El “baño del papa” que el Hospital Italiano preparó pero que Juan Pablo II no llegó a usar
El espacio fue acondicionado con especial cuidado para su visita, pero un insólito imprevisto cambió los planes de los organizadores.
08.09.2026 10:00
Por Avril Andrés
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Cuando se menciona la palabra “baño” junto con “papa”, en el imaginario uruguayo es difícil no pensar en El baño del papa (2007), la película ambientada en la visita de Juan Pablo II a Melo, en 1988.
La historia sigue a Beto, interpretado por César Troncoso, un humilde contrabandista que, ante la expectativa de que miles de personas lleguen a la ciudad para recibir al pontífice, ve una oportunidad de negocio: construir un baño frente a su casa y cobrarles a los visitantes por utilizarlo. Para concretar el proyecto debe enfrentar dificultades económicas y conflictos familiares. Finalmente, su proyecto fracasa por la reducida cantidad de fieles que llegaron de Brasil.
Aunque se trata de una ficción, la película tomó elementos de una realidad que atravesaron algunos habitantes de Melo, que también apostaron a hacer negocios ante la previsión de una llegada masiva de visitantes y terminaron frustrados por la cantidad de personas que finalmente arribaron a la ciudad.
Sin embargo, hay un elemento de la película que sí tuvo un correlato en la realidad y que va más allá de la ficción: el baño del papa existió, literalmente. Pero en otro lugar.
En el Hospital Italiano, el papa Juan Pablo II se cambió de ropa antes de encabezar una misa en Tres Cruces el 1º de abril de 1987.
“El cambio de vestuario se realizó en la sacristía que se ubicaba junto a la capilla del Hospital”, indicaron desde la Sociedad Médica Universal, que adquirió la propiedad en 2012, al ser consultados por Montevideo Portal.
“La sacristía, junto a la capilla y una pequeña galería, actualmente están cedidas a una asociación civil italiana en comodato y son instalaciones que no están habilitadas para visita”, agregaron.
Con relación a este hecho, Gonzalo Estévez, sacerdote desde hace 42 años, contó a Montevideo Portal que durante la primera visita del papa Juan Pablo II, la organización previó que el pontífice iba a necesitar una sacristía, es decir, una habitación donde los sacerdotes y otros miembros del clero se preparan para las celebraciones religiosas.
De este modo, el Hospital Italiano remodeló un sector para ofrecerle al papa Juan Pablo II un baño exclusivo para él, en donde pudiera vestir sus ornamentos.
Como lo habían modificado especialmente para el pontífice, los organizadores decidieron cerrar con llave la habitación y que nadie utilizara ese baño hasta su llegada.
“Fue tan cuidado que en el momento en que el santo padre lo necesitó, la llave no apareció y hubo que ir a buscar otro baño que no estaba tan vestido de fiesta como el baño que se había previsto para él”, recordó entre risas Estévez.
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