El iraní que ganó una medalla por Uruguay y la dedicó a su madre, que murió horas después
Mohammadreza llegó de Irán en 2019, trabaja en la seguridad de Nacional y guarda un logro como luchador que siempre llevará en el corazón.
Por Agustín Bassini
[email protected]
Mohammadreza Beykzadeh tiene 31 años, nació en Irán y vive en Uruguay desde 2019. En estos años construyó una vida lejos de su país, aprendió un nuevo idioma, consiguió trabajo y encontró en el deporte una oportunidad para cumplir un sueño que lo acompaña desde la adolescencia.
Sin embargo, una de las mayores alegrías de su carrera quedó marcada por una pérdida irreparable, la muerte de su madre, ocurrida pocas horas después de que él conquistara una medalla que ella tanto esperaba. Beykzadeh, ganó para Uruguay la medalla de bronce en lucha libre, en los juegos Odesur de Santa Fe 2026.
“Llegué acá a Uruguay en 2019 con mi esposa. En principio me costó un montón aprender el idioma, conseguir trabajo y adaptarme a una cultura diferente a la de mi país”, contó en entrevista con Montevideo Portal.
La pandemia también influyó en su historia. Beykzadeh explicó que, cuando llegó, no pudo salir del país y terminó quedándose en Uruguay. Con el tiempo aprendió español, consiguió empleo y comenzó a construir su lugar. Hoy trabaja en la seguridad de Nacional, institución en la que lleva varios años vinculado, y encontró en el país una comunidad que lo acompañó tanto en su vida cotidiana como en su carrera deportiva.
Pero su historia no se explica únicamente por su trabajo. Desde los 12 o 13 años, la lucha olímpica forma parte de su vida. A los 16 disputó su primera competencia en Irán, un país en el que este deporte tiene una tradición importante y un nivel de exigencia muy alto.
“Cuando era chico me encantaba la lucha. Siempre seguía a los entrenadores y a los luchadores mundialistas. Me gustaba llegar a eso”, recordó.
El camino para volver a competir y alcanzar un logro internacional no fue sencillo. A diferencia de quienes pueden dedicarse exclusivamente al deporte, Beykzadeh debió combinar sus obligaciones laborales con los entrenamientos, además de afrontar las dificultades administrativas que durante un tiempo le impidieron salir del país. “Estoy trabajando, estoy entrenando, estoy lejos de mi familia. Muchas veces pensé en dejar todo porque es un deporte muy fuerte”, reconoció.
Aun así, siguió adelante. El apoyo de sus entrenadores, compañeros, familiares y de las instituciones deportivas uruguayas fue fundamental para mantenerse en carrera. En particular, destacó el acompañamiento del Comité Olímpico Uruguayo y de la Federación Uruguaya de Lucha Olímpica.
Una medalla que lleva el nombre de su madre
La medalla que consiguió tiene para Beykzadeh un significado que va mucho más allá de lo deportivo. Fue su primer gran logro internacional y, sobre todo, una promesa cumplida a la persona que más lo alentó a perseguir sus sueños.
“La primera persona que me ayudó, que siempre estuvo conmigo, fue mi madre. También mi esposa. Esas dos personas siempre me ayudaron, siempre me daban para adelante y me decían que yo podía ser campeón”, expresó.
Su madre estaba enferma e internada en Irán cuando llegó el momento de competir. Había esperado esa instancia y seguía de cerca el camino de su hijo, pese a la distancia que los separaba.
Beykzadeh logró la medalla y la llamó para compartir la noticia. Pudieron hablar durante un buen rato, en una conversación que hoy adquiere un valor especial.
“Llegó el día de la competencia, fui, gané la medalla, la llamé y hablé con ella. Después, de madrugada, me avisaron que había fallecido”, relató.
La noticia llegó pocas horas después de aquella conversación. Su madre había podido conocer el resultado y escuchar de su propia voz que había conseguido aquello por lo que tanto había trabajado.
La distancia hizo que la pérdida fuera todavía más difícil de atravesar. Beykzadeh llevaba años lejos de su familia y, aunque estaba construyendo una vida en Uruguay, la muerte de su madre dejó una marca profunda en su historia.
“Ella siempre estuvo en mi corazón”, señaló.
Por eso, la medalla se convirtió en algo más que un reconocimiento deportivo. Es un recuerdo de su madre, de los sacrificios compartidos y de las palabras de aliento que lo ayudaron a continuar cuando pensó en abandonar.
“Es la primera medalla mía de nivel alto y la primera medalla que quiero compartir con mi mamá y llevarla en mi corazón para ella. Quiero cuidarla hasta donde pueda”, afirmó. “Quiero conseguir otra medalla y regalársela, porque yo la amo con todo mi corazón”, agregó.
