En la semana más importante del calendario cristiano, cuando la Iglesia Católica celebra la Pascua y millones de fieles recuerdan la resurrección de Jesús, la figura del sacerdote cobra una dimensión especial.
Para Luis Ferrés —Lucho, como lo llaman todos— esta Semana Santa llega en un momento de transición personal: acaba de asumir como párroco de San Francisco de Asís, en la Ciudad Vieja de Montevideo, tras seis años al frente de la parroquia de los Sagrados Corazones, en el barrio Las Acacias.
Ordenado sacerdote en 2018, Ferrés, quien se define como un cura “carismático”, es una figura que no encaja del todo en el molde tradicional. A sus 35 años, tiene presencia en TikTok, Instagram, YouTube y Spotify, donde difunde canciones de su autoría y comparte reflexiones sobre la fe, la paz y la vida cotidiana.
En esta entrevista con Montevideo Portal, habla de los desafíos de predicar la palabra en un Uruguay cada vez más laico, de la relación entre fe y salud mental, del legado del papa Francisco y de las expectativas que genera la posible visita del papa León XIV antes de que termine el año.
¿Cómo surgió esta vocación y cómo llegaste a hacer lo que estás haciendo hoy?
En abril voy a estar cumpliendo ocho años como sacerdote, y eso implica un camino largo, porque también tenemos muchos años de preparación. Nací en una familia católica creyente aquí en Montevideo, fui al colegio La Mennais, llegué incluso a comenzar la universidad con otros planes para mi vida.
Siempre me gustó mucho la música, fue uno de mis sueños de adolescente. Cuando tenía 19 años tuve una experiencia fuerte de oración en la parroquia de Belén, donde había ido desde que nací. Allí sentí que pasé de una fe más heredada y de la mente a vivirla desde el corazón y a palpitarla. Y junto con eso, nació la vocación.
Hoy tengo 35 años. Empecé el camino del seminario, donde nos preparamos en lo pastoral, lo espiritual y los estudios —filosofía, teología—, y llegó la ordenación en 2018. Estuve un año en la parroquia del barrio Borro, otro en Belén, y en enero de 2020 asumí como párroco en Sagrados Corazones de Possolo, en Las Acacias, donde estuve seis años. Ahora estoy comenzando una etapa nueva en la parroquia San Francisco de Asís, en la Ciudad Vieja.