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Empezar de nuevo

Edna, la psicóloga de Boston que se jubiló y eligió vivir en Uruguay gracias a consultora

La mujer de 64 años llegó hace un año tras consultar a una firma especializada en residencias sobre cuál sería el mejor destino para ella.

06.10.2026 06:26

Lectura: 5'

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Por Avril Andrés
  [email protected]

Clases de español, yoga, tai chi, marcha nórdica, biodanza y eventos culturales. Ese es el ritmo de vida que lleva adelante Edna Pressler, una psicóloga estadounidense de 64 años que hace un año tomó la decisión de jubilarse y mudarse de Boston, Massachusetts, a Uruguay.

No fue una elección al azar ni un capricho. Edna consultó a una firma especializada en planificación de residencia y ciudadanía para que la ayudara a identificar el lugar ideal.

“Les dije que buscaba un país que reuniera la mayor cantidad posible de las siguientes características: democrático, seguro y estable, ético (con bajos niveles de corrupción), laico y con derechos sociales progresistas, comprometido con la convivencia pacífica, tanto en su interior como más allá de sus fronteras, con una clase media predominante (en lugar de estar dividido por enormes desigualdades de riqueza), y, de ser posible, de clima templado y sin riesgo de desastres naturales”, indicó Edna a Montevideo Portal.

“Entre los países que ofrecían una vía de inmigración para la cual yo cumplía los requisitos, Uruguay se perfilaba claramente como la primera y mejor opción”, agregó.

Pero hay un detalle más personal detrás de esta decisión. En la universidad donde trabajaba, Edna conoció a una pareja de docentes uruguayos. “Siempre hablaban con tanto amor de su país y regresaban a Uruguay siempre que tenían oportunidad. Despertaron mi curiosidad por el país”, recuerda.

APRENDER COMO ALEGRÍA DE LA VIDA

Edna no es una persona ajena al aprendizaje ni a los desafíos. Su trayectoria académica y profesional es extensa como licenciada en psicología con las más altas distinciones, maestría y doctorado en psicología clínica, maestría en diseño instruccional y un certificado de posgrado en coaching ejecutivo.

Durante los primeros veinte años de su carrera trabajó como psicóloga clínica en un centro de salud mental universitario en un campus urbano con población diversa de múltiples países y culturas. Además, Edna enseñó, supervisó doctorandos y llegó a dirigir el centro.

“En respuesta a lo que muchos consideraban una ‘epidemia’ de depresión y ansiedad, los centros de salud mental universitarios tuvieron que centrarse más en la intervención en crisis que en la prevención”, explicó.

Fue entonces cuando decidió formarse en diseño instruccional para ampliar el alcance del centro hacia todos los estudiantes, no solo quienes atravesaban emergencias. Le gustó tanto que obtuvo un título en esa disciplina y pasó la siguiente década en el campo del desarrollo educativo y de formación.

“Considero que el aprendizaje y el desarrollo —incluso cuando resultan difíciles— son una de las alegrías de la vida”, sostuvo. Y el mayor desafío hasta ahora, confiesa con humor, es el español: “¡Este es mi mayor reto hasta la fecha!”.

Vivir en un país cuyo idioma no dominás tiene sus costos y Edna lo sabe.

“Me gusta sentirme competente, algo que rara vez me sucede aquí”, admitió. Aun así, destacó que recibió mucha ayuda, tanto de los especialistas en reubicación que la guiaron en el proceso migratorio como de los uruguayos con los que se ha cruzado desde que se mudó.

“A menudo tengo encuentros fortuitos con gente que se muestra paciente ante mis intentos de hablar español e incluso me pide disculpas por su inglés”, contó. Y agregó: “Les digo que, al estar en su país, es mi responsabilidad aprender a hablar español. Sin embargo, es evidente que no es un proceso que ocurra de la noche a la mañana, y menos aún en esta etapa de la vida”.

Sobre lo que más valora de Uruguay, Edna indicó que se encontró con personas con “cordialidad, calidez, amabilidad, gentileza y una actitud sana”.

“Un paseo por la rambla es un claro ejemplo de las cualidades que percibo aquí: veo gente de todas las edades disfrutando del aire libre, de la compañía de otros o de la soledad y de la actividad física, mientras saludan a quienes disfrutan de lo mismo”, relató.

En cambio, consultada sobre lo que más le ha costado adaptarse o lo que no le gusta, Edna respondió: “Reconozco que Uruguay enfrenta algunos de los mismos desafíos complejos que muchos otros países, pero también tengo la esperanza de que encuentre soluciones que honren la humanidad y la dignidad, dado su compromiso con la salud pública y el bienestar”.

En noviembre se cumplirá su primer año viviendo en el país.

“¡Estoy muy feliz de estar en Uruguay! Sabré si este lugar es adecuado para mí a largo plazo si logro aprender lo suficiente del idioma como para establecer relaciones profundas y duraderas con hispanohablantes, y si encuentro formas de hacer un voluntariado para aprovechar mis habilidades y experiencia y así contribuir al país”, afirmó.

Por Avril Andrés
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