El impacto del desarrollo empresarial en el mercado de trabajo —en particular de las mipymes— explica el 80% de la reducción de la pobreza infantil en Uruguay entre 2006 y 2017, según datos del economista Matías Brum, presentados este jueves 9 de octubre en el Primer Foro Social de ACDE, celebrado en el Auditorio del LATU.
El evento, organizado por la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresa (ACDE), reunió a líderes del ámbito empresarial, social, educativo y gubernamental para visibilizar el papel transformador de las empresas comprometidas con los desafíos sociales del país. Bajo el lema "La cara humana de las empresas", se promovió el encuentro y el diálogo entre distintos actores, con foco en cuatro ejes: educación, familia e infancia, inclusión emprendedora y reinserción de personas liberadas.
“Como dirigentes de empresa, debemos preguntarnos cómo incidimos en nuestras comunidades y cómo generamos condiciones de vida dignas para trabajadores y sociedad”, dijo Enrique López Castilla, consejero de ACDE y coordinador del foro. La presidenta de la institución, Elisa Facio, agregó: “Podemos articular con todos los actores que compartan nuestros valores, porque nos guía el bien común”.
La pobreza infantil y el rol de las empresas
El informe de Matías Brum, titulado "Seis mensajes para llevarse a casa", destaca que la reducción de 30 puntos porcentuales en la pobreza entre 2006 y 2017 se debe en gran parte a la expansión de pequeñas y medianas empresas. Además, subraya la importancia de invertir en educación y desarrollo infantil temprano para romper el ciclo de pobreza intergeneracional.
“Cada peso que se invierte para luchar contra la pobreza infantil está justificado económica y éticamente”, aseguró Brum, quien detalló que esa inversión impacta positivamente en la educación, empleabilidad y reducción de la delincuencia.
Educación y aprendizaje
El sociólogo y experto en educación Renato Opertti advirtió sobre la necesidad urgente de repensar el sistema educativo uruguayo. “No somos conscientes del atraso. En 40 años no hemos mejorado los aprendizajes”, dijo. Y añadió: “Si los jóvenes no aprenden, no pueden ser libres ni autónomos”.
Experiencias concretas y compromiso colectivo
Durante el foro, más de 20 panelistas compartieron experiencias de impacto social concretas desde diversos sectores. Participaron referentes de empresas, ONG, academia, gobierno y programas de reinserción, en mesas que abordaron desde educación alternativa y emprendedurismo inclusivo, hasta el acompañamiento a personas liberadas del sistema penitenciario.
El foro dejó como mensaje central la necesidad de más colaboración entre empresas, Estado y sociedad civil para enfrentar los desafíos estructurales del país, y el llamado a que cada actor —desde su lugar— haga “un poco más para hacer bien el bien”.