24 o 25 contenedores. Y hemos mandado mucho al Mides (Ministerio de Desarrollo Social) y participamos en la fundación del Cenatt, que es el Centro Nacional de Ayudas Técnicas y Tecnológicas, y el 80 % de lo que distribuye se lo enviamos nosotros en donaciones”, añadió.

Según contó, la organización sin fines de lucro maneja una “variedad muy importante” de ayudas técnicas, que pueden ir desde camas eléctricas o sillas de ruedas hasta lentes.

“Tenemos acuerdos con el Ministerio General de Trabajo y Bienestar de Noruega, que nos aporta una gran cantidad de ayudas técnicas, porque hay una ley acá por la cual las personas con discapacidad reciben la ayuda técnica que necesitan de acuerdo con el diagnóstico que tengan, entonces hay un recambio permanente de insumos”, sostuvo y agregó que también reciben donaciones de hospitales, casas de salud y empresas noruegas.

La segunda línea de trabajo es la “cooperación de conocimiento”, por lo que tienen acuerdos entre instituciones del país nórdico con el MSP y con otras instituciones uruguayas.

“Ahora estamos cerrando una prolongación de un convenio, que venimos trabajando desde 2015, sobre conocimientos de rehabilitación compleja, con una institución que es una de las más grandes de Europa, el Ministerio de Salud Púbica y el Hospital del Banco de Seguros del Estado. Además, se han hecho desde el 2015 una cantidad de videoconferencias con profesionales noruegos y también dos conferencias presenciales internacionales con participación de delegados de varios países de Sudamérica en el MSP de Uruguay”, puntualizó.

La tercera línea de trabajo, según dijo, es la “profundización de los lazos de amistad entre Noruega y los pueblos” con los que cooperan.

Una vida de película

Durante la dictadura cívico-militar, Carlos Caballero estuvo preso hasta finales del año 1976, para luego exiliarse a Noruega. En el año 1984, con el retorno de la democracia, volvió a Uruguay, para luego regresar a Oslo por la crisis del 2002.

“Yo soy maestro recibido acá, entonces allá en Uruguay no tenía trabajo, nada. Entonces me vine a trabajar de nuevo y ahí me quedé. Acá está mi señora nada más, porque toda mi familia vive allá, mis cuatro hijos, mis seis nietos y mi bisnietita”, narró.

Ahora, ya jubilado como maestro, Carlos se dedica exclusivamente y de manera honoraria a Hjelpemiddelfondet. "Antes trabajaba de maestro mis horas diarias, siete horas y media, y después lo ocupaba para la fundación", acotó. 

Comentó que “los astros están alineados” porque “justo se da el premio” cuando en este momento, en salas de cine uruguayas, se está exhibiendo la película de coproducción noruegouruguaya Camino a Casa, dirigida por Óscar Estévez y Elin Moe, un documental sobre la construcción de la obra El tiempo sin libros, inspirada en la vida de Carlos y de su hija, Cecilia.

"Habla bastante de nuestra organización porque se filmó una parte acá en Noruega", mencionó.