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El discurso del papa León XIV: las referencias al aborto y la eutanasia en Uruguay

El sumo pontífice habló en la plaza Independencia. “Nadie debería sentirse extraño entre los suyos”, dijo sobre el suicidio.

06.11.2026 18:46

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Montevideo Portal

El papa León XIV brindó en la plaza Independencia su primer discurso, luego de ser recibido por el gobierno. En un primer momento, la oratoria del sumo pontífice se centró en su alegría por llegar a Uruguay. 

Luego, habló del monumento a José Gervasio Artigas ubicado en el centro de la plaza y resaltó la democracia en Uruguay. “Pienso en el Éxodo Oriental”, destacó el papa. 

Más adelante, se refirió al valor de la vida y de la familia. En sus palabras, en referencia a la ley de aborto que aprobó Uruguay, sostuvo que “la familia sigue siendo el primer ámbito en el que cada persona es acogida”. 

Sobre los recién nacidos, dijo que “su dependencia de la madre no disminuye la dignidad que le corresponde ni la protección que merece. Jesús mismo quiso asumir esta condición al reencarnarse; que el padre se comprometa junto a la madre, que la familia preste su apoyo y condiciones sociales”.

León XIV se refirió al suicidio y argumentó que la “soledad”, junto a otros problemas que nadie puede llegar a no observar, son los que provocan los casos de autoeliminación. “Nadie debería llegar a sentirse extraño entre los suyos ni pensar que su ausencia importa menos que su presencia”, agregó. 

También se refirió al valor de la vida y de la dignidad humana pese a las enfermedades que puedan padecer los ciudadanos. “He experimentado en primera persona las limitaciones que impone la enfermedad”, dijo en referencia al tumor que le fue extraído hace algunas semanas. 

“Procurar que la atención sanitaria esté al alcance de cada persona, independiente de sus recursos, es una responsabilidad que interpela a toda sociedad. Quien atraviesa estas situaciones, no deja de ser miembro pleno de la sociedad. En esas circunstancias, su fragilidad hace más urgente que reciba la asistencia y los recursos que necesita”, consideró el sumo pontífice. 

El papa sostuvo que las personas deben ser acompañadas hasta “el término natural de su vida”. “Por medio de sus dioses y profesionales, la Iglesia quisiera colaborar con los que trabajan para aliviar el dolor. A esta tarea común aporta lo que es propio: una esperanza. Su vida conserva siempre un sentido y un valor, que no está solo y que tampoco en la oscuridad ha dejado de ser amado por Dios”, apuntó. 

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