De Irán a Uruguay: una vida que volvió a empezar
La adaptación a Uruguay implicó mucho más que aprender español. Beykzadeh llegó desde una cultura con costumbres diferentes, tanto en la alimentación como en las relaciones sociales y en la convivencia entre hombres y mujeres.
“Nosotros somos musulmanes y tenemos muchos límites. Son un poco diferentes las cosas, pero, poco a poco, llegás a un momento en el que tenés que aceptar y convivir con la gente del lugar donde estás viviendo”, explicó.
Entre las costumbres que incorporó mencionó el saludo con besos y las formas de compartir la comida. En Irán, contó, es habitual sentarse en el piso para comer, una práctica que contrasta con las costumbres uruguayas.
También descubrió una pasión que inicialmente le resultaba difícil de comprender, el fútbol. Acostumbrado a una realidad en la que este deporte no ocupa el mismo lugar que en Uruguay, quedó sorprendido por la intensidad con la que los hinchas viven cada partido. Su trabajo en Nacional le permitió observar de cerca ese vínculo.
Recordó especialmente la ocasión en que ayudó a una mujer ciega que había llegado al estadio y necesitaba asistencia para acceder a la tribuna.
“Yo no soy de acá, pero quiero saber cómo vienen acá por el fútbol”, contó que llegó a preguntarle a una persona. La respuesta y las experiencias que acumuló trabajando le permitieron comprender que, para muchos uruguayos, el fútbol es mucho más que un espectáculo.
“Me sorprendió. La gente siente, escucha sentimientos y eso era un montón para mí”, resumió.
Una disciplina que busca crecer en Uruguay
Beykzadeh también observa con atención el desarrollo de la lucha olímpica en Uruguay. Considera que es una disciplina que todavía tiene mucho camino por recorrer, aunque destaca la incorporación de jóvenes, mujeres y deportistas de diferentes nacionalidades. “Es un deporte que recién está creciendo. Recién están llegando niños, mujeres, gente de otros países y jóvenes de Uruguay”, señaló.
La preparación exige una dedicación importante, durante los períodos de competencia, explicó, los entrenamientos pueden ser dobles, por la mañana realizan trabajo físico y por la tarde se concentran en la práctica específica de lucha.
Actualmente, el equipo uruguayo reúne a luchadores nacionales y extranjeros, además de mujeres que también participan en competencias. Para Beykzadeh, sumar deportistas es fundamental para fortalecer la disciplina y abrir nuevas oportunidades.
El agradecimiento a un país que lo recibió
Cuando habla de Uruguay, Beykzadeh destaca la amabilidad de la gente, la comida y la posibilidad de haber encontrado un lugar donde construir una nueva vida. También considera que es necesario cuidar más los espacios públicos y evitar arrojar basura en la calle.
Pero su mensaje final está dirigido a quienes lo acompañaron desde que llegó.
“Muchísimas gracias a todos los uruguayos, que siempre se portan bien con los extranjeros. No estoy hablando de Irán, estoy hablando de todo el mundo”, expresó.
En su vida conviven hoy el trabajo, los entrenamientos, las amistades y los recuerdos de su familia. La medalla representa el resultado de años de esfuerzo, pero también la ausencia de una persona con la que soñaba compartirla.
Su madre llegó a escuchar la noticia y pudo hablar con él después de la competencia. Horas más tarde, él tuvo que despedirse de ella a la distancia.
Ahora, cada nuevo desafío deportivo tiene un significado particular. Beykzadeh quiere seguir compitiendo, mejorar sus resultados y conseguir más medallas. No solo para demostrar hasta dónde puede llegar, sino también para mantener viva la memoria de quien lo alentó desde el principio.
La primera medalla ya tiene un lugar asegurado en su historia, es el recuerdo de un sueño cumplido, de una madre que pudo conocer su logro y de un hijo que encontró en Uruguay una nueva oportunidad para seguir luchando.
Por Agustín Bassini
[email protected]
Acerca de los comentarios
Hemos reformulado nuestra manera de mostrar comentarios, agregando tecnología de forma de que cada lector pueda decidir qué comentarios se le mostrarán en base a la valoración que tengan estos por parte de la comunidad. AMPLIAREsto es para poder mejorar el intercambio entre los usuarios y que sea un lugar que respete las normas de convivencia.
A su vez, habilitamos la casilla [email protected], para que los lectores puedan reportar comentarios que consideren fuera de lugar y que rompan las normas de convivencia.
Si querés leerlo hacé clic aquí[+]