El caso del asesinato del empresario Alejandro Blasi reveló una sórdida historia familiar que acabó en filicidio, de acuerdo a los datos recabados por la Justicia. La Jueza Letrada de Primera Instancia de Maldonado de 2º Turno, Dra. Patricia Borges, decretó días atrás el procesamiento con prisión de O.Blasi, de 83 años de edad, quien dio muerte a su hijo, de 48 años, en presunto acto homicida mediante cuatro disparos de arma de fuego.

El pasado 25 de marzo, aproximadamente a las 19 horas (en horario no habitual según los testimonios recogidos por la sede), Alejandro Blasi arribó a un depósito comercial propiedad de la familia, conduciendo su camioneta y en compañía de su padre. Ambos permanecieron dentro del vehículo, donde mantuvieron una charla referente al estado de sus empresas mientras aguardaban la supuesta llegada de una tercera persona, "una pinta", previamente convocada por la víctima y de la cual el padre "no conocía detalles".

En dicha charla, el octogenario le habría planteado algunos inconvenientes que presentaban los negocios familiares. En determinado momento, mientras el hijo se encontraba sentado en el asiento de chofer de la camioneta, se descargaron sobre él cuatro disparos de bala, tres de los cuales impactaron sobre su cuerpo con diferentes orificios de entrada, que provocaron su muerte. La autopsia efectuada por el Forense indica "muerte de causa violenta en escasos minutos, por shock por anemia aguda (lesiones del proyectil Nº 2 y lesiones cráneo-encefálicas (proyectil Nº 3)".

Según declaraciones del indagado, "nunca se bajaron del vehículo" y afirmó que el heridor, un hombre con acento paraguayo, ingresó al vehículo.

El procesado dijo que el paraguayo ingresó por la puerta trasera, más tarde manifestó que apareció por adelante y por su derecha, mientras conversaba con su hijo los dos "sentados, con las puertas delanteras abiertas (primero había declarado que estaban cerradas, después recordó que se bloqueaban)".

Según el relato de Blasi, tras mantener un corto diálogo, él decidió bajar del vehículo y le permitió pasar al paraguayo, que le disparó varias veces a su hijo.

"Posteriormente, aún viendo a su hijo caer en un charco de sangre, no se acercó, sino que caminó varios metros, solicitando auxilio, hasta que se sentó, tomándose el pecho, recibiendo masajes por parte de dos trabajadores de los galpones, hasta que llegó la Policía. Agregó que escuchó el ruido de una motoneta, aunque, no la vio. Y manifestó que conocía de antemano, que 'el sereno estaba lejos y el otro llega a las 9 y el otro está encerrado en el depósito'. Sin embargo, como se viera en la instrucción, ello no fue así", indica la resolución.


Fue desmentido por el personal que se encontraba trabajando en el lugar y por las pruebas recogidas en la investigación judicial: "A todo esto, los hombres que se encontraban en el establecimiento, y que escucharon los disparos, fueron contestes en sostener que no circularon otros vehículos en la zona, y que tampoco vieron personas extrañas en el lugar. Ni siquiera los perros alertaron de ello. La tarde que estaba terminando, aún con luz natural, se presentaba sumamente tranquila, y los sonidos eran fáciles de apreciar. Los testimonios cobran mayor fuerza dado que los empleados se encontraban ubicados en diferentes puntos, abarcando en forma total el campo visual en referencia al hecho; de modo que cualquier vía que otro supuesto homicida haya utilizado como salida, debió ser apreciada por alguno de ellos, que inmediatamente, tras los disparos, se asomaron a ver qué ocurría. Todo ha quedado suficientemente claro, en el relevamiento de Policía Técnica, y la reconstrucción, que incluso fue cronometrada", indica el parte.

El arma de fuego utilizada pertenecía a la victíma y apareció arrojada a unos escasos metros de la camioneta. Según se comprobó muy pocas personas estaban en conocimiento que la misma era transportada entre los asientos delanteros de la camioneta. El indagado manifestó estar en conocimiento que su hijo "siempre llevaba un arma allí, y que no tenía otra".

"Fue una cosa muy rápida", declaró el procesado, "yo le toqué el hombro al hombre, pero me cagué todo, temía por mi vida, tenía un arma, yo sentí el primer tiro, hice así y empecé a disparar", agregó, contestando que le parece que "no correspondía ofrecer su propia vida para proteger a su hijo". Ante la interrogante de por qué no se acercó al cuerpo tendido en el piso, expresó: "yo sufría, me acerqué y vi el charco de sangre, no me dio...era de noche y yo si me siento no me puedo parar después".

Perfil de un criminal frío

Aunque el procesado dijo haber tenido un excelente relacionamiento con su hijo, se recogieron elementos que prueban que había un problema por las demandas económicas del autor de los disparos.

El procesado recibía importantes sumas de dinero periódicas por parte de su hijo, y aún así retiraba otras, en muchas ocasiones, sin la autorización de la víctima.

Se recibió la declaración de varias personas, que manifestaron, en forma concordante, que días previos al hecho investigado el indagado solicitó el préstamo de U$S 17.000 por deudas.

En otro orden, las pericias psicológica y psiquiátrica elaboradas, advierten de la "frialdad" del entrevistado en relación a la trágica muerte de su hijo.

Además, el indagado negó en las primeras instancias manejar armas o haber disparado en alguna oportunidad. Expuesta la contradicción con otros testimonios recabados, terminó aceptando que en su juventud se interesó por el Ejército, llegando a conocer el funcionamiento de armas de fuego. Además, admitió haber llevado un arma de fuego a su domicilio, e incluso haber disparado tiempo atrás en un polígono de tiro.

Blasi hizo alusión constante a su problema cardíaco, recurso que utilizó en todo el interrogatorio. Sin embargo, durante los cuatro días de investigación, habiendo sido controlado por su médico de cabecera, profesionales del nosocomio donde estuvo internado, y diferentes médicos del Poder Judicial, presentes incluso en la reconstrucción, no se informaron condiciones sanitarias de riesgo más que un aumento de la presión arterial al momento del insuceso

Atento al caudal probatorio y en virtud de lo que surge de las pericias practicadas en las actuaciones judiciales y de la reconstrucción practicada en la escena, la Dra. Borges resolvió procesar y dictar prisión preventiva para el padre (con asistencia médica inmediata, en virtud de su patología cardíaca), por el delito de homicidio especialmente agravado, por haberse cometido en la persona del descendiente.