La justicia española confirmó que David Sánchez, hermano del presidente del Gobierno Pedro Sánchez, será juzgado del 9 al 14 de febrero de 2026 por tráfico de influencias y prevaricación administrativa, en relación con su contratación como director de la Oficina de Artes Escénicas de la Diputación de Badajoz, en 2017.

David Sánchez, conocido también por su nombre artístico David Azagra, es músico, compositor y director de orquesta. Según la acusación, su puesto habría sido creado a medida, sin los requisitos ni procesos legales establecidos para la función pública, lo que habría violado los principios de acceso por mérito y libre concurrencia. Además, algunas denuncias lo acusan de haber cobrado un salario público sin asistir regularmente a su puesto de trabajo, algo que él ha negado.

Un juicio con implicancias políticas

Además del hermano del presidente, también se sentarán en el banquillo otros diez acusados, entre ellos dirigentes socialistas de la región de Extremadura. La acusación se basa en denuncias presentadas por Manos Limpias, una organización conocida por su cercanía con sectores de la extrema derecha española.

El juicio se inscribe en un clima político y judicial complejo para el presidente Sánchez, cuyo entorno cercano enfrenta una serie de causas judiciales abiertas. Entre ellas, el caso de su esposa Begoña Gómez, también imputada por presunto tráfico de influencias, y la reciente imputación del exministro José Luis Ábalos por corrupción vinculada a la adquisición de material sanitario durante la pandemia.

En paralelo, esta semana se abrió un juicio contra el fiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz, por revelación de secretos, en un caso que también  salpicó al Ejecutivo.

Sánchez: “Mi familia es inocente”

Pedro Sánchez defendió públicamente la inocencia de su hermano y de su esposa, y  denunció una campaña de “acoso político y mediático” promovida, según él, por sectores conservadores y de ultraderecha para deslegitimar a su gobierno. En octubre, durante una comparecencia pública, pidió “perdón” a los españoles por los escándalos que afectan a su entorno, pero reafirmó su confianza en la justicia y en la inocencia de sus allegados.

Sin embargo, la acumulación de casos generó una creciente presión sobre el Ejecutivo socialista, en un momento marcado por la fragilidad parlamentaria y la constante ofensiva de la oposición.

Con información de AFP