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Todoterreno

El cirujano que dejó el quirófano y con 77 años no para de emprender en Paso de los Toros

Wilson Ramírez lideró iniciativas en salud, termas, deportes y hasta una cantera. Todavía sigue imaginando obras.

05.07.2026 09:40

Lectura: 5'

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Por Pedro Dutour.

Hay personas inquietas. Y de las muy inquietas. Aunque la jubilación suele asociarse con un cambio de ritmo, para Wilson Ramírez significa exactamente lo contrario. Después de cuatro décadas como cirujano en Paso de los Toros, dejó el quirófano, pero no la costumbre de ponerse al frente de proyectos. Hoy, a los 77 años, reparte sus días entre una cantera de basalto, el impulso a un complejo termal, la organización de un club de newcom y una nueva iniciativa para levantar un espacio deportivo donde hoy solo hay un predio abandonado.

Su trayectoria ha ido más allá de la medicina; allí también se entremezclan instituciones, obras, emprendimientos y equipos de trabajo. Eso sí, asegura, ningún proyecto se construye en soledad.

Durante cuatro décadas ejerció como cirujano en Paso de los Toros adonde llegó en 1984, cuando la ciudad todavía tenía importantes carencias en materia de atención médica. Además de atender pacientes, comenzó a involucrarse en el desarrollo de servicios de salud que hasta entonces no existían.

“Descubrí una actividad que nunca había imaginado, que era el emprendedurismo”, dice a Montevideo Portal.

Ese interés lo llevó a participar en la transformación de la asistencia mutual de la ciudad y, tras la integración con la mutualista Comta de Tacuarembó, impulsó una serie de proyectos que modificaron la infraestructura sanitaria local.

Entre ellos destaca la recuperación de una antigua vivienda victoriana, convertida en policlínica, emergencia y centro de servicios médicos. “Hicimos de una casa victoriana que estaba en ruinas un centro con policlínica, emergencia, radiología y todos los servicios secundarios. Fue una inversión enorme para la época”, señala.

Sin embargo, cuando habla de aquella etapa evita atribuirse méritos personales. “No hice nada solo. Me junté con la gente que sabía. Se trató de un trabajo en equipo”, afirma Ramírez.

Un proyecto de tres lustros

Si hay una iniciativa que considera el mayor legado de su vida, esa es el desarrollo de las termas en Pueblo Centenario, localidad del departamento de Durazno, a orillas del Río Negro y unida a Paso de los Toros a través del puente Centenario. Centenario ha crecido de la mano de la instalación de la segunda planta de UPM.

Esta historia de Ramírez comenzó hace más de 15 años, cuando un comentario sobre antiguas perforaciones realizadas durante la construcción de la represa de Rincón del Bonete despertó la curiosidad de un grupo de personas.

A partir de esa pista comenzaron estudios geológicos, adquirieron un predio, constituyeron una sociedad anónima y realizaron una perforación que confirmó la existencia de un acuífero termal.

“Constatamos que había un acuífero termal y desde ahí desarrollamos todo el proyecto. Hoy lo estamos vendiendo (hay un interesado argentino) porque no tenemos capacidad para invertir entre 15 y 20 millones de dólares”, explica.

Entrega de los Premios Gardel. Foto: Municipio de Paso de los Toros.

Entrega de los Premios Gardel. Foto: Municipio de Paso de los Toros.

El emprendimiento comprende unas diez hectáreas sobre el río Negro e incluye la proyección de hotel, cabañas, piscinas y servicios turísticos. Para concretarlo debió ser necesario cambiar la categorización del padrón, contratar especialistas de distintas áreas e invertir alrededor de 700.000 dólares en estudios y perforaciones.

“Hubo que comprar el predio, contratar geólogos, arquitectos y empresas de perforación. Hasta que no perforás no sabés si realmente existe el acuífero”, resume.

El deporte como nexo social

Tras jubilarse, lejos de reducir su actividad, encontró un nuevo espacio de trabajo en el newcom, disciplina derivada del vóleibol adaptada principalmente para personas mayores.

Se incorporó a la institución Newcom Paso de los Toros 2017 y colaboró en su organización, la obtención de la personería jurídica y la planificación de actividades deportivas y sociales. “La idea era entusiasmar a los veteranos para que no se quedaran en el sillón mirando televisión”, cuenta.

Con el paso del tiempo el grupo incorporó profesores de educación física, fisioterapeutas y entrenadores, además de establecer un acuerdo con un club local para ampliar los horarios de entrenamiento.

Ramírez también impulsó un cambio en la filosofía de funcionamiento de la institución. “Les pregunté si querían un club abierto o cerrado. Al principio preferían limitar el ingreso para no perder horas de entrenamiento. Después entendieron que había que incorporar gente para asegurar el futuro de las categorías”, recuerda.

A su vez, la actividad del club no termina cuando finaliza un partido. Por eso, para financiar viajes y sostener el funcionamiento organizan ventas de comida, rifas y otras actividades que involucran a los socios.

“Todos los meses hacemos una comida. Vendemos cazuelas, cordero, tallarines. Cuando llueve llegamos a hacer entre 400 y 700 tortas fritas en una tarde”, relata. Esos recursos permiten subsidiar excursiones que van mucho más allá de las competencias deportivas.

Una cantera y otro proyecto en marcha

El retiro de la medicina también lo llevó a iniciar una actividad completamente distinta. Más dedicada a los negocios. “Después que me jubilé cambié de actividad. Tengo una cantera para extraer basalto y triturarlo”, subraya.

Ese emprendimiento incluso podría convertirse en un aporte para el proyecto que ahora ocupa buena parte de su tiempo. Una propuesta que consiste en recuperar el predio de un antiguo saladero, considerado patrimonio histórico de Paso de los Toros, para construir dos canchas techadas destinadas al newcom y otras actividades deportivas.

Ramírez pretende donar materiales provenientes de su cantera y convocar a estudiantes de arquitectura para que elaboren el proyecto ejecutivo como parte de sus trabajos finales.

“Queremos presentar un proyecto con render incluido para convencer a la alcaldía de que nos ceda el terreno”, explica quien parece no cejar en sus iniciativas.

Y cuando se le pregunta si realmente está jubilado, responde sin dudarlo: “No, actividad tengo”.