En plena pandemia, uno de los fundadores de lo que sería luego Halcones, fue a visitar a un joven que estaba privado de libertad en el hogar Sarandí de la Colonia Berro. Esa visita lo golpeó y le surgieron ganas de hacer algo los fines de semana.

Pero los sábados y domingos son días de visita en la Colonia Berro. Y estas instancias son casi sagradadas en un centro de privación de libertad.

Intercambiando opciones con la directora del hogar Sarandí, surgió la idea de ir a visitar a jóvenes que, por distintas circunstancias, no recibieran visitas.

Luego de obtener la autorización correspondiente, en julio del 2021, fue la primera visita en la que participaron tres voluntarios y bajaron dos jóvenes del hogar Sarandí.

Hernán, otro de los voluntarios, comentó a Montevideo Portal que en ese entonces no sabían cuál iba a ser el futuro de esta iniciativa social. Lo que sí nunca se puso en duda, y es el gran motor, son las ganas de ayudar que el grupo humano lleva consigo.

En la medida que pasó el tiempo, más voluntarios se sumaron al grupo. Hoy son aproximadamente 25 voluntarios. “Todos con el mismo espíritu (...) intentar acompañar a estos chiquilines que hicieron cosas que no están bien, pero son chiquilines que van a salir a la calle muy jóvenes”, explicó Hernán.

Y agregó: “Nos tenemos que preguntar qué vamos a hacer con ellos, si les vamos a dar la espalda o colaborar en la reinserción”.

De esta forma, Halcones busca acompañar a los jóvenes infractores. Mediante la charla, mates y bizcochos los voluntarios han podido descubrir historias desgarradoras. Estas mismas explican, en parte, por qué la vida los ha llevado a estar privados de libertad.

Este año, Halcones sumó el rugby como una de las actividades. Los martes de mañana, integrantes del grupo van a practicar junto a los jóvenes. Esta iniciativa se basa en el modelo del grupo Espartanos, que nació en Argentina y es considerado un caso de éxito. Es un modelo basado en cuatro pilares: rugby, espiritualidad, capacitación y reinserción laboral.

Más allá de lo lúdico de la actividad, Hernán explicó que para los jóvenes infractores implica aceptar las reglas y saber convivir desde las diferencias. “Son un montón de valores que complementan lo que hacemos con ellos los sábados”, agregó.

En cuanto a la recepción que tuvo la iniciativa, Hernán comentó que Halcones tuvo una muy buena bienvenida en los centros de la Colonia Berro. “Nos ven como un instrumento de valor para su cambio”, explicó.

Esto implica que los menores esperen a los voluntarios y encuentren en ellos personas de confianza. Hernán contó que uno de los jóvenes, que salió en libertad el año pasado, les dejó una carta en donde les agradece por ir sábado tras sábado sin importar qué pase.

Además, la iniciativa tuvo muy buena receptividad entre las autoridades y funcionarios del Instituto Nacional de Inclusión Adolescente (Inisa). La idea es hacer un trabajo conjunto y en equipo.

Las aspiraciones

Halcones ha logrado grandes mojones desde que iniciaron la actividad de voluntariado el año pasado. Sin embargo, en el corto plazo buscan consolidar un equipo de rugby, a la vez que van avanzando con empresas que puedan apoyar con oportunidades laborales.

En este marco, están buscando que más personas se sumen y puedan colaborar económicamente para hacer camisetas de rugby con una insignia propia. Hernán explicó que esto no solo es un avance a nivel de grupo, sino que a los privados de libertad les dará la posibilidad de tener sentido de pertenencia.

Además, mirando un poco más hacia el horizonte, puede ser la forma en que lleguen a jugar partidos de rugby con otros centros carcelarios o frente los Espartanos, en alguna visita que hagan a Uruguay